Caballero viene del latín caballarius. Es el término que define a aquel que cabalga, ya sea a lomos de un rocín o de una mula. Igual da. La palabra se aplica también a las personas obstinadas que no se dejan persuadir. Éstos son los denominados caballeros en propósito, en empeño, en porfía o en opinión. Como la montura es lo que da nombre al personaje completo, el sustantivo se usa como sinónimo para los rasgos de nobleza. La hidalguía, que se decía en la España del Siglo de Oro; donde carecer de montura era una desgracia. Quizás por eso, porque sin el pedestal equino algunos se sienten como si les faltara algo, el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, ha decidido que él va a seguir montando a lomos de su propio corcel. Literal y metafóricamente.
Política
Apuntes de la Sevilla tribal
La política no es inocua. Deja cadáveres dentro del armario. Cuando de repente salen de lo profundo algunos los reciben con sorpresa. No sé muy bien los motivos. Desde Maquiavelo sabemos que la mayoría de los gobernantes prefieren que los teman a que los quieran, cosa que en su fuero interno ven como una debilidad. En los deseos no se manda. Y el rechazo no es sino un deseo altamente perjudicial que llamamos odio. Hace más daño a quien lo siente que a aquellos que lo reciben, pero, sorprendentemente, en esta sociedad tan políticamente correcta todavía provoca cierto escándalo.
Las facturas de Zoido
Pues sí: lo mejor estaba por llegar. Y parece que viene de camino. La imagen política del alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, ha empezado a hacer aguas a los dos años justos de su mandato como regidor por culpa de un asunto altamente delicado: su honorabilidad.
El fin de la comedia
Tengas pleitos y los ganes, dice el refrán. Es justo lo que ha ocurrido. El Ayuntamiento de Sevilla ha vencido en el litigio judicial que desde 2006 mantenía con el Gobierno central por el control patrimonial de los terrenos del antiguo cauce fluvial de Los Gordales que, entre otros usos, permiten a la ciudad ubicar allí desde hace décadas el recinto de la Feria de Abril. La ciudad efímera de todas las primaveras.
La ley de la gravedad
Dos años después de la épica mayoría de los veinte empezamos a asumir la realidad. Ya era hora. El alcalde, cuyo mandato ha sobrepasado el ecuador, ha querido celebrar su segundo aniversario pidiendo más paciencia al respetable –que empieza a cansarse– y simulando dar un golpe en la mesa del urbanismo sevillano al anunciar una “actualización” del Plan General. No parece propio de alguien que lleva tanto tiempo en la Alcaldía incurrir en contradicciones de este tenor. El regidor hispalense se mueve como un péndulo: de un extremo al contrario sin dar señales de saber situarse en algún punto intermedio. Mala cosa.
