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Queipo, sangre sin honor

carlosmarmol · 4 noviembre, 2022 · Deja un comentario

El destino es una moneda bifronte que, según sea el carácter de cada hombre, cae de un lado, pero que perfectamente hubiera podido inclinarse por la cara contraria. Los hagiógrafos de Gonzalo Queipo de Llano y Sierra (1875-1951) dibujan al caudillo golpista, general por orden deAzaña, consuegro de Alcalá-Zamora y, antes, seminarista en León, soldado en Cuba y militar tumultuario en el Rif, como un valeroso héroe que detuvo la amenaza de la turba marxista en el Sur de España en el verano de 1936, pero otros retratos algo más exactos del personaje, cuyos restos salieron en la madrugada del jueves de de la Basílica de la Macarena -construida en la posguerra gracias a una extorsión piadosa de colectas y sacas de dinero público ordenadas por el general, con ínfulas de señorito y pretensiones de duque- sobre el solar de Casa Cornelio, una antigua taberna anarquista destruida en 1931 por el gobierno republicano, lo retratan como un perfecto cobarde, que es una de las condiciones genéticas del traidor.»Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es», escribió Borges.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Las cuentas del Gran Laurel

carlosmarmol · 4 noviembre, 2022 · Deja un comentario

Los milagros, en política, no existen. Los sustituye la propaganda que, como dejó escrito Juan Benet, “al vender su producto a voces mata el silencio de su (hipotética) calidad”. Las cosas trascendentes conviene hacerlas más que fingirlas. No existe mejor promoción que los hechos. Si se analiza el devenir político del presidente de Andalucía desde su llegada al poder en 2018 hasta esta semana, en la que ha presentado los presupuestos autonómicos cuyo bloqueo provocó el adelanto electoral, la conclusión que se obtiene es que la derecha de la gran autonomía del Sur no ha dejado de inflar el globo de las apariencias mientras ejecuta una agenda política conservadora, que disimula apelando a un cambio puramente nominal. El gatopardismo, inmortalizado por Lampedusa, es una constante meridional, donde la cultura adopta la forma de un arabesco: una imagen compleja con un fondo extremadamente simple. El arte del engaño en su formulación más sublime. 

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

El optimismo y la calamidad

carlosmarmol · 1 noviembre, 2022 · Deja un comentario

El optimismo, que goza de buena prensa en el mundo contemporáneo, en general adolescente, es una actitud que nace según sople el viento. “El diablo es optimista si cree que puede hacer peores a los hombres”, escribió el gran Karl Kraus. Es sabido que en política, además de convencer y cosechar votos, conviene dominar las artes del astrolabio: quien identifica una tendencia social cuenta con una indudable ventaja (política) para –como cantaba Radio Futura– “aprovechar la ola”. En el Quirinale, sin embargo, donde hasta ahora han gozado de un viento de cola constante –tres años sin una verdadera oposición social y política, sanchismo, atomización de la izquierda, hundimiento de Cs–, parecen haber perdido el sentido de la contención, cosa común cuando se obtiene –sin hacer nada– un triunfo absolutísimo. 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

1982, el año de la petalada socialista

carlosmarmol · 31 octubre, 2022 · Deja un comentario

Los recuerdos, rebasada cierta edad, adquieren un equívoco prestigio que, sin embargo, tiene más que ver con la desesperación por el tiempo consumido (a veces, en vano) que con la alegría de haber vivido determinadas situaciones, incluyendo el triunfo. “Son las maderas de los recuerdos con las que construimos nuestras esperanzas”, escribió Unamuno. No podemos más que darle la razón al escritor vasco al ver a los patriarcas del PSOE celebrar el 40 aniversario de su triunfo electoral en 1982, considerado el punto final de la Santa Transición. Como la memoria es débil y, en el caso de los más jóvenes, directamente insignificante, entre el abundante coro que estos días glosa (con deleite) la efeméride –celebrada con un mitin en Sevilla con la presencia de Felipe González y la marginación (temporal) de Alfonso Guerra– hemos oído toda clase de afirmaciones mayestáticas, en general exageradas, adjudicando al histórico líder del socialismo español un sinfín de milagros, salvo la resurrección de Cristo, que en nuestro caso –somos trabajadores– equivale a la creación de la Seguridad Social.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

‘Felipe Fan Zone’

carlosmarmol · 30 octubre, 2022 · Deja un comentario

Veinte años, dice el tango, no son nada. Cuarenta son el doble de nada. Y, como escribió Neruda, “nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”. El tiempo no perdona y las “ínclitas razas ubérrimas”, a las que cantó Darío, degeneran, aunque de forma dispar. Unos lo hacen acolchados por la pensión máxima (más complementos); otros, gracias a la generosidad que los socialistas –según su autorretrato– instauraron con el dinero de todos. La memoria es una mentira. Y González, héroe del acto en Sevilla por los 40 años de la mayoría de 1982, celebrado en el auditorio de Fibes, con su vibrante atmósfera de plata, transformado ayer en una Felipe Fan Zone, advirtió: “No pretendo decir la verdad, sino cómo viví aquello”. El personal, que ya venía rendido de casa, aplaudía entusiasmado, presto a oír el cantar de gesta (sin hexámetros) de cómo los hijos de Suresnes conquistaron la Tierra Prometida. El Moisés de Bellavista –el que tuvo, retiene– comenzó, igual que Homero en la Ilíada, con una evocación de Guerra, el ausente (por orden de Ferraz), obligando así al presidente del Gobierno a mentar “a Alfonso”, retirado en la paz de los desiertos de Santa Clara, su barrio en el Sur. González, al menos para su quinta, todavía conserva el conjuro. Habló media hora. Suficiente para provocar un silencio reverencial interrumpido únicamente por los aplausos. 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

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Ilustraciones: Daniel Rosell