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Andalucía

La mala muerte

carlosmarmol · 17 abril, 2020 · Deja un comentario

Marcello Mastroianni, el actor-fetiche de Fellini, hizo al final de su vida esta descarnada reflexión sobre el crepúsculo de la existencia: “La vejez no tiene nada que ver con la melancolía. A los viejos se los deja aparte. No son premiados. Envejecer es como una condena sin derecho a recurso”. Sabía de lo que hablaba. El último papel de su carrera artística fue un personaje creado por Furio Bordon, el dramaturgo italiano, en Las últimas lunas: un viejo charlatán que prepara su maleta de viaje –el último– antes de ser confinado en un geriátrico, donde sabe que morirá solo. En su drama íntimo están condensados los sentimientos de quien espera el desenlace de todos los destinos que en el mundo han sido y serán, amparado únicamente en la muleta intelectual de la resignación irónica. Nada de furia, sólo amargura. El personaje asume sus cartas en el cruel juego del adiós: descubre que nadie puede morir como un héroe porque la muerte es una estación contra la que no cabe la rebelión. Sólo la aceptación y, acaso, el sarcasmo. Como escribió el poeta Javier Salvago, “una mala vida la tiene cualquiera”. Lo difícil es tener la inmensa fortuna de vivir una buena muerte.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Primavera negra

carlosmarmol · 14 abril, 2020 · Deja un comentario

Una república próspera se caracteriza por tener estrictamente las leyes necesarias. Ni más, ni menos. No es nuestro caso: el Estado autonómico, por naturaleza, incumple esta máxima al convertir el espacio público en una sucesión de barreras mentales, aunque ya no existan las fronteras geográficas. El coronavirus está intensificando esta herencia nefasta: el mando único de esta crisis múltiple -Moncloa- ordena una cosa, los gobiernos regionales hacen otra distinta y, cuando ambos ponen en común sus decisiones, quedamos atrapados en el eterno conflicto de aldeanos cerriles que nos define como sociedad. Esta forma de organizarse era una molestia que nos salía carísima. Ahora sabemos que cuesta vidas. Las nuestras.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Naufragios y ensoñaciones

carlosmarmol · 11 abril, 2020 · Deja un comentario

Aunque no lo crean ciertas almas cándidas, escandalizadas por haber tenido que contemplar hace unos días en la primera página de este periódico la elocuente foto de un silencioso depósito lleno de ataúdes, el coronavirus mata personas. Muchas. Bastante más de las que indican las estadísticas oficiales. En Nueva York, donde los últimos decesos por la pandemia superan ya a los registrados en cualquier otro país del orbe, han empezado a excavar fosas comunes en la isla de Hart (Bronx) para dar tierra a la multitud anónima ahogada por el virus, que también ha aniquilado las últimas esperanzas de que nuestras instituciones democráticas funcionen como es debido o, simplemente, nos cuenten la verdad de este drama. Nuestros políticos han demostrado ser incapaces de controlar y atenuar la crisis múltiple del COVID-19, que es sanitaria, económica y cultural. Una vez comprobado que el naufragio que sufrimos será duradero, parecen haber resuelto además, con las víctimas de su incompetencia encima de la mesa, ponerse medallas. Unos y otros. Los héroes de esta guerra, por supuesto, son otros distintos, pero las evidencias en el obsceno juego de medias verdades y narcisismo que es la política de los simples no importan demasiado. La verdad oficial, que es la mentira elevada a la cumbre, se fija por decreto.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

El coronavirus, secreto autonómico

carlosmarmol · 10 abril, 2020 · Deja un comentario

Luigi Pirandello, probablemente el mejor dramaturgo de su tiempo, cierra el acto primero de Así es (si así os parece) con la sonora carcajada de Lamberto Laudisi, una de sus criaturas, que ríe sin decoro cuando la conducta del resto de personajes de esta farsa filosófica evidencia que es imposible descubrir el verdadero rostro de la verdad porque cada uno de los seres que le rodean cree que la verdad es lo que ellos desean que sea, no lo que realmente es. La interpretación social de la crisis del coronavirus, que es múltiple y al mismo tiempo pavorosa, replica exactamente esta misma escena. Cada uno de los actores políticos y sociales afectados por la pandemia y sus catástrofes han comenzado a desentenderse de los muertos ciertos, cuyo número exacto todavía desconocemos, para gestionar (a su favor) los decesos virtuales, que son los que les ayudan a sostener su relato político. La gestión del coronavirus se ha convertido, de esta forma, en un obsceno desfile de méritos y deméritos, cuando todos los implicados institucionales en el manejo de la tragedia –Gobierno y autonomías– tienen infinitas sombras que ocultar.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

El luto de los boleros

carlosmarmol · 8 abril, 2020 · Deja un comentario

¡Líbrenos Dios, el Misericordioso, de la gente demasiado amable y bondadosa! Detrás de la santidad superlativa acostumbra a esconderse el diablo, que, como dejó escrito Dylan, tiene la costumbre de disfrazarse de hombre de paz. La máxima puede aplicarse, y de hecho conviene hacerlo, a la gestión política de la crisis múltiple del coronavirus en Andalucía, que algunos presentan como modélica (les pagan por hacerlo) y otros, en cambio, vemos como un rosario de quebrantos presentes y venideros. En estos tiempos apocalípticos, la gente demanda a los políticos eficacia y ciertas verdades, aunque sean amargas. En el Quirinale de San Telmo presumen de lo primero y simulan hacer lo segundo, pero, por desgracia, los hechos desmienten la idílica estampa que nos dibuja cada día el gobierno del cambio (sin cambio). Decir que en la Marisma los datos de la enfermedad son esperanzadores (los más de 500 muertos parece que nunca nacieron) es contar una media verdad. No se han hecho pruebas diagnósticas ni a todos los sanitarios que todavía están en los hospitales ni a la mayoría de la población. ¿Cómo diablos se puede sostener que la pandemia se encuentra bajo control? Pues lo dicen. Resulta ridículo ver a alguno ponerse medallas -«nuestras UCIS disponen de plazas libres»- cuando todos estamos viviendo, y no gracias a la transparencia de San Telmo, un auténtico exterminio en las residencias de ancianos, donde nuestros viejos, preludio de lo que nosotros seremos (con suerte) algún día, mueren bajo el muro de silencio impuesto por los dueños de los geriátricos y la Junta, unidos en una vergonzosa alianza que consiste en ocultar a los familiares de los ancianos su situación sanitaria hasta que ya es tarde.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

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Ilustraciones: Daniel Rosell