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El mal nos hace mejores

carlosmarmol · 12 diciembre, 2022 · Deja un comentario

En 1710, el filósofo alemán Gottfried Leibniz escribe en sus Ensayos de Teodicea: “Vivimos en el mejor de los mundos posibles”. La afirmación causó un cierto escándalo –hubo críticas airadas por parte de Voltaire y, unos siglos más tarde, conminaciones rubricadas por Russell, una de las mentes más prodigiosas del pensamiento occidental–, pero trescientos doce años después la idea que defiende se ha convertido, sin que sus devotos lo sospechen, en una de las más sólidas convenciones de nuestro presente. Llámenla, si quieren, por su nombre prosaico: optimismo ingenuo, esa actitud que defiende la existencia de la bondad universal, con todas las evidencias en contra, y contempla el horizonte con una satisfacción cósmica. Leibniz tenía sus razones para considerar que el mal y la calamidad, que nos acompañan desde la cuna hasta el día en el que ponemos un pie en la tumba, tenían un sentido dentro de la creación. Podrían resumirse mediante una progresión lógica: Dios puede concebir infinitos universos, pero eligió el nuestro. Es el principio de razón –la causa suprema– lo que guía el entendimiento divino. Dios es bueno. Por tanto, el mundo creado por Él no puede ser más que perfecto. Es el mensaje del cristianismo, que adscribe la presencia del mal al albedrío del ser humano –réplica imperfecta del creador– o lo justifica por un (ignoto) beneficio superior. 

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Georges Perec, el niño delante del puzzle

carlosmarmol · 11 diciembre, 2022 · Deja un comentario

Hasta los mejores payasos lloran en la intimidad cuando, retirados en el secreto, descubren que la distancia entre la comedia y la tragedia es una mera convención. A Georges Perec (1936-1982), que ha pasado a la historia como autor de culto, uno de esos escritores adictivos que hacen del juego con las palabras una forma depurada de mística –Cortázar podría ser uno de sus imposibles gemelos en español–, se le puede aplicar la misma paradoja. Todo lo que escribió –y lo hizo sin cesar hasta que un cáncer lo mató antes de cumplir medio siglo– parece proceder de esa rara encrucijada vital en la que la risa y la mueca se dan la mano y el humor sirve como remedio para espantar el quebranto de seguir vivo. La escritura, en su caso, es un método de autoprotección frente a ese mundo hostil que siempre son los otros. Nadie hubiera dicho que Perec fuera un misántropo. Parecen negarlo los hechos y, entre ellos, su activa militancia en el colectivo OuLiPo (Ouvroir de Littérature Potentielle), un taller de experimentación literaria que exploró los seductores senderos donde las matemáticas y el idioma cohabitan. Y, sin embargo, todos sabemos por experiencia que la risa y el llanto más puros acontecen en soledad, cuando absolutamente nadie –salvo nosotros– nos mira.

Las Disidencias en Letra Global.

El astronauta Muñoz no despega ni en cohete

carlosmarmol · 9 diciembre, 2022 · Deja un comentario

La designación de Sevilla como sede de la Agencia Espacial Española, lograda en una carrera competitiva en la que la capital hispalense partía como principal favorita con argumentos objetivos –su histórica vinculación con el sector aeronáutico y la presencia de Aerópolis, un espacio industrial vinculado a esta actividad– ha desatado en Granada, que no ha conseguido hacerse con la Agencia de Inteligencia Artificial, que irá a la Coruña, una de esas oleadas anticentralistas que, en el fondo, son objeto de una frustración ante la que es más fácil buscar responsables ficticios –la Sevilla (Des)Leal e (In)Noble– que razones reales. Granada tiene razones de sobra para sentirse ofendida, al contrario que Málaga, esa vieja señora tan aficionada en agitar falsos agravios, pero no en relación a Sevilla, sino con respecto al Gobierno central, que es quien ha adoptado esta controvertida decisión sobre el presupuesto –oficioso– de que ubicar dos agencias estatales en la Marisma, que hace seis meses otorgó al Reverendísimo una asombrosa mayoría absoluta, iba a despertar críticas en otras muchas zonas de España y del PSOE. El Norte, por supuesto, también existe. 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

¿De quién es Andalucía?

carlosmarmol · 9 diciembre, 2022 · Deja un comentario

Más que un espacio geográfico ancestral y un territorio cultural, Andalucía, sobre todo, es un relato sentimental. Para unos consiste en la narración (verdadera) de un hecho diferencial, aunque sea de forma algo difusa. Para otros se trata de una fábula con espíritu amable, en contraste con los independentismos periféricos, que vendría a encarnar la mejor sinécdoque posible de España, además de ser la cristalización de una aspiración, alumbrada en términos políticos hace más de cuatro décadas, que terminó adquiriendo arquitectura institucional. Con independencia de cuál de estos dos planteamientos prefiera cada cual –tan lícito es elegir entre la vehemencia y la distancia– lo cierto es que desde la constitución de su autogobierno, hace cuarenta años, la gran autonomía del Sur ha sido interpretada por sus notables como un predio. Un bien particular. Un patrimonio que debe administrarse en régimen de monopolio. Así fue durante los largos siglos de cultura agraria que explican su acontecer histórico –la tierra siempre ha tenido dueños– y, de igual manera, sucedió a finales de los años setenta, cuando los partidos políticos, antes que la gente, se lanzaron a la conquista del autogobierno por el miedo a quedar descolgados del movimiento regional centrífugo que, por emulación del caso catalán y la constante vasca, terminó condicionando el curso de la Santa Transición. 

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

‘Porta Triumphalis’

carlosmarmol · 6 diciembre, 2022 · Deja un comentario

“En las manos del soberano están todas las riendas del poder, que lo recibe directamente de Dios y lo administra sin consultar a nadie. Una diadema de perlas adorna su frente. Quienes se acercan a él están obligados a besarle las zapatillas. El palacio en el que vive recibe el insigne título de sagrado en todos los documentos oficiales”. Así describe Indro Montanelli, periodista prodigioso, la Roma de comienzos del siglo IV, un tiempo en el que el imperio caminaba ya hacia su decadencia mientras levantaba grandes arquitecturas celebratorias para replicar la simbólica Porta Triumphalis que, según los relatos de los anales, debían cruzar los héroes militares de las estirpes patricias tras sus victoriosas conquistas. Como la épica encierra su propio prosaísmo, no todos estos atrios se construían ex novo. Muchos aprovechaban materiales de los hitos en piedra de batallas olvidadas, que adaptaban a su finalidad propagandística. 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

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Ilustraciones: Daniel Rosell