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Letra Global

Subida al Parnaso, descenso al Maelström

carlosmarmol · 23 junio, 2018 · Deja un comentario

Zeus sigue en plena forma, aunque la misa (solemnis) se impartiera esta vez detrás de un hermoso piano negro de cola que le servía de defensa (ante el público) o como aquel barco a la deriva, azotado por la furiosa tempestad nórdica, del famoso cuento de Edgar Allan Poe. Bob Dylan, el poeta popular (sin libro sancionado) al que la academia sueca situó hace dos años para escándalo de los puristas en la misma estirpe sagrada de Homero y Shakespeare, reapareció en Salamanca​ el sábado pasado después de tres largos años de ausencia en las Españas con la misma pose que un venerable Dios griego. Puntual como el tiempo, hierático como una estatua y poderoso como una criatura mitológica.

Las Disidencias del martes en #LetraGlobal

Barcelona, la Troya de don Quijote

carlosmarmol · 16 junio, 2018 · Deja un comentario

La muerte de don Quijote, uno de los pasajes más tristes de la historia de la literatura, sucede, exactamente igual que en la vida, cuando su protagonista ya está muerto; ido, según la terminología piadosa. Así son las cosas: uno se muere mucho antes del instante postrero, por lo general sin adivinarlo; y, casi siempre, con anterioridad a sus propias exequias. Cervantes manda a don Quijote a morir a su aldea –la Argamasillafigurada de los académicos– pero quien dispone allí del lecho largamente perdido no es ya el caballero andante, sino un Alonso Quijano al que unas extrañas calenturas, o la melancolía, el más nocivo de los humores del cuerpo, extinguen tras hacer testamento y renegar –ante testigos– de sus locuras. Don Quijote, que no es una persona, sino un espíritu con la forma difusa de un memorable personaje, no muere en realidad en la Mancha. Lo hace mucho antes en Barcelona, aunque esto sólo se comprende si se repara en el preludio que el hidalgo demediado pronuncia en el momento de decir adiós a la Ciudad Condal, el lugar de su caída:

–“¡Aquí fue Troya! ¡Aquí mi desdicha, y no mi cobardía, se llevó mis alcanzadas glorias; aquí usó la fortuna conmigo de sus vueltas y revueltas; aquí se oscurecieron mis hazañas; aquí, finalmente, cayó mi ventura para jamás levantarse!”.

Las Disidencias del martes en #LetraGlobal

La didáctica (infalible) de la vejez

carlosmarmol · 9 junio, 2018 · Deja un comentario

La vejez, que es una de las tres indudables edades del hombre, encierra en sí misma una contradicción: todos queremos conocerla, pues es la única prueba cierta de una existencia longeva, pero al toparnos con ella –en primera persona o por experiencias indirectas– la maldecimos. Hacerse viejo, esa hermosa palabra que odian los que profesan los dogmas de lo políticamente correcto, es un grave inconveniente al que sólo podemos adaptarnos. Ésta es la enseñanza recurrente que la larga tradición de la literatura didáctica viene recomendando desde el origen de los tiempos. Sépanlo: los mejores tratados de autoayuda no son los que nos venden los predicadores y los clérigos contemporáneos, llenos de lugares comunes, sino aquellos que escribieron –para nosotros– los grandes sabios de la historia.

Las Disidencias del martes en #LetraGlobal

¿Cómo leen las mujeres?

carlosmarmol · 3 junio, 2018 · Deja un comentario

La literatura, en el fondo, se parece al arte secreto de los crucigramas. El escritor crea un texto (mágico) donde cada palabra, en lugar de una función, como sucede en el lenguaje ordinario, debe provocar otra cosa: una sugestión. La lectura, que no es más una forma de escritura invertida, y viceversa, consiste en interpretar y sentir la música oculta de las palabras. No es una tarea fácil: el escritor debe tener talento, horas de vuelo y la suerte de dar con lectores sensibles, que no es lo mismo que sentimentales. Al igual que un crucigrama a medio hacer, un libro queda incompleto, frustrado, si sus lectores no interpretan adecuadamente la partitura.

Las Disidencias del martes en #LetraGlobal.

Topografías del asombro

carlosmarmol · 26 mayo, 2018 · Deja un comentario

El universo es fragmentario y, sin embargo, lo intuimos como una sola pieza. Inmensa, desconocida, maravillosa y oscura. Algo semejante a la conquista del espacio, que más que una expedición finalista fue un viaje de retorno incierto, debió ser para el hombre moderno el descubrimiento de su obra de arte más involuntaria: la ciudad contemporánea. Paul Valéry escribió que el habitante de estos grandes núcleos urbanos habita en un estado de salvajismo que no es sino uno de los rostros del aislamiento. El otro es la educación, esa muleta que nos ayuda a fingir concordia donde aparece el espanto. La literatura urbana abarca siglos dispares, géneros distintos y autores varios. Pero podría trazarse sin esfuerzo una equivalencia entre la ciudad moderna y la novela: en ambas convergen el fluir social y el individual, vinculados por una inmensa red de tensiones. Muñoz Molinaha escrito su último libro sobre este ecosistema caótico que, con distintos nombres, todos consideramos una extraña forma de hogar.

Las Disidencias del martes en #LetraGlobal

Talese, la eternidad de lo pasajero

carlosmarmol · 19 mayo, 2018 · Deja un comentario

La gran diferencia entre un historiador y un periodista, además de la formación, que en el primer caso suele ser académica y en el segundo sencillamente silvestre, es que el primero estudia los hechos del pasado con la seguridad de que no van a volver a repetirse, entre otras cosas porque sus protagonistas suelen estar muertos. El periodista, en cambio, opera sobre un presente en marcha que no deja de cambiar –aunque sea para no moverse del sitio– y cuyos personajes no sólo respiran, sino que en algunos casos pueden dejarle directamente sin aliento. Cuando un periodista se sienta a escribir, lo que tiene es un material pasajero, casual, sin orden y cuya perdurabilidad es un misterio. Por eso el buen periodismo es siempre un work in progress que consiste en poner orden al caos antes del cierre (mortal) de la edición.

Las Disidencias del martes en #LetraGlobal

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Ilustraciones: Daniel Rosell