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Literatura

Erich Auerbach: la literatura como metafísica

carlosmarmol · 13 febrero, 2026 ·

De entre las innumerables calamidades causadas por los nacionalismos, además de las guerras y las discordias que provocan en las sociedades donde operan, una de las más inquietantes –por ser el origen del resto, algo así como el huevo de la serpiente– es la concepción de la cultura en función de las ideas de tribu e identidad. Un ejercicio de falsificación histórica que busca y, en buena medida logra, etiquetar lo universal –las herramientas culturales, útiles con todos con independencia de dónde, cuándo y cómo nazcan– con los marbetes de lo propio y lo diferencial. Esta nefasta influencia se percibe en la estéril división de la literatura – que los antiguos conocían bajo el nombre de poesía (cuya etimología designa el acto de creación, no la escritura artística)– en literaturas. Cuiden ustedes primero la ropa, y después la cartera, cuando algún profeta les hable de pluralidad: ahí es donde habita el demonio de las utopías arcaicas. El término literatura es moderno y la interpretación en clave nacionalista de sus obras, con independencia del idioma en el que hayan sido escritas, obedece a una convención relativamente reciente. Contra esta lógica reduccionista nació –también en el XIX– un antídoto: la Literatura General y Comparada, que concibe los estudios literarios –su crítica, su teoría y también su historia– sin que las fronteras, incluidas las idiomáticas, importen más allá de como sucesos de orden secundario.  

Las Disidencias en Letra Global.

Valentí Puig, aforismos de plata y sabiduría de florete

carlosmarmol · 7 febrero, 2026 ·

El mundo es igual que un fractal: una suma de geometrías cuyo pormenor es infinito. El universo se asemeja a un cuaderno de innumerables galaxias que, a su vez, están hechas de planetas y estrellas. Un poema se divide en estrofas y éstas constan de un número exacto de versos. Cualquier frase es un río de palabras en cuyo interior rigen la leyes de la división silábica. La realidad siempre se muestra como un compuesto de fragmentos, del mismo modo que la ciencia aparece bajo la forma de hipótesis validadas por la observación y la filosofía, más que en la creación de sistemas de pensamiento, consiste en saber articular unas cuentas buenas ideas. No debería pues extrañar que la aproximación atenta a las cosas sea el método de conocimiento más fértil. Lo prueba, por ejemplo, el último libro de Valentí Puig (Palma de Mallorca, 1949), un breviario de reflexiones y sentencias que acaba de editar el sello Athenaica bajo el título de Azar y costumbre.

Las Disidencias en The Objective.

Breve manual de negativas editoriales o la literatura como convención social

carlosmarmol · 6 febrero, 2026 ·

En el fondo, nadie sabe exactamente qué es la literatura, un arte que se asemeja a la paradójica idea del tiempo de Agustín de Hipona: “Si nadie me pregunta qué es, lo sé; si tengo explicarlo, no lo sé”. Lo mismo sucede en el arte de las buenas letras, cuyos intentos de delimitación o la eterna búsqueda de un rasgo intrínsecamente diferencial de lo literario se estrella sin remedio contra la evidencia. Parece absurdo –dado todo lo que se ha escrito a lo largo de la Historia– pero tiene lógica: aquello que nos emociona carece de definición. Simplemente sucede. Acontece. Existe. De aquí se infiere que el anhelo de los formalistas –con Jakobson a la cabeza– se describir la literatura mediante un uso particular del lenguaje, que dejaría de ser un instrumento ordinario para mudar en extraordinario, equivale a entender la creación como una transubstanciación similar a una eucaristía. Hay quien lo piensa así, aunque tal profesión de fe cae dentro del territorio de la voluntad. Esto es: no sirve para todo el mundo.

Las Disidencias en Letra Global.

Claudio Magris viaja por las utopías del Gran Sur

carlosmarmol · 31 enero, 2026 ·

“Se canta lo que se pierde”, escribió Machado (Antonio) en una de sus canciones a Guiomar, la secreta Dulcinea del poeta sevillano. Mujer con nombre ficticio bajo el que se ocultaba la identidad de Pilar de Valderrama Alday, poeta y dramaturga. Una utopía crepuscular que, como todos los sueños, dicen más de quienes lo soñaron que de aquellos que un día los encarnaron. Somos lo que anhelamos. Es un vicio recurrente en la larga y tormentosa historia de la Humanidad predicar las bondades de la desaparición súbita. Una de sus variantes es el suicidio. La otra, menos trágica pero no por eso más incierta, consiste en el autoexilio, en romper amarras con todo, en quemar de una vez las naves, como Hernán Cortés, en huir de todo aquello que otros nos han dicho que nos configura. Claudio Magris (Trieste, 1939), germanista italiano, autor de El Danubio, uno de los libros de viajes que lograron hacer época al contar otra idea de Europa, ha dedicado su último volumen de narraciones –Cruz del Sur (Anagrama)– a evocar, a través de la historia de tres personajes reales, ese sueño fundacional que acompaña a muchos individuos, e incluso a determinadas sociedades, de hacer borrón y cuenta nueva con el pretérito y empezar desde cero, lejos –far away, far away, como escribió Poe–en unas lejanías geográficas que son también sentimentales.

Las Disidencias en The Objective.

Diego de Torres Villarroel: astrologías, asombros y maravillas de la ‘vida muelle’

carlosmarmol · 30 enero, 2026 ·

España, mal que les pese a muchos, es un país indestructible. Basta con reparar en cómo sus mejores escritores –que son legión– se han enfrentado a la máquina del mundo, ese artefacto que nos hace seguir adelante a pesar de la sucesión de olvidos, calamidades y privaciones que es la vida. En nuestro país no existe el idealismo salvo como género irónico. No somos la Alemania de Goethe. La única invariante de nuestra literatura, que es igual que decir el signo de nuestra cultura, es el realismo. Crudo, sin afeites, sincerísimo. Y, a menudo, también brutal. Desde el Poema de Mío Cid, obra capital de la épica medieval, hasta el presente, pasando por el Siglo de Oro y la Edad de Plata, el verdadero mapa de la literatura española no ha necesitado nunca expandir sus fronteras –no le hace ninguna falta– más allá de las tierras del prosaísmo, que es una manera de ver y sentir el mundo con matices, enmiendas y variaciones, pero que obedece a un único mandato: decir la verdad incluso cuando se miente (artísticamente). 

Las Disidencias en Letra Global.

Sabiduría de salón ilustrado y moral de circunstancias

carlosmarmol · 24 enero, 2026 ·

Los escritores profesionales, y especialmente los periodistas, lo sabemos: es más complejo escribir en un formato de extensión breve que hacerlo sin brida en una página carente de límites. También lo pensaban los antiguos poetas medievales españoles que en el Libro de Alexandre (siglo XIII), gloria del arte de la clerecía, mester sin pecado, elogiaban la asombrosa maestría que suponía tener que escribir “en sílabas contadas”, de acuerdo con la preceptiva métrica de la cuaderna vía, el famoso tetrástrofo monorrimo que fue la estrofa y el cauce natural del Quadrivium. Decir no es lo mismo que hablar. Esto segundo lo hace, generalmente en exceso y sin pagar tasa, todo aquel que no esté mudo. Lo primero, en cambio, exige pensar y tener algo que comunicar. No vale cualquier cosa. Una ocurrencia no equivale a una idea ni es un pensamiento, del mismo modo que una cosa es vivir y otra –distinta– tener vida interior. 

Las Disidencias en The Objective.

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Ilustraciones: Daniel Rosell