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carlosmarmol

Impotencia política, insuficiencia financiera

carlosmarmol · 21 junio, 2024 ·

Lo explica Borges en ‘Deutsches Requiem’, uno de los relatos de El Aleph: “Todos los hechos que pueden ocurrirle a un hombre, desde su nacimiento hasta su muerte, han sido prefijados por él”. Dicho de otra manera: somos los únicos autores –voluntarios o involuntarios– de nuestras negligencias y humillaciones, de igual manera que consideramos nuestras victorias un monopolio. La idea tiene ventajas: vacuna y previene contra el victimismo, una de las grandes aficiones (sociales y políticas) de nuestra era. Aunque en Andalucía los dos grandes partidos políticos huyan, aunque de forma divergente, de practicar este ejercicio de realismo.
El PP y el PSOE son los responsables históricos de las carencias regionales, pero suelen culpar de ellas a las circunstancias, a los adversarios y a los compañeros de partido. De esta impotencia colegiada cabe decir lo que Tolstói sobre la infelicidad familiar: tanto la derecha como la (pseudo)izquierda meridional son incapaces, al margen de las apariencias y de los espejismos (electorales) de lograr sus objetivos, pero cada una lo es de una manera diferente. Los socialistas, que han gobernado 36 años, acaban de perder sus cuartas elecciones después de las autonómicas, las municipales y las generales. El magro resultado en las europeas ha provocado que se oigan por primera vez en público voces muy críticas contra Juan Espadas, el Adelantado de Ferraz en Andalucía.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

‘Monsieur’ Camba y la maestría de la caricatura

carlosmarmol · 20 junio, 2024 ·

Entre el gremio de los periodistas, especie faunesca donde las haya, existen personajes de toda laya y condición. En general, casi todos somos, en mayor o menor medida, un poco diletantes –aunque todavía existan quienes se pongan estupendos y digan que este oficio es una ciencia– y nos dividimos, grosso modo, al menos en la insigne tradición ibérica, entre los que llegamos a los periódicos buscando un sitio donde escribir (soñando con hacer alta literatura prosaica) y quienes se aposentaron en las gacetillas para medrar en política, buscar relaciones, tejer alianzas, participar en conspiraciones y, como decía Umbral –“algo hay que hacer, coño”–, ser alguien. Salir del anonimato, ese espejismo de todos los comienzos, no equivale sin embargo a alcanzar el éxito. Tampoco lo es ser tenido en cuenta por las filias o las fobias partidarias. La idea del triunfo dominante entre los periodistas es una cosa harto difusa y, casi siempre, personalísima.

Las Disidencias en The Objective.

La asimetría no es (ni será nunca) progresista

carlosmarmol · 20 junio, 2024 ·

Una de las leyes del comercio –esa clase de relación económica que se establece entre aquellos que poseen determinadas cosas y quienes desean adquirirlas– es que el valor de una mercancía depende de un punto de equilibrio –presuntamente virtuoso– entre los afanes de una parte y las expectativas (latentes) de la contraria. Como abstracción, dicha descripción es tan correcta como idealista. La realidad tiende a desmentirla a diario. Cuando sucede, descubrimos la diferencia que media entre un trato justo y una estafa. Uno puede necesitar comida para sobrevivir, pero si su precio –elemento que es distinto de su coste y diferente a su valor– se torna abusivo (por ejemplo debido a los intereses particulares) es probable que termine pasando hambre. En política sucede lo mismo con una exactitud prodigiosa. ¿En cuántas negociaciones la voluntad y la igualdad se quedan fuera del marco operativo? ¿Cuántos pactos suscritos por los partidos se basan en una situación de debilidad o provocan injusticias? Entre quienes se sientan en una mesa para repartirse lo que no es suyo, sino de todos, existe una relación de poder.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Javier Cercas: ser académico sin darse importancia

carlosmarmol · 14 junio, 2024 ·

No está del todo claro, porque los testimonios públicos –y privados– de los directamente concernidos son ambivalentes a la hora del describir el trance, y difieren, como es natural, según fuera el desenlace, si la designación de un escritor como académico de la lengua –existen otras nobles corporaciones culturales, pero son secundarias en la jerarquía institucional, por decirlo de manera elegante– es un regalo o una inmensa celada. Depende, igual que sucede en las novelas con el punto de vista (desde el que se aborde la cuestión) o si de lo que se trata es de leer una decisión (no impugnable y arbitraria, igual que la elección de un Papa, hecha por los mismos miembros de la congregación) en el sentido social o cultural. Hay quien suspira durante toda una vida de esfuerzos y vanidades terrestres por disfrutar de tan altísimo honor –ser admitido en la institución que vela por la pureza de la lengua española– y otros que, sabiéndose de antemano al margen de los mandarinatos, denostan la obligación, descrita por algunos de los secretos aspirantes fallidos, de recabar –directa o indirectamente– el nihil obstat del sanedrín. Uno a uno. El proceso, que alguno ha calificado como una absoluta humillación, de ser cierto, no debe ser agradable, a menos que uno sea un profesional del arte (veneciano) de rogar favores y pedir mercedes.

Las Disidencias en Letra Global.

Las europeas en Andalucía: azul pleno y rosa asesino

carlosmarmol · 14 junio, 2024 ·

Un solsticio con mucho sol, calor y posibles difuntos (políticos). Así se presenta para el PSOE en Andalucía, la federación con más militantes de la organización y, hasta hace siete años también la más influyente, el inminente verano. Junio, cuarto mes de las calendas romanas y sexto del calendario cristiano, ha supuesto para los socialistas meridionales la consumación de la profecía que auguró que su crisis de identidad no es circunstancial, sino un final de época. La Historia enseña que ningún imperio es eterno, pero la debacle del PSOE en su granero electoral más tradicional ha convertido, en apenas un lustro, todo el oro y la plata en barro.
Los resultados del 9J han provocado un terremoto en el seno del partido, donde se pide la cabeza de Juan Espadas, delegado de Ferraz y portavoz de los socialistas en el Senado. El malestar, que algunos susánidas –partidarios de la expresidenta Susana Díaz– y los habituales apocalípticos (durante décadas integrados en las filas del chavismo y el griñanismo) está más que justificado, aunque la responsabilidad del deterioro social y político de los socialistas andaluces no tiene un único padre. Se trata de una cuestión de familia, donde absolutamente todos –aunque cada uno a su manera– han contribuido de forma activa.
Espadas, administrador en Andalucía de los deseos de Ferraz, es, desde luego, la encarnación de esta decadencia, pero no su único causante.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

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Ilustraciones: Daniel Rosell