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La gran estafa del 15M

carlosmarmol · 5 abril, 2021 · Deja un comentario

Todas las espirales de la política española conducen, antes o después, al mismo sitio: el vasto territorio del desengaño. A un estado de ánimo que en su día, cuando el socialismo alcanzó el poder a comienzos de los años 80, se bautizó con el hermoso nombre de desencanto. El significado es similar, pero el sentido es divergente. La analogía, sin duda, tiene base histórica –todo lo que nos sucede a nosotros ya le pasó antes a otros– pero es imperfecta: la melancolía provocada por la realpolitik del felipismo, que ejerció una suerte de teología cuya ortodoxia sirvió para sustentar la cúspide del sistema del 78 –con el turnismo propio del bipartidismo, avalado por una monarquía intocable y un relativismo panteísta– no equivale al estado de postración anímica del presente. No sólo por la pandemia y sus efectos mortales y económicos, sin comparación en la historia reciente, sino porque, a diferencia de entonces, ya no existe ninguna pauta moral a la que traicionar. Saltó por los aires.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

La España ordinaria

carlosmarmol · 3 abril, 2021 · Deja un comentario

Probablemente el mayor problema de España, si entendemos este concepto como un espacio de convivencia configurado a partir de una evidencia geográfica, lejos de los esencialismos y los antagonismos que desde hace unos años vuelven a hacer acto de presencia en la vida pública, sea nuestra aparente incapacidad (genética) para ser –de una vez y para siempre– un país normal, corriente y ordinario. Una carencia que, con frecuencia, se ha disfrazado de virtud, generalmente apelando a la (falsa) nobleza de la singularidad o a la riqueza –incluyan aquí también la mención recurrente a la pluralidad, como dicen de forma enfática ciertos bobos solemnes– de nuestras culturas, que no serían una, sino cientos. Pura cháchara: nada nos impide alcanzar ese nirvana democrático que es la vulgaridad civilizada de la rutina parlamentaria, la tibieza exacta de las pasiones y, sobre todo, la bendita ausencia de las identidades tribales. En realidad, somos lo que no parecemos ser: una nave prosaica cuya obstinada deriva no es consecuencia de una plaga bíblica, sino que más bien obedece a la costumbre (de unos y de otros) de ponerse sublimes, épicos y redentores. Esta intensa nostalgia por unas epopeyas que nunca existieron, porque la historia real muestra de forma cruel cuán miserable es la vida, aunque todos tengamos la costumbre de idealizarla, igual que hacemos con nuestros muertos, ha sido causa de exilios, intolerancias, litigios y enfrentamientos de sangre y fuego a lo largo de nuestra historia.

Las Disidencias en #LetraGlobal.

Pedro Fernández, embajador sanchista

carlosmarmol · 2 abril, 2021 · Deja un comentario

Charles Maurice de Talleyrand (1754-1838), que junto a Joseph Fouché, ese prodigio de la obstinación por el poder, fue la figura política más influyente en la Francia de su época, y un sujeto suficientemente habilidoso como para ser sucesivamente eclesiástico, revolucionario jacobino y devotísimo monárquico, sostenía que un hombre es apto para cualquier empleo al menos la víspera del día en que es nombrado. Especialmente si debe practicar la diplomacia y ejercer como embajador; un oficio que, como explicó Churchill, probablemente el personaje histórico más citado del mundo, consiste en pensarlo todo dos veces y no decir nada. La frase parece escrita para Pedro Fernandez Peñalver (Baza, 1966), nuevo delegado en Andalucía del Gobierno central y embajador sanchista en la República Indígena.

El Bestiarium en El Mundo.

Partitura del ocaso susánida

carlosmarmol · 2 abril, 2021 · Deja un comentario

El poder tiene, en sentido estricto, dos rituales básicos. Ambos se consuman cuando se ejerce una magistratura política. El primero es una autocelebración: el personaje ungido (sea por los votos o por el dedo de un superior) se recrea en sí mismo en una ceremonia que tiene como objetivo escenificar su llegada a la cúspide y evidenciar, para que nadie se lleve a engaño, el afán de perdurar (eternamente) que acompaña a cualquier clase de mando. El segundo asienta las bases del primero. Consiste en formar una corte cuya fidelidad puede parecer espontánea y sincera, pero que, en el fondo, siempre responde a intereses fenicios. Mientras más grande es la capacidad para designar a otros, mayor es el ascendente interno y externo del líder, que a partir de entonces tiende a convertir su elección (o designación) en una suerte de caudillaje. En el devenir del socialismo andaluz, sumido en una honda crisis desde que hace dos años perdió el poder institucional en la gran autonomía del Sur, ocurre lo mismo que sucede cuando, rebasados más o menos los cincuenta años, la muerte de tus progenitores anuncia la tuya. En ese instante ya sabes perfectamente lo que ocurrirá, pero te resistes a aceptarlo, como si todavía gozaras de la apariencia de inmortalidad propia de la juventud o el tiempo fuera a hacer una excepción contigo en su férreo ciclo de degradación perpetua.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Un puente sin plata

carlosmarmol · 31 marzo, 2021 · Deja un comentario

«Cuando lleguemos al río, cruzaremos ese puente», solía decir Griñán (José Antonio) antes de ser condenado por los ERES, el escándalo que le obligó a dejar de forma abrupta el Quirinaleen manos de Su Peronísima, que tardó exactamente veinticuatro segundos en olvidarse de su mentor -dicen que tras recibir la magna herencia no se dignaba ni a recibirlo- y empezar a pensar que había llegado a San Telmo por sus méritos. Los socialistas, que en aquel momento eran todos peronistas rocieros, repetían la frase sin mesura, ignorando a su autor –Julio César, un dictador ajusticiado por sus propios patricios– y el momento exacto de pronunciarla –la Guerra de las Galias–. Les parecía una forma solemne de dilatar los acontecimientos políticos (sobre todo cuando éstos son problemáticos). Nadie, sin embargo, se preguntaba si tal paso del río implicaba una victoria o anunciaba una calamidad.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

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Ilustraciones: Daniel Rosell