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El Mundo

Violetas contra la partitocracia

carlosmarmol · 12 septiembre, 2023 ·

Si la democracia, concebida en abstracto, es un teatro que permite la convivencia entre ciudadanos desiguales y distintos, evitando que una sociedad recurra a la violencia y el poder dependa de la fuerza, la partitocracia es su grotesco: un sustituto en el que, en vez de los ciudadanos, quienes mandan son los jefes de escuadra, gracias a la adulteración de la voluntad popular. Las formas, en política, son el fondo. Uno de los síntomas de su malversación, que en España y en la Marisma son cosa habitual, consiste en no saber –o no querer– diferenciar lo que es un diputado de un militante. O un político de un gobernante. En pensar las instituciones (de todos) como si fueran prolongaciones del interés partidario (de algunos). Una partitocracia se identifica por dos rasgos: disfruta de un monopolio de facto sobre la  capacidad de designación de los representantes electos –a través de las listas cerradas– y se arroga un control (antidemocrático) sobre los elegidos ejerciendo una disciplina (feudal) y aplicando de forma arbitraria un régimen sancionador. Ambas prerrogativas impiden todos los días que los diputados –que la gente en realidad no elige, sino que refrenda– ejerzan con total libertad sus funciones. Resultado: ortodoxia y parlamentos mudos (aunque se hable todo el rato) cuya única función es garantizar un generoso sueldo público a los sumisos.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Violetas contra la partitocracia

carlosmarmol · 12 septiembre, 2023 ·

Si la democracia, concebida en abstracto, es un teatro que permite la convivencia entre ciudadanos desiguales y distintos, evitando que una sociedad recurra a la violencia y el poder dependa de la fuerza, la partitocracia es su grotesco: un sustituto en el que, en vez de los ciudadanos, quienes mandan son los jefes de escuadra, gracias a la adulteración de la voluntad popular. Las formas, en política, son el fondo. Uno de los síntomas de su malversación, que en España y en la Marisma son cosa habitual, consiste en no saber –o no querer– diferenciar lo que es un diputado de un militante. O un político de un gobernante. En pensar las instituciones (de todos) como si fueran prolongaciones del interés partidario (de algunos). 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Reunión de alcornoques

carlosmarmol · 8 septiembre, 2023 ·

El español, que es una lengua deslumbrante, capaz de decir una cosa con un sinfín de matices, todos diferentes, ha reunido a lo largo de su historia un caudal de expresiones prodigiosas para advertir del peligro que tienen los cráneos privilegiados que dicen, sin inmutarse, algo absurdo –o imposible– como si fuera inteligente –y factible–. Una de dos: o quieren engañar a sus semejantes o presumen de la sabiduría que no poseen. Lo segundo mueve a lástima; lo primero merecería la prohibición de salir de casa nunca más (con la cabeza alta).  En el movimiento (de patas cortas) que hace unos días perpetraron los socialistas indígenas para “combatir” que el Reverendísimo pueda patrimonializar a su favor, si supiera cómo, la defensa de la Santa Autonomía, amenazada por el proceso desconstituyente al que se han lanzado el PSOE y Sor Yolanda del Ferrol para comprar los votos del Napoleoncito de Waterloo, vemos a ambas especies. Gente que no razona bien y que, al no hacerlo, piensa que el resto del orbe tampoco tiene costumbre. La plana mayor de San Vicente, presidida por Chiqui I de la Marisma, el Quietista Espadas y, en un quicio lateral, la otrora Su Peronísima (reducta) se fotografiaron juntos, felices y en comandita para lanzar el mensaje de que ellos hicieron la Santa Autonomía, aunque la perdieran después de 38 años de clientelismo. Todos sonreían en la instantánea: los genios de la interparlamentaria se sienten políticos libres y con criterio, incapaces de incurrir en actitudes genuflexas. Que el Altísimo les conserve la autoestima.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

‘What Else?’

carlosmarmol · 5 septiembre, 2023 ·

Si en algo, aunque sea remotamente, se parece la política (seria) a la literatura, y únicamente en eso, es en que el cómo es más importante que el qué. Lo único trascendente. El factor en función del cual una sociedad madura debería medir la altura y eficacia de sus próceres. Por desgracia, en la Marisma tenemos muchos políticos que nos cuentan sus deseos, intenciones y apuestas, pero sin aclarar cómo van a llevarlas a cabo. A veces pensamos que es malicia –y más de un caso hay, porque la política, lo mismo que la vida corriente o el periodismo, está llena de malas personas– pero, como nuestro natural es piadoso, queremos creer (aunque nos cueste troppo) que la causa de esta costumbre es más prosaica: se trata de simple incapacidad. El Gran Laurel arrancó el domingo el curso político en Torremolinos –ya saben ustedes que el Reverendísimo es un hombre de mundo y encuentra lo exótico cerca de casa– asegurando que su gobierno actuará como “dique de contención” ante el desafío que supone la más que probable alianza entre el PSOE del Insomne Sánchez, la suma (que resta) de Sor Yolanda del Ferrol y la batucada de los independentistas vascos y catalanes. Nos parece fantástico, pero es nuestra obligación advertirle a Il Presidentino que ya va tarde. Molto tardi

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

La ‘baraka’ no dura para siempre

carlosmarmol · 1 septiembre, 2023 ·

Por mucho que la ley de la gravedad se manifieste en todos los aspectos de la vida como una máxima indiscutible –todo lo que sube llega un momento en el que desciende– nuestro bestiarium particular de políticos indígenas cree que, por un sortilegio milagroso, todos ellos están exentos del principio de realidad. Es natural que cuando se llega a la cúspide, sea por una Grande Carambola o por talento, que esto es lo de menos, cualquiera aspire a que las cosas duren para siempre. La ambición de eternidad es consustancial al ejercicio del poder, de igual manera que quien está vivo se resista a morir, pero el destino, al que nuestros deseos no le importan, traza su propio sendero y, si nos interponemos en su camino, nos arroya. Feijóo –ya deberían ustedes saberlo, queridos indígenas– ha tenido la genial idea de pedirle al Insomne que le ceda la presidencia del Gobierno un par de años. El Gran Laurel, prietas las filas, ebrio de amor, salió de inmediato a apoyar la propuesta, calificándola de “generosa, valiente y oportuna”. Nos parecen muy pocos adjetivos para tanta genialidad si fuera una convicción firme, en lugar de consecuencia de la aritmética parlamentaria del 23J. ¿Se imaginan ustedes que Su Peronísima hubiera propuesto lo mismo en 2018? 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

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Ilustraciones: Daniel Rosell