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El Mundo

La dictadura de los santos

carlosmarmol · 4 abril, 2020 · Deja un comentario

El infierno, tan temido, no es un visitante que se haya presentado ante nosotros sin avisar y acompañando al coronavirus. Siempre estuvo aquí. No lo veíamos no porque no existiera, sino porque lo teníamos demasiado cerca. Las instituciones lo disimulaban con eufemismos, propaganda y los engaños con sonrisas, pero bastaba pisarlo –como visitante, sin alcanzar el último círculo del Dante– para darse cuenta de que cuando te sacan de tu casa, aunque sea pensando que será por tu bien, en ese instante en el que ya no puedes llamar hogar al lecho en el que duermes, cruzas un túnel que tiene una estación término. Las residencias de ancianos son la zona cero del COVID-19. Nuestros viejos se están muriendo solos, enterrados sin duelo y abandonados por el sistema que prometió cuidarles hasta el último aliento. Sus familias, salvo llorar, no pueden impedir este desenlace. Están impotentes frente al naufragio.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Cadáver exquisito

carlosmarmol · 31 marzo, 2020 · Deja un comentario

Las tragedias, en ocasiones, adoptan la forma de un juego de ingenio o se manifiestan como divertimentos del azar. Igual que la partida de ajedrez de El Séptimo sello, la película de Bergman. O como un cadáver exquisito, ese entretenimiento intelectual creado por los poetas surrealistas que, congregados en el Café Voltaire de Zurich, creían que el arte supremo, igual la existencia, no es una creación individual, sino una obra casual guiada por la desordenada fortuna que rara vez versa sobre otros temas que no sean el amor, la vida y la muerte, los tres asuntos en juego en esta crisis del coronavirus, que nos recuerda que somos frágiles ante los caprichos del destino, enseña que la vida cotidiana puede alterarse sin razón y evidencia -para quienes lo hubieran olvidado- que la muerte puede visitarnos sin salir de casa. El juego funerario de los vanguardistas obedecía a un método simple: se anotaba una palabra, o una frase, en un papel y se escondía ante los ojos de los demás, que debían completar la enunciación de partida sin conocer su sentido. El resultado era una suma de versos creados por contagio -el término es de Max Ernst- cuyo verdadero significado es el sinsentido. No se nos ocurre una equivalencia mejor para definir el trance por el que todos estamos pasando: partes diarios de muertes, medias verdades, hipocresía y ruedas de prensa; cada región actuando en función de sus intereses y todas siendo estafadas en un mercado sanitario infame, lleno de bandidos, donde el dinero no sirve para salvar vidas porque la desgracia y el egoísmo, cuando llegan, prevalecen. Sobre todo si no se ha tenido la más mínima previsión.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Gente que se ahoga

carlosmarmol · 28 marzo, 2020 · Deja un comentario

Los viejos muriéndose en los geriátricos. Más de cuarenta fallecidos es el saldo en la Marisma de esa negligencia llamada ley de dependencia, de la que tanto presumían los gobernantes que nunca se preocuparon por sus víctimas. Llamas que se apagan. Los enfermeros y los médicos denuncian ante unos tribunales sordos y ciegos que los políticos no les entregan el material de protección que necesitan para salvar a sus pacientes. Lágrimas y espanto. Cáxar de la Vega, La Zubia, Alcalá del Valle, La Línea y sus pedradas llenas de infamia. El miedo temprano del Apocalipsis. El sonido de la cuarta trompeta del canto de la Biblia. Las solemnes profecías en las que nunca creímos, los chistes que de repente han dejado de hacernos gracia, las peluquerías vacías, todas aquellas antiguas oraciones que confiábamos haber olvidado. Un dolor íntimo. Los teléfonos inteligentes llenos de luces, las videoconferencias. La melodía de la vida desafinada. El pedazo de pan por el que te juegas la vida. El viento que cabalga autista. Un perro que saca a su dueño a la calle. La policía, que existe. Las redes virtuales que se derrumban. El encierro, el hastío, la impotencia tras las ventanas, los balcones solitarios donde cada esqueleto calibra el tamaño de su propia desgracia. Predicadores hueros que nos dicen que ahora no es el momento de pensar, sino de ser optimistas. La cháchara cotidiana.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Darwinismo en Alcalá del Valle

carlosmarmol · 24 marzo, 2020 · Deja un comentario

En Rey Lear, Shakespeare escribe que la ingratitud de los hijos con sus padres es más espantosa que los monstruos del mar. Recordamos -que significa volver a pasar por el corazón- este principio moral tras la tragedia que la tibieza de las Santas Instituciones ha provocado en Alcalá del Valle, uno de los pueblos blancos de la sierra de Cádiz, cuyo alcalde reclamaba auxilio porque en una residencia de ancianos han muerto tres internos, cuarenta han contraído el coronavirus y más de la mitad de sus cuidadores están contaminados por la pandemia. El regidor, Rafael Aguilera, denuncia que a pesar de sus desesperadas demandas – 58 personas han sido infectadas por el COVID-19 en la localidad- ni el Estado ni la Junta de Andalucía les socorren. Ha tenido que ponerse él mismo, ayudado por algunos de los concejales, a cuidar a los ancianos: sin equipos de protección, sin medios, sin descanso. Sólo por esta actitud, en un contexto donde los políticos se absuelven todos los días a sí mismos, el alcalde merecería la medalla de Andalucía. No se la darán nunca, por supuesto.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

 

La lotería de Babilonia

carlosmarmol · 20 marzo, 2020 · Deja un comentario

«Si la Biblia no está equivocada,/el mundo va a reventar/La gente está loca, corren tiempos extraños/Estoy encerrado a cal y canto, fuera de todo alcance/Solía importarme, pero las cosas han cambiado», canta Bob Dylan en Things have changed. El desamparo es igual que una ola: horada la costa minando la orilla con la misma dedicación de un heresiarca. Cada mañana nos despertamos con el parte de calamidades y los nuevos caídos en esta guerra imposible contra un enemigo invisible, microscópico, que nos ataca porque una vez nos dimos la mano o nos besamos. Si la fortuna no te acompaña, puedes terminar atrapado en una cama de hospital, donde quien tiene que salvarte tiene exactamente los mismos ojos de espanto que tú. La Marisma se ha convertido en una ciénaga. Ninguna de nuestras sagradas instituciones -y tenemos hasta cuatro niveles distintos- está siendo capaz no ya de anticiparse a esta pandemia asesina, sino de garantizar a los soldados -que son los profesionales sanitarios- un escudo para no fenecer en el frente.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

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Ilustraciones: Daniel Rosell