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Literatura

Cormac McCarthy, crepúsculo y locura

carlosmarmol · 20 enero, 2023 · Deja un comentario

Cormac McCarthy (Providence, 1933), catalogado por la crítica –Harold Bloom is dead, but is in town (still)– como uno de los más importantes escritores vivos, según la tradición norteamericana, ha reaparecido hace unos meses en las librerías con un experimento extraño, una despedida que encierra un enigma. Dos novelas siamesas –El Pasajero y Stella Maris– que cuentan los fantasmas de dos hermanos, científicos y vinculados entre sí por el eco del condenado pecado del incesto, un lazo biológico intolerable para la moral tradicional. La primera narración, mucho más extensa, comienza como un relato de suspense –a la manera de Kafka: el novelista norteamericano trabaja sobre un mapa que para el lector (que es quien debe disfrutar del sortilegio) no deja nunca de estar desdibujado– y, a medida que avanza, se torna en una fábula existencialista, alimentada por el dolor y el desconcierto. La segunda historia se exhibe como la apostilla (complementaria) para desentrañar muchos de los agujeros negros mostrados adrede en la primera, abriendo a su vez nuevas incertidumbres.

Las Disidencias en Letra Global.

César Aira o la lectura como procacidad

carlosmarmol · 14 enero, 2023 · Deja un comentario

Existe una secreta fascinación, diríamos que hasta cierto punto atávica, en la costumbre secular de derribar estatuas, esa práctica de moda entre los últimos revisionistas de la Historia. Ocurre con una intensidad recurrente en el ámbito (siempre minoritario) de la literatura. La cosa no debería extrañar a nadie: donde existen más fanáticos y habitan más heterodoxos es en las cofradías que exigen numerus clausus. A menos neuronas, mucho más sectarismo. Por otro lado, es cuento viejo, como diría Günter Grass, que cada generación –cada escritor, en realidad– va construyendo su propia tradición artística a partir de la admiración o la inquisición (estética o literal) de sus precursores predilectos. El ritual acontece como un acto sinfónico de dos movimientos antagónicos, igual que el flujo de la respiración. Comienza con la mímesis voluntaria y, en no pocas ocasiones, termina con el arrepentimiento vehemente. Quizás se deba a que se critica con mayor ahínco aquello que sabemos que nunca podremos llegar a ser. No tanto por envidia, sino porque saberse distintos –como dejó dicho Marco Aurelio– es la única manera de triunfar en un mundo donde los pedestales son atrios consagrados al ejercicio de la vanidad.

Las Disidencias en Letra Global.

Borges & Bioy, metafísica de la frivolidad

carlosmarmol · 6 enero, 2023 · Deja un comentario

Conviene dejarlo claro desde el principio. In media res. Alias, la afortunada reunión de la obra completa escrita en colaboración entre Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares que acaba de publicar en España la editorial Lumen, es un asombroso festín literario. Un cofre nutrido y maravilloso donde dos de los mayores escritores argentinos del pasado siglo se desmienten a sí mismos y, gracias al arte de la metafísica de la frivolidad, tan incomprendido, construyen uno de los paisajes creativos más interesantes de los modos de narrar en español. ¿El método? Risa y juego. Impertinencia y un juego máscaras constante. Hedonismo, maldad y sintonía. La pareja, alrededor del cual giraba la élite de la intelectualidad criolla de comienzos del XX, comienza a jugar con las palabras con un objetivo absolutamente banal –escribir un folleto para publicitar la leche cuajada La Martona, elaborada por la empresa láctea de ese aristócrata gamberro que siempre fue il cavalieri Bioy–, se traslada acto seguido a la narrativa –ahí están los distintos libros de relatos que primero firman con los seudónimos de Honorio Bustos Domecq y Benito Suárez Lynch; y después con sus auténticos nombres– y termina ensayando con el séptimo arte a través del lacónico género del guión cinematográfico. 

Las Disidencias en Letra Global.

Mariana Enríquez y la mitología de boliche

carlosmarmol · 30 diciembre, 2022 · Deja un comentario

A determinada edad, una vez (de)mediada la madurez, uno aprende que cumplir años trae, además de nuevos quebrantos, distintos privilegios. El primero es continuar vivo. Pisar la tierra. Respirar. El segundo consiste en saber con quién puedes ir a tomar café –lo que implica también su contrario– y el tercero, last but not least, asesinar sin complejos los viejos mitos de la juventud y la adolescencia, quedándote únicamente con los imprescindibles. Esta purga, que viene a ser algo así como revolver los fantasmas del pasado, tiene la ventaja de destilar las influencias realmente perdurables. Prescindes de los caprichos pasajeros e instauras, ya para siempre, como un monarca absoluto, el rosario de tus devociones vitales. La lista, por supuesto, se reduce y mengua, pero casi siempre mejora: los libros, canciones, personas, trabajos, costumbres y vicios que te han acompañado hasta ese instante, aquellos que con el tiempo forman parte de tu sustancia, se asientan definitivamente. Ya sabes cuál es tu canon íntimo. Crecer es expurgar tu propio Parnaso. Y, al igual que cuando ordenas un cuarto, al terminar la tarea descubres que la perfección tiene un rostro minimalista. Todos podemos vivir –y sobrevivir– con pocas cosas. Basta descubrir cuáles son las esenciales. 

Las Disidencias en Letra Global.

Baudelaire y los salones paganos

carlosmarmol · 24 diciembre, 2022 · Deja un comentario

“Cualquier hombre puede pasar dos días sin comer, pero jamás sobrevivirá sin poesía”. Charles Baudelaire (1821-1867), ese diablo airado que abrió las puertas de la lírica moderna al universo siempre fértil de la belleza vulgar y elevó el prosaísmo a los altares del Parnaso, figura capital de la cultura europea, hizo una profesión (siempre relativa) del periodismo cultural. Salvaba así –ahora sabemos que con éxito– la extraña paradoja de escribir en los periódicos y revistas de su época y, al mismo tiempo, despreciar, en coherencia con su obstinada vocación aristocrática, el odre de papel que lo acogía. Escupía en su propio plato. A su modo, hizo virtud de la contradicción: un escritor capaz de oscilar indistintamente entre la flor y el látigo perfectamente podía –y él pudo– entregar columnas y reseñas culturales al horno encendido de lo que en alguna ocasión describió como la muestra infalible de “la trama de horrores que acompaña a la civilización”: las gacetillas y periódicos mercantiles. De esta actividad, que no es secreta pero tampoco ha gozado más que de una atención muy secundaria por parte de crítica académica, se desprende una sustancia viscosa, a ratos perfumada y, en otros momentos, contaminada por el estrechísimo roce con la realidad.

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell