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The Objective

Ceuta, los muros de Troya y las playas del Trampolín

carlosmarmol · 22 agosto, 2026 ·

Diez años, diez, estuvieron acampados los aqueos, venidos de los distintos reinos griegos –mayores y menores– del antiguo Mediterráneo, el viejo mar de color tinto, en las playas de Troya, a la espera de una oportunidad para tomar la ciudad amurallada del Helesponto, situada en el Estrecho de los Dardanelos. Homero cuenta el último episodio –la cólera de Aquiles– de esta larga batalla en la Ilíada, donde se presenta como epopeya la lucha por el control del comercio marítimo entre el Mare Nostrum y el Negro. La magia de las analogías permite trazar un arco entre la antigua edad del bronce de Grecia y la invasión de Ceuta, sin aqueos ni troyanos, pero con españoles desamparados por su propio gobierno –el Rey ha hecho saber ya de qué lado está– y un ejército de invasores, entre los que hay inmigrantes desvalidos, pero también gente de otra calaña. La España del Norte de África, convertida en Calcuta, es desde hace veinte días un territorio de guerra. Hay muertos –el centenar de ahogados en el mar, de los que nadie se acuerda ya ni en Rabat ni en La Mareta–, asediadores y asediados. Lo que no se ve por ningún lado es materia épica, en buena medida porque los dioses ya son objetos de arqueología y los héroes no tienen sitio en el mundo posmoderno.

Las Crónicas Indígenas en The Objective.

Felipe II, el haz y el envés del imperio absoluto

carlosmarmol · 20 agosto, 2026 ·

Antonio Moro (1519-1578), maestro de la pintura holandesa, retrató dos veces a Felipe II, el segundo de los Austrias mayores, soberano absoluto de un imperio (el español) que tenía mucho más que ver con el patrimonio y la ambición de su estricto linaje familiar –la casa de los Habsburgo– que con una identidad nacional. En uno de estos óleos oficiales, datado en 1549, probablemente en Bruselas, alumbra la imagen del monarca en su mediana mocedad, ya como príncipe y regente designado por el emperador Carlos V, su padre, que había llamado al artista de los Países Bajos para que dotase a su primogénito de una estampa con suficiente dignitas. El resultado debió ser del agrado de la corte, pues el pintor flamenco también retrataría a las dos primeras de las cuatro esposas del futuro heredero –María de Portugal y María Tudor– y a otros personajes y notables de sus respectivos reinos. En otro lienzo suyo, fechado en 1557, esta vez de cuerpo entero, el segundo de los Austrias posa como soberano. Aparece ataviado con una armadura, un cetro y una espada después de la trascendental batalla de San Quintín. Dos retratos del mismo autor que, sin embargo, reflejan a dos personas distintas que tienen el mismo nombre.

Las Disidencias en The Objective.

Margarita Robles, la última felipista del largo sanchismo

carlosmarmol · 16 agosto, 2026 ·

Hay quien ve a Margarita Robles (León, 1956) como un verso suelto, pero la definición más exacta de la ministra de Defensa, que lleva en política desde mediados de los años noventa, siempre a las órdenes (partidarias) del PSOE, cuando fue fichada desde la élite de la judicatura en los tiempos crepusculares de González (Felipe) por Juan Alberto Belloch, ministro bifronte de Justicia e Interior, otro magistrado que se pasó al lado oscuro, coincide más con la de los fieles ejecutores, los funcionarios del imperio español encargados de cumplir y hacer cumplir la normativa regia. Nacida en León, es –junto con Luis Planas– la única ministra del gabinete sanchista que mantiene una cierta conexión con los tiempos dorados del felipismo, aunque en la pugna entre Susana Díaz y Pedro Sánchez prefirió al segundo, aunque tampoco se cerrase las puertas del bando contrario por aquello que le enseñó su preparador en las oposiciones: “Actúa, pero sin ofender a nadie”.

El Bestiarium en The Objective.

Eclipse sobre Rabat, capital del ‘Protectorado España’

carlosmarmol · 15 agosto, 2026 ·

Está escrito en los periódicos de papel, esos viejos animales mitológicos. A comienzos de mayo de 1898, cuando la flota española era hundida frente a las costas de Cavite (Filipinas) y los norteamericanos ocupaban Manila, dos meses antes de que la escuadra del almirante Cervera fracasase en el agónico intento de proteger Santiago de Cuba de las hostilidades militares de Estados Unidos –“Usted envié las ilustraciones; yo pondré la guerra”, le dijo Hearst, magnate de la prensa amarilla, a Frederick Remington, el dibujante que su periódico mandó para ilustrar el episodio del hundimiento del Maine–, y Puerto Rico corriese idéntica mala fortuna, Guerrita, Fuentes y Bombita, tres matadores míticos, lidiaron seis toros, seis, de la ganadería de Murube en la plaza de Las Ventas. La empresa pensó en suspender el festejo debido al grave duelo de ultramar, pero la autoridad gubernativa desechó la idea por completo: “No hay que deprimir al público”.
Los cafés estaban llenos y los teatros no suspendieron sus funciones. Nadie lloró el ocaso definitivo del imperio español, lo que –bien mirado– debería vacunarnos para siempre ante las apelaciones al patriotismo de los políticos (de entonces y de ahora).

Las Crónicas Indígenas en The Objective.

‘El nadador’ de John Cheever o el arte secreto de la elipsis

carlosmarmol · 13 agosto, 2026 ·

El éxito superlativo es la mayor maldición que pueden padecer los artistas clásicos. Encontrar un lugar en la eternidad, tener asiento en una academia o habitar en el Parnaso, ya sea nominalmente o mediante la transformación de la carne en la piedra o en el bronce de una estatua, es lo peor que puede sucederle a un buen escritor. La fama simplifica el arte, convirtiéndolo en rutina y, a veces, en vulgaridad. Hasta los mejores retratos son incapaces de recoger los surcos infinitos que componen el verdadero rostro de un hombre. La reiteración vuelve sordos a los lectores ante la música de la literatura. A los clásicos se les enaltece y se les elogia, pero no se les lee. A John Cheever (1912-1982), sin lugar a dudas uno de los más dotados cuentistas de la literatura norteamericana –siempre que dejemos a Edgar Allan Poe fuera de la competición–, le sucede, igual que a Hemingway: su tormentosa biografía ha condicionado parte de su indiscutible talento.

Las Disidencias en The Objective.

Juan Vivas, el ‘embajador’ de Ceuta en la España de bajamar

carlosmarmol · 9 agosto, 2026 ·

Juan (Jesús) Vivas (Lara) es un hombre de apariencia sosegada y estatura discreta. Un político corriente, incluso vulgar, que parece como salido de una película sobre la Transición –sección reformista– y que, en las últimas semanas, ha encarnado como nadie a esa España periférica y multicultural –Madrid y Barcelona son centros de poder que orbitan alrededor de sí mismos, y que ven al resto del país como una prolongación (imaginada) de sus dominios– que no grita, trata a los demás con respeto y no tiene salidas de tono por muy mal que vayan las cosas. Una España que no necesita ser plurinacional, como predican la infame cofradía de las charos y la garduña sanchista, porque nunca ha dejado de ser ella misma.

El Bestiarium en The Objective.

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Ilustraciones: Daniel Rosell