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Política

La bondadosa inquisición

carlosmarmol · 20 abril, 2020 · Deja un comentario

La realidad imita al arte. Básicamente porque las creaciones dignas de tal nombre, incluso cuando fabulan, nacen del asidero de lo cierto, pero visto desde una perspectiva particular que asciende hacia lo universal y termina cristalizando en un concepto. Gracias a esta sublimación de lo concreto, la literatura advierte de los peligros que se camuflan bajo el flujo de la actualidad. Hace unos días el CIS hizo público un sondeo inverosímil en el que, entre otras cosas, afirmaba que una mayoría de la población –el 66%– consideraba necesario, dado el océano de bulos que habita en las redes sociales, limitar la libertad de información sobre el coronavirus a fuentes oficiales. El sábado, Pablo Iglesias declaraba: “Que la ultraderecha política y mediática es una amenaza frente a la democracia, lo público y lo común es una evidencia. Todos los demócratas debemos trabajar para que el horror y los monstruos que conocimos en el siglo XX no vuelvan”. Ayer mismo, el jefe de la Guardia Civil admitía estar trabajando para contrarrestarlas críticas al Gobierno en las redes. ¿Casualidad? En absoluto. En política no existen.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Desconfínese usted mañana

carlosmarmol · 18 abril, 2020 · Deja un comentario

El mejor resumen de esta crisis lo escribió Cervantes en 1616, tres días antes de morir, presuntamente de hidropesía, una enfermedad que hincha los tobillos y obliga a beber como si no hubiera mañana: “Ayer me dieron la extremaunción. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir”. Así estamos todos tras un mes de encierro con partes diarios de desgracias en cuya veracidad no podemos creer, salvo que queramos ser engañados. El 85% de los españoles no nos hemos movido del sitio, salvo para ir al baño. Al retornar de ese viaje cósmico que va de la cama al salón –casas diminutas aparte– nos topamos con la noticia: los científicos auguran que el distanciamiento social –costumbre que ya practicábamos a la sublime manera de Ignatius J. Reilly, el héroe de La conjura de los necios– se extenderá hasta 2024. Podemos soportarlo. Más difícil se nos antoja mantener hasta entonces la paciencia ante los debates bizantinos que impulsa el alcalde de Sevilla, el quietista Espadas, que tras hacer el ridículo invocando a la OMS para no suspender la Semana Santa –los cofrades se la han inventado igual– ahora  anda convocando plenos urgentes para cambiar los festivos locales y celebrar la Feria de abril en septiembre. Eso es tener prioridades y sentido de la realidad.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

La mala muerte

carlosmarmol · 17 abril, 2020 · Deja un comentario

Marcello Mastroianni, el actor-fetiche de Fellini, hizo al final de su vida esta descarnada reflexión sobre el crepúsculo de la existencia: “La vejez no tiene nada que ver con la melancolía. A los viejos se los deja aparte. No son premiados. Envejecer es como una condena sin derecho a recurso”. Sabía de lo que hablaba. El último papel de su carrera artística fue un personaje creado por Furio Bordon, el dramaturgo italiano, en Las últimas lunas: un viejo charlatán que prepara su maleta de viaje –el último– antes de ser confinado en un geriátrico, donde sabe que morirá solo. En su drama íntimo están condensados los sentimientos de quien espera el desenlace de todos los destinos que en el mundo han sido y serán, amparado únicamente en la muleta intelectual de la resignación irónica. Nada de furia, sólo amargura. El personaje asume sus cartas en el cruel juego del adiós: descubre que nadie puede morir como un héroe porque la muerte es una estación contra la que no cabe la rebelión. Sólo la aceptación y, acaso, el sarcasmo. Como escribió el poeta Javier Salvago, “una mala vida la tiene cualquiera”. Lo difícil es tener la inmensa fortuna de vivir una buena muerte.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Primavera negra

carlosmarmol · 14 abril, 2020 · Deja un comentario

Una república próspera se caracteriza por tener estrictamente las leyes necesarias. Ni más, ni menos. No es nuestro caso: el Estado autonómico, por naturaleza, incumple esta máxima al convertir el espacio público en una sucesión de barreras mentales, aunque ya no existan las fronteras geográficas. El coronavirus está intensificando esta herencia nefasta: el mando único de esta crisis múltiple -Moncloa- ordena una cosa, los gobiernos regionales hacen otra distinta y, cuando ambos ponen en común sus decisiones, quedamos atrapados en el eterno conflicto de aldeanos cerriles que nos define como sociedad. Esta forma de organizarse era una molestia que nos salía carísima. Ahora sabemos que cuesta vidas. Las nuestras.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

La guerra que estamos perdiendo

carlosmarmol · 13 abril, 2020 · Deja un comentario

Tras un largo mes de confinamiento marcial, con la economía hundida, miles de empresas agonizando por impagos o falta de liquidez y una legión creciente de despidos y quebrantos laborales en camino, resulta asombroso que el Gran Insomne, presidente de todas las Españas –tanto las que quieren serlo como las que no–, siga utilizando el lenguaje bélico para tratar de disimular los errores (conscientes) que pueden hundirlo para siempre en el agujero negro de la historia. Ayer, en su homilía semanal, proclamó: “No podemos deponer las armas todavía, tenemos que seguir combatiendo. Estamos a punto de cambiar el curso de esta guerra, pero aún estamos lejos de la victoria”. Encerrarse en casa con la familia, el perro y la prole no es combatir. Tampoco podemos considerarlo una actitud heroica, salvo que la honorable épica de antiguos poetas como Homero sea comparable, cosa imposible, al mundo piruleta en el que la actual generación de gobernantes ha convertido la política cotidiana. Y mucho menos en un país donde la milicia obligada –deo gratia– pasó hace mucho tiempo a la historia. Los que estamos encerrados no somos soldados de nadie. Somos ciudadanos indignados o resignados. Depende del día y del estado de ánimo.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell