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Circo sin pan y desgracias sin gracia

carlosmarmol · 22 marzo, 2021 · Deja un comentario

El filósofo Francis Bacon, padre del empirismo, decía que “resulta muy difícil hacer compatible la política​ con la moral”. Dada su tendencia a mirar las cosas desde una óptica científica, alejada del pensamiento escolástico, cabe suponer que formuló esta idea a partir de la detenida observación de la realidad, maestra de cualquier filosofía digna del tal nombre. En la Inglaterra de su tiempo, a caballo entre los siglos XVI y XVII, el pensador británico no debía encontrar demasiados ejemplos a mano que permitieran armonizar ambas disciplinas. Ni siquiera el suyo. Bacon aspiraba a ejercer el poder cuando Inglaterra desafiaba la hegemonía española y comenzaba a construir su imperio. En ese instante tormentoso de la Historia, hacer política requería solvencia intelectual –una exigencia que en nuestros días se ha esfumado– e, igual que ahora, una moral limitada, alimentada con la intriga, el ejercicio interesado de la deslealtad y la manifestación suprema de la ambición personal. En esto Bacon se parece a Séneca: señor de una doctrina estoica que su autor no solía practicar, pero jamás dejaba de predicar a los demás.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Gatsby, el demonio blanco

carlosmarmol · 21 marzo, 2021 · Deja un comentario

El arte de la novela, entre otros talentos mayores, exige dominar la inteligente dosificación de los enigmas y poseer una administración creativa de la ambigüedad. En los relatos de ficción debemos desentrañar un misterio que nunca termina de desvelarse por completo. Persiguiendo este objetivo, en el camino, nos topamos con otras cosas. A primera vista no parecen esenciales, pero terminan convirtiéndose en trascendentes. La literatura no es sólo el arte de decir bien. Es, sobre todo, la capacidad de sugerir. La ficción no enseña, muestra; en vez de pontificar, siembra dudas. Entonces es cuando nos atrapa en un universo mágico –rutilante o escabroso– que es una copia exacta del mundo real, hecha con un sinfín de mentiras. Probablemente una de las novelas que mejor ejemplifican este ejercicio es El gran Gatsby, una fábula sobre la hipocresía social y los sombríos espejismos del sueño americano. Escrito hace casi un siglo por Francis Scott Fitzgerald, este libro desconcertante, publicado por primera vez en 1925 por la editorial Charles Scribner’s Sons, condensa en sus escasos nueve capítulos –que ocupan menos de doscientas páginas– el espíritu de una época, el retrato de un país, una galería de personajes equivalentes a nuestros iguales y una capacidad lírica extraordinaria.

Las Disidencias en #LetraGlobal.

López Hernández y el realismo mágico

carlosmarmol · 19 marzo, 2021 · Deja un comentario

Las instituciones de la República Indígena son ficciones que, igual que las novelas, expresan con portentosa exactitud la realidad. La fábula dice que se trata de organismos democráticos de extracción parlamentaria -el término es pertinente, pues nos cuestan mucho dinero- que ejercen su labor con independencia y en función del interés general. La verdad (verdadera) es que son otra cosa: obscenos abrevaderos de los partidos políticos de la Marisma, que las usan en su propio beneficio y sitúan en sus foros de representación y dirección a sus fieles peones. Pensionadísimos, por supuesto. Es el gran embuste de esta autonomía: nuestros representantes políticos son simples ventrílocuos de sus jefes de escuadra. Todos. Esto es lo que hay.

El Bestiarium en El Mundo.

El oasis andaluz

carlosmarmol · 19 marzo, 2021 · Deja un comentario

El teatro forma parte del ritual de la política de la misma manera que desde el origen de los tiempos es un reflejo oscuro sobre los vaivenes de la existencia. “El mundo entero es un gran escenario”, escribió Shakespeare. Óscar Wilde coincidía, pero introducía un matiz: “Sin duda lo es, pero el reparto de actores resulta deplorable”. Cómicos mediocres para una obra –a ratos drama, por momentos sainete– que los supera. Así es la política española en estos instantes. Andalucía, por supuesto, no es ninguna excepción, aunque en su caso el libreto de la ópera en cartel –siempre exótica– persiga una catarsis inversa: lograr algo de estabilidad (relativa) en un escenario lleno de incertidumbre, ira y polarización. Las derechas reunidas, que son un trío donde un matrimonio (PP-Cs) acepta episodios de adulterio interesado (Vox), viven un momento extraño en su poliamor.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

 

 

El melodrama zanahoria

carlosmarmol · 16 marzo, 2021 · Deja un comentario

El Adelantado Marín, envidia de las academias, ha dicho rotundo como el trueno: «¡Quienes se van de Cs no son de Cs, nunca lo han sido!». Parece diáfana, pero la frase encierra un misterio: ¿Quién diablos es de Cs en la Marisma? Básicamente, nadie. Es cierto que el partido naranja tiene su dirección en la República Indígena -los referentes- y cargos públicos -los pensionados-, pero, como distingue perfectamente el español, una cosa es ser de Cs y otra, asaz distinta, estar en Cs. Decíamos ayer que los socios del Reverendísimo Bonilla en el Quirinale iban a tener serios problemas para hacer sus listas electorales y los hechos, siempre generosos, nos han dado la razón. Como diría el Emérito, es un orgullo y una satisfacción. La cola para entrar da la vuelta a la calle San Fernando de Sevilla. En Santo Domingo de la Calzada, rúa triste, se percibe prisa por salir disparado hacia donde el viento tampoco es que sople mucho, pero al menos no molesta.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

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Ilustraciones: Daniel Rosell