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Cultura

Bob Dylan y el arca de las maravillas

carlosmarmol · 28 abril, 2023 ·

La palabra que mejor resume lo que sucedió ese día –el 16 de junio de 1965 en el Estudio A de Columbia Records en Nueva York– es epifanía, aunque también cabría calificar ese mismo instante, que duró exactamente seis minutos y treinta y cuatro segundos– como un milagro súbito. Algo así como la presencia repentina de un espíritu incorpóreo venido desde otra dimensión. La magia de lo inesperado o, por decirlo en los términos gamberros de Bob Johnston, productor de discos míticos de Johnny Cash y Leonard Cohen, el momento en el que ves a Dios dándole una patada en el culo a Bob Dylan, ese judío de Hibbing (Minnesota) que hasta unos años antes vestía como un vagabundo y que ahora parecía tener la misma edad del tiempo, a pesar de recordar a Arthur Rimbaud con una guitarra y una armónica.  Alguien suficientemente huraño y obstinadamente hermético como para no hablar con sus músicos y que daba la impresión de no venir de ningún sitio y no querer ir a parte alguna. No le hacía falta moverse mucho: estaba en el sitio adecuado. Pisaba firme sobre la lápida de una tradición venerable y anónima –la confluencia de la música folk, el blues y el country– pero miraba, cual Jesucristo en la cruz del Gólgota, al cielo. Usaba su propia brújula y navegaba en busca del horizonte. 

Las Disidencias en Letra Global.

La diabetes digital

carlosmarmol · 27 abril, 2023 ·

Una de las características de las sociedades insatisfechas, aunque rebosen prosperidad en comparación con aquellas que las predecieron, es en ellas cada día se anuncia una revolución cultural. La modernidad, nacida como la tradición de la ruptura, según la afortunada definición de Octavio Paz,se ha convertido en una bulimia de pantallas, teléfonos móviles, conectividad, redes (de intereses) que no descansan y eso que algunos llaman la economía de la atención, un mercado donde el producto somos nosotros y el tiempo el germen de un sinfín de negocios. A juicio de los optimistas, vivimos en un mundo idílico, rodeados de constantes estímulos sensoriales y psicológicos que nos permiten –esto lo decía Escohotado– llevar en el bolsillo, gracias al asombro cotidiano de la tecnología, todo el conocimiento universal. No está tan claro, sin embargo, que el alud de datos –personales y comunitarios– con el que lidiamos todos los días sea exactamente sabiduría. La habilidad no equivale a la técnica. Y contar con una biblioteca, por decirlo a la manera clásica, permite deleitarse con la cultura, pero no la garantiza en absoluto. Los libros, además de servir para los desfiles de Sant Jordi, deben leerse para que cumplan su verdadera función. No son artículos de una boutique.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Cádiz y el tornaviaje del español

carlosmarmol · 31 marzo, 2023 ·

En la fase más temprana de la conquista de América –la etapa antillana– más de un tercio de los españoles que se embarcaban con destino a esas Yndias equivocadas y malditas, como escribió el gran Rafael Sánchez Ferlosio, procedían de Andalucía. Venían, sobre todo, del antiguo reino (castellano) de Sevilla, que se extendía desde la gran capital meridional, puerta y puerto de América en la Península Ibérica, hasta las actuales provincias de Huelva y Cádiz.  Casi la mitad de quienes que surcaron por su propia voluntad, o a la fuerza, el Atlántico esos siglos eran andaluces y extremeños. Desesperados unos, esperanzados otros. Inseguros todos. Los canarios comenzaron siendo una minoría, favorecida por la escala (obligada) de los barcos en el archipiélago, pero pronto se sumaron a la nueva genética del Nuevo Mundo.  De ahí que el alumbramiento del español de América, que es una variante del castellano que desde las costas de La Española y Cuba viajó a Veracruz, a México y progresivamente fue extendiéndose al resto del continente, esté entreverado, fundido, con la manera de hablar la lengua de Cervantes que tenían los hombres –las mujeres eran contadas– del Sur.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

El idioma de los españoles

carlosmarmol · 30 marzo, 2023 ·

Juan Valdés, humanista del Renacimiento español y autor del Diálogo de la Lengua, escrito en 1533, sostenía que una de las causas de la “negligencia que tenemos en el escribir bien la lengua castellana es la ignorancia de la lengua latina”. Si conoces bien a los padres, muy probablemente conocerás también a sus hijos, y viceversa, aunque unos y otros sean individuos distintos. El rechazo de cualquier linaje familiar es una forma más de conocimiento, aunque sea antagónica a la devoción. Es sabido que el español, que es una realidad objetivamente distinta al castellano, porque acoge todas las múltiples formas de hablarlo y escribirlo, desde las estrictas variaciones peninsulares a las hablas transoceánicas, procede del latín y de la herencia, hermosamente viva, del griego clásico, junto a abundantes aportaciones léxicas del árabe y de otras culturas, como la sefardí. Nuestro idioma está hecho gracias a un crisol de influencias, contaminaciones y decires, por recurrir a un arcaísmo clásico.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Dylan, el regreso del Caballero Negro

carlosmarmol · 10 marzo, 2023 ·

“Las canciones son como los sueños: debes luchar por hacerlas realidad”. A finales de los años ochenta, meses antes del cambio de década, después de tres décadas sobre los escenarios, tras pasar en unos años desde las mesas desvencijadas del Café Wha –uno de los templos del Village de los sesenta, lleno de beatniks y ratas– a llenar teatros, vender millones de discos, amasar una fortuna, mandar a la mierda a su público, retirarse, enseñar ante una inmensa multitud de desconocidos sus heridas más íntimas y asombrar al mundo, Bob Dylan sentía que la vieja carretera había llegado a su punto final: estaba exactamente en ninguna parte. Se había convertido en una efigie. Santificado en vida, era el mármol (sagrado, pero gélido) de una estatua. Abusaba del alcohol y del tabaco. Su vida sentimental derrapaba y, aunque vivía rodeado de oro, con granjas y barcos, su ánimo equivalía al de un ermitaño. Publicaba discos y hacía tours con amigos –Tom Petty & The Heartbreakers, The Traveling Wilburys o Grateful Dead–, aunque se sentía “congelado en el tiempo secular de un museo”. Era tan inmortal como Homero, pero sus hexámetros evocaban la epopeya de unos días difuntos. Igual que Rimbaud, a medidos de los sesenta alcanzó el fuego sagrado de los dioses, pero, cual némesis del poeta de Charleville, había cometido dos errores imperdonables: no se había muerto ni retirado y su imagen de enfat terrible –que nunca respondió a su verdadera pulsión interior– daba paso la de un predicador bíblico, seducido por el evangelismo cristiano debido a una profunda crisis espiritual. No direction home. Nada conectaba con nada. Continuaba vivo, que era un gran inconveniente para sostener en el tiempo cualquier progresión mítica. “Mis interpretaciones eran rutinarias y la liturgia me aburría”. La brújula estaba rota.

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell