• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
carlosmarmol.es

carlosmarmol.es

Periodismo Indie

  • Inicio
  • Biografía
  • Periodismo
    • El Correo de Andalucía
    • Diario de Sevilla
    • El Mundo
    • Crónica Global
    • La Vanguardia
  • Literatura
    • Libros
    • Revistas
  • Filología
    • La retórica del prosaísmo
    • Academia
  • Dirección Editorial
    • Letra Global
    • Revista de Occidente
    • Orpheus
    • Geographica
  • Bitácoras
    • Disidencias
    • Cuadernos del Sur
    • Los Aguafuertes
    • Las Tribunas
    • Crónicas Indígenas
    • La Noria
    • Cuadernos Apátridas
  • Contacto
  • Show Search
Hide Search

Política

Toros (y regeneración) para todos

carlosmarmol · 2 marzo, 2019 · Deja un comentario

La regeneración de la Marisma es (con perdón) una cuestión básicamente de cuernos. Lo decimos en función de lo que vemos. Porque mientras el gobierno del Reverendísimo Bonilla (alias JuanmaPorEso) nos promete un cambio que, de momento, no encontramos por ningún sitio, aprueba una declaración institucional para el Día de Andalucía -¡pónganse de pie y saluden con la mano en el pecho, patriotas!- que es una réplica exacta de aquellas solicitudes sentimentales del susanato en favor del autogobierno, con la addenda de la unidad de España en peligro para contentar a Vox y Cía. La realidad de las cosas, sin embargo, sigue estancada. No hay manera de que la Junta responda a un escrito metido por registro. Así que ni vísperas de fechas históricas ni gaitas. Cada vez que hay elecciones los próceres hacen lo mismo: se sacan de la manga oposiciones y concursos de méritos para convencer al funcionariado -esa casta- de que los voten y dejarles claro que el discurso del cambio a ellos no les va a afectar en absoluto. Hasta ahí podríamos llegar: cuestionar a los privilegiados del presupuesto.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Andalucía, modo avión

carlosmarmol · 2 marzo, 2019 · Deja un comentario

El gran Roberto Arlt, nuestro maestro en el arte de la columna impertinente, lo llamaría –en su milagroso idioma porteño– tirarse a muerto. Dícese de la actitud del hombre que, en lugar de la pecaminosa holgazanería, practica el arte del dolce far niente, que consiste en ir todos los días a la oficina, o al correspondiente negociado, para fingir ante su jefe que trabaja y, una vez cumplido este objetivo (básicamente presencial), dejar que pasen veloces las horas hasta que el timbre (de salida) suene para poder escapar. Aunque en el caso del bipartito andaluz –que en realidad es un tripartito– más que de horas tendríamos que hablar de meses. El gobierno de las derechas en Andalucía está siendo complejo por las discusiones internas entre PP y Cs. Tanto que en los cuarteles generales de ambas formaciones han decidido que es conveniente adoptar un perfil plano hasta mayo. La decisión, obviamente, tiene que ver con el escenario que se abre con la celebración del inminente carrusel electoral. Pero también está vinculada a la falta de un conocimiento profundo de la Junta, donde los nuevos responsables son de un signo político pero muchos funcionarios y directivos intermedios fueron nombrados por el PSOE. Ambas circunstancias aconsejan no abrir los grandes frentes de esta legislatura desde el principio, sino poco a poco. A medio plazo. Sin asumir excesivos riesgos. El calendario electoral, además, va a provocar que se evidencien las discrepancias entre PP, Cs y Vox, al que los dos primeros han acordado hacer oídos sordos hasta primavera, que es cuando tendrán que conseguir su apoyo para aprobar las cuentas autonómicas.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Madrid-Waterloo

carlosmarmol · 2 marzo, 2019 · Deja un comentario

Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de Andalucía gracias al pacto entre las tres derechas –PP-Cs-Vox–, comenzó la campaña electoral del histórico 2D a las puertas de un prostíbulo, clausurado unos años antes, en el que los altos cargos del difunto susanatosocialista se gastaban el dinero para luchar contra el desempleo en congas privadas hasta altas horas de la madrugada. Mientras los portavoces del peronismo rociero reivindicaban la liberación femenina –sin construir ni una maldita guardería que permitiera a las mujeres conciliar la maternidad con el trabajo–, sus huestes pagaban con cargo al presupuesto (de todos) sus alegrías de entrepierna. A Moreno Bonilla los socialistas le criticaron mucho por aquella foto, pero unas semanas después, con menos votos aún que cuando empezó la campaña, los desalojaba de San Telmo después de casi cuarenta años de hegemonía. La demagogia funciona como argumento político; sobre todo cuando la realidad también lo es. En política los espacios cuentan. Y mucho. Si están vacíos, se ocupan. Y si tienen un significado metafórico se incorporan al relato electoral. Suponemos que eso es lo que buscaba Inés Arrimadas plantándose ayer en Waterloo, residencia de Puigdemont, el napoleoncito de los del lacito, para proclamar lo que ya dijo –en un perfecto catalán– el mosso de la Lonja del Mar: “La república no existe, idiota”.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Imitación en la Marisma

carlosmarmol · 23 febrero, 2019 · Deja un comentario

No es por nada, pero contemplamos -no diremos que asombrados- un elocuente proceso de mímesis cruzada entre los antiguos fieles ejecutores del difunto peronismo rociero y los nuevos nombres del tripartito de derechas. Al Reverendísimo Bonilla se le está poniendo cada día que pasa más cara de Su Peronísima. Y al contrario. El cambio (de cromos) en la Marisma ha sido sustituido por un reformismo conformista que consiste en quitar a algunos para poner a otros y, ante la duda o la falta de opciones, dejarlo todo absolutamente como está. De Cs no cabía esperar demasiado: tras años de colaboracionismo, el portavoz de los naranjitos, Sergio Romero, entonó esta semana un airado discurso sobre los pecados capitales del susanato. ¡Qué descubrimiento, puchas, qué descubrimiento! En la biblia también se condena la hipocresía, pero de esto las huestes del Adelantado Marín no dicen niente. Será porque antes de pronunciarse necesitan pedirle permiso a Garicano.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

El veto de Cs al PSOE

carlosmarmol · 21 febrero, 2019 · Deja un comentario

Ciudadanos (Cs) ha cambiado definitivamente de orilla. La equidistancia que ha caracterizado desde su creación al partido de Albert Rivera, que comenzó siendo un proyecto vagamente socialdemócrata y reformista para pasar más tarde a definirse como liberal, parece haber llegado a su estación término. Si tras su irrupción en las instituciones nacionales, hace menos de un lustro, su política de alianzas consistió en pactar indistintamente con el PP (en Madrid) o con el PSOE (en Andalucía), dependiendo siempre de acuerdos programáticos, el adelanto de las generales evidencia que, lejos de querer permanecer en el centro del tablero político, sus dirigentes han optado por ubicarse en el bloque de las derechas que ocupaban PP y Vox. La decisión de su Ejecutiva de no apoyar “ni al PSOE ni a Sánchez” a partir del 28-A busca, indudablemente, evitar una posible fuga de votos por la derecha –el PP llevaba varios días insistiendo en este mensaje–, pero llega después de dos antecedentes categóricos. En primer lugar, el acuerdo de gobierno en Andalucía con el PP (que a su vez mantiene otro con Vox). Y, en segundo término, la célebre foto de la plaza de Colón de Madrid, donde Casado, Rivera y Abascal compartieron juntos escenario en un momento en el que las encuestas teorizan sobre un tripartito con mayoría suficiente en Madrid. Entre ambos hitos los matices, y sobre todo los reparos expresados en Andalucía, han saltado finalmente por los aires.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

  • « Ir a la página anterior
  • Ir a la página 1
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Ir a la página 233
  • Ir a la página 234
  • Ir a la página 235
  • Ir a la página 236
  • Ir a la página 237
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Ir a la página 338
  • Ir a la página siguiente »

carlosmarmol.es

Copyright © 2026

Linkedin | Medium | Academia | Twitter

Soundcloud | Pinterest | Youtube

Ilustraciones: Daniel Rosell