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El Mundo

El eclipse planetario

carlosmarmol · 11 agosto, 2018 · Deja un comentario

A veces la única forma de avanzar consiste en quedarse quieto. Existe, sin embargo, quien piensa que es preferible mirar hacia atrás, aunque el riesgo, como profetiza la Biblia, sea convertirse en una estatua de sal. El nuevo experimento político que impulsan la Violeta Rodríguez y el Argonauta Maíllo para –léanlo ustedes en condicional hipotético– adelantar por la parte de la izquierda al peronismo rociero recuerda mucho a aquel delirio del sorpasso de Anguita, que confundía los deseos íntimos –la toma marcial del Quirinale de San Telmo- con la cruda realidad -Andalucía no es de izquierdas, únicamente lo parece–.

Las Crónicas Indígenas del sábado en El Mundo.

‘Sevilla Low’

carlosmarmol · 9 agosto, 2018 · Deja un comentario

La utopía del urbanismo contemporáneo es convertir las ciudades en espacios habitables. Eso es lo que nos venden por tierra, mar (si lo hay) y aire, pero basta salir a la calle cualquier día del año para darse cuenta de la distancia que separa la realidad (prosaica) del perverso juego de espejismos en el que nuestros próceres han convertido la gestión urbana. Decimos gestión por decir algo: en la política local nadie gestiona nada; todo es un perpetuo anuncio. Llámenlo ustedes, queridos indígenas, propaganda, all is phony. En la vida existen dos clases de personas: las que sueñan e intentan que sus sueños se conviertan en realidad y aquellas que prometen los sueños que saben de antemano que no pueden cumplir. Nuestro ilustre alcalde (y su equipo) pertenecen a esta segunda categoría, que podríamos definir como la de los melancólicos si no fuera porque su negocio (político) es seguir en la Alcaldía gracias a los guiños y las medias sonrisas. Hechos no hemos visto ninguno todavía. As time goes by.

La Noria del miércoles en elmundo.es

Cara de Carnero

carlosmarmol · 4 agosto, 2018 · Deja un comentario

En la Santa Marisma tenemos una oposición política que ni es oposición ni es política. Se preguntarán ustedes, queridos indígenas, cómo es posible. Yo también. Son las maravillas de vivir todo el año en terreno pantanoso. Con la décima legislatura aproximándose a su fin, que será prematuro no sólo porque acabe antes de tiempo, sino porque a efectos prácticos no ha llegado a ver la luz debido a que el susanato ha convertido las Cinco Llagas en una iglesia con vicario (pensionado), los grupos que deberían controlar al Gobierno o están ya en modo preelectoral -es el caso del interino Bonilla (Moreno) y de la confluencia entre los violeteros de Podemos y las huestes del Argonauta Maíllo- o, como sucede con los naranjitos del Adelantado Marín, un día dicen una cosa, el otro la contraria, y más tarde no hacen ni lo primero que han dicho ni lo que han dejado de decir que iban a hacer.

Las Crónicas Indígenas del sábado en El Mundo

 

Variaciones (sobre el taxi) a la manera de Dámaso Alonso

carlosmarmol · 4 agosto, 2018 · Deja un comentario

Sevilla es una ciudad con 698.676 habitantes y 1.971 taxis (según las últimas estadísticas). En los últimos diez años, con sus días y sus noches de insomnio, el número de licencias se ha reducido un 10%. Sin motivo, sin razón, en contra del interés general y a favor del lucro particular de un colectivo (patronal) que podríamos calificar perfectamente como minoritario (supone el 0,28% de la población) y en el que se supone que hay de todo, aunque como cada vez son menos (los buenos) la pluralidad sociológica tiende a ser mayormente escasa.

La Noria del miércoles en elmundo.es

El aguijón de la abeja

carlosmarmol · 28 julio, 2018 · Deja un comentario

Una de las anomalías de nuestra democracia es que los presidentes disuelvan el parlamento, emulando el poder absolutista que ejercían los reyes del Antiguo Régimen para deshacerse de las cámaras que les resultaban hostiles. La prerrogativa rige también en las autonomías, cuyos jefes de escuadra disponen de la voluntad popular -reunida bajo techo consagrado- a su real capricho, como si el poder legislativo fuera su saloncito de estar o el cóctel donde se congrega a los pesebristas para que consumen el besamanos del anillo. Técnicamente, la disolución del legislativo es una forma de resolver los pulsos con el ejecutivo. Como un parlamento puede derrocar a un presidente, éste decide cuándo termina la legislatura.

Las Crónicas Indígenas del sábado en El Mundo. 
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Ilustraciones: Daniel Rosell