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Walt Whitman: memorias de un mundo hermoso y perdido

carlosmarmol · 2 mayo, 2024 ·

Todos estamos hechos de los mismos materiales: carne y huesos, aunque sean de calidades dispares. Sobre este sustrato común, como dejó dicho por escrito Shakespeare, se proyecta la materia sagrada de nuestros propios sueños, que nos convierten en criaturas tormentosas e inconfundibles. Cada una es igual a su semejante y, al tiempo, distinta. No son los anhelos íntimos los que nos individualizan. También lo hacen las vivencias y los desengaños, los fracasos y los triunfos; las experiencias ecuménicas convertidas en hechos particulares. La lista de las cosas que nos moldean es infinita: el lugar geográfico de dónde venimos o los paisajes (sucesivos) en los que nos hemos mirado. Por supuesto, también los años que hemos malgastado. Cabe deducir, pues, que la existencia, además de un milagro, es una ardua tarea de recopilación y acarreo de materiales tomados de aquí y de allá, como piedras del camino; en su mayor parte, se trata de guijarros domésticos y prosaicos. Con ellos vamos cubriendo como podemos las distintas etapas del sendero. Cada vida se parece. Cada vida es distinta.

Las Disidencias en The Objective.

La burbuja triunfal (del turismo)

carlosmarmol · 26 abril, 2024 ·

En casi todas las disciplinas artísticas la complejidad, sea natural o gratuita, es una muestra de madurez y, al mismo tiempo, el temprano preludio de la inevitable decadencia, aunque ésta última demore siglos en manifestarse. Basta estudiar el tránsito entre el Renacimiento –una época histórica en la que los artistas anhelaban emular al clasicismo de los antiguos– y el Barroco –un arte basado en el desengaño vital causado por la certeza de las postrimerías– para darse cuenta de que cualquier exceso puede ser leído indistintamente como muestra de riqueza y, a su vez, a modo de preámbulo de un tiempo lleno de calamidades. Algo similar cabe decir sobre el éxito del turismo en Andalucía, cuyos gobernantes miran con inquietud las manifestaciones que hace una semana llenaron las calles de las Islas Canarias, donde 60.000 personas protestaron por los efectos del turismo masivo.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

El regreso de la España feudal

carlosmarmol · 25 abril, 2024 ·

“El pasado no ha muerto. Ni siquiera es pasado”. William Faulkner, sin duda alguna el mejor novelista del Estados Unidos más meridional, tierra secularmente pobre y soleada, de tradición cultural esclavista y agraria, uno de los últimos premios Nobel sobre los que no cabe discusión alguna –recibió el galardón hace ahora 75 años–, describe así la paradoja que es, para una sociedad, reconocerse en las ideas y las costumbres del pretérito al mismo tiempo que proclama un nuevo estatuto fundacional. Es exactamente lo que ha sucedido en Euskadi tras las últimas elecciones regionales –el País Vasco no es (todavía) una nación–, en las que una mayoría soberanista (la suma de PNV y Bildu) dominará la cámara de Vitoria. Como los hechos son sagrados, y las opiniones deben ser libres, conviene no hacerse trampas al solitario: la hegemonía (en cierta medida sangrienta) lograda por los defensores de las leyes viejas es otro síntoma más de la disolución de la España democrática e igualitaria en el fango de sus nacionalismos tribales. En términos estrictamente numéricos, que nada tienen que ver con los morales, muchísimos vascos –tengan quinientos apellidos euskaldunes o al menos un ciento de nombres de procedencia castellana– defienden con vehemencia su pertenencia a una comunidad imaginaria, en buena parte fabulada, pero que ha tomado forma en un cuerpo electoral mayoritario.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Los demonios de la escuela moderna

carlosmarmol · 24 abril, 2024 ·

“La misión del poeta no es instruir, sino deleitar”. Se atribuye la autoría de esta frase a Eratóstenes de Cirene, matemático, geógrafo y astrónomo de la antigua Grecia que descubrió, entre otras cosas, que si uno fuera capaz de caminar 31,5 millones de pasos seguidos, cosa para la que hace falta tener fe, mucha voluntad y unas piernas colosales, podría circunvalar toda la Tierra. ¿Tiene importancia conocer esto? Depende. En esta época extraña en la que el conocimiento carece de suficiente espesor y el ser humano presume –con patético orgullo– de haberse vuelto imbécil, todo parece indicar que no demasiado. Si el arte es inútil, la lectura se considera un anacronismo y la concentración mental se ha convertido en un puro vestigio de los antiguos tiempos (difuntos), no es de extrañar que la sabiduría –sapere aude, proclamaban los romanos; lo decían en latín, ustedes disculpen– se considere una bella ruina arqueológica. En esta civilización de las pantallas, preludio de una inminente era post-humana, en lugar de pinturas rupestres, cuadros o fotografías, la única obra de arte que se valora es el emoticono.

Las Disidencias en The Objective.

Anatomía del nazismo: cenizas de Auschwitz, espantos de Gross-Rossend

carlosmarmol · 19 abril, 2024 ·

La muerte consiste en un tránsito, lo mismo que la existencia se reduce a una suma, no siempre afortunada, de sucesivas metamorfosis. En la cultura clásica se la representa como una breve travesía: el cruce de la laguna Estigia desde una orilla (la de los vivos) hasta otra (el lado de los difuntos). Hay quien teme llegar a este destino unívoco, que a todos nos iguala; otros, en cambio, no están convencidos de que la ribera opuesta –terra incognita, llamaban los latinos a las regiones que nos son desconocidas– exista en realidad, salvo como una piadosa alegoría de lo irremediable. Para las civilizaciones antiguas, sabias conocedoras de la realidad de las cosas terrestres, aunque las expresasen condensadas en mitos y cosmogonías, la extinción de la carne (y también la agonía del alma) era tratada desde una consoladora óptica humana. Sea por piedad o por decoro, el caso es que el finado nunca lo era por completo –se trataba de un alma en proceso de peregrinación– y la travesía fatal, que se le encomendada a Caronte, se equiparaba aun viaje fluvial hacia otro estado espiritual. Tan concreta es la idea de la muerte de los clásicos grecolatinos que al barquero había que pagarle –como tasa– una moneda de oro. El capitalismo, que no es una invención moderna, sino ancestral, nace con el viático.

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell