La primavera llega a la República Indígena con 15.100 parados más. Una estadística (negra) que nos acerca, de nuevo, a la línea psicológica del millón de desempleados. Una cuarta parte de los andaluces -esos animales mitológicos, según la Junta- no pueden vivir de su propio esfuerzo laboral porque nadie quiere contratarlos. Sólo nos superan las dos plazas africanas -Ceuta y Melilla- y Extremadura, cuya bandera apenas tiene una barra de color diferente a la nuestra. Que haya gente peor no es consuelo: el 43% de los ciudadanos de la Marisma viven de rentas que no generan. Pueden llamarlo solidaridad intergeneracional o asistencia social, pero señala el grado de autonomía real de Andalucía mucho mejor que el Estatuto.
Política
El socialismo de los carruajes
A un año escaso para las elecciones municipales, cuyo devenir dependerá de si Su Peronísima adelanta las autonómicas, cosa que mientras más niega la Querida Presidenta más probable nos parece -Ella llama a estas cábalas «tonterías», como si su cerebro estuviera ocupado con los problemas filosóficos de Occidente-, las cosas van quedando, en lo que a la capital de la República Indígena se refiere, medianamente claras. Espadas, el quietista, que terminó de alcalde para evitar un mal peor (Zoido), ha entregado la cuchara. Con la misma devoción de un converso se ha echado en manos de la derecha sociológica, que en Sevilla es la que nunca da un palo al agua pero aplaudir -lo que se dice aplaudir- aplaude mucho. Con ganas y devoción marcial. Sí. Preferentemente si hay cornetas y tambores cerca, alguna cofradía de por medio o, en su defecto, algún monaguillo que anime la fiesta a la vera del Guadalquivir.
La Noria del miércoles en elmundo.es
El batasunismo ‘cinco estrellas’
Uno de los (falsos) mitos que ha logrado colocar en la agenda mediática internacional el independentismo catalanufo, que congrega bajo la sombra (subvencionada) de la misma causa a los pijosde la Upper Diagonal y a los carlistas del país interior, es que el prusés es un proyecto democrático y pacífico. Donde se vota (aunque sean pantomimas) y reina la libre elección. Eso cuentan los exiliadosde la diáspora dorada, que no son tales, sino simples fugados de la justicia. Lo repiten también los políticos presos –cada vez más– al invertir los términos de su denominación para dotarse de una dignidad que no conocen ni por el lomo.
Los Aguafuertes del lunes en Crónica Global.
Embajada triunfal a la Moncloa
La Reina de la Marisma ha vivido una semana plena de contrastes. Como a Ella le gusta. Una vez más, con la misma actitud marcial de todos los años, se ha paseado por la Feria de Sevilla, presumiendo de porte y fingiendo falsa cordialidad con un Pedro Sánchez que parece haber sustituido sus antiguos planes de reconquistar el Sur por la salsa albero. Eso se llama ir a menos. Apenas un día después del beso fraternal con el secretario general, por supuesto a la manera bíblica de Judas, la Querida Presidenta se marchaba, ataviada con un terno gris, a la Moncloa, donde Rajoy la recibía durante un ratito -no hay que pasarse; Ella está encantada de conocerse y habla por los codos- para tratar el asunto de la financiación autonómica.
Las Crónicas Indígenas del sábado en El Mundo.
Sinfonía de toses & olvidos
La salud de una democracia, a veces, es una pura cuestión de laringe. Manuel Chaves, el histórico presidente de la Junta de Andalucía, cuya efigie tras casi dos décadas de poder omnímodo ha adquirido una inexpresividad románica, casi hierática, igual que las estatuas de los próceres decimonónicos, compareció ayer en el juicio de los ERE durante más de tres horas entre una sinfonía de toses -propias y ajenas- que mostraban su incomodidad (genética) por tener que dar explicaciones sobre sus decisiones políticas. Nunca quiso verse en tal trance y allí estaba. Obligado, molesto y dispuesto, exactamente igual que su sucesor, José Antonio Griñán, a exculparse absolutamente de todo. Sin excepciones.
Una crónica para El Mundo.
El capitalismo ‘spam’
El escándalo por la supuesta utilización irregular de las bases de datos de Facebook para organizar campañas sucias de propaganda política, revelado por The New York Times, ha hecho perder un diez por ciento del valor de sus títulos bursátiles a la compañía de Menlo Park en apenas unos días, aunque las últimas noticias apuntan a una paulatina recuperación de su precio. Los centros de poder político y económico mundial están en alerta tras el suceso, que encabeza la agenda política mundial y esta semana copa la portada de The Economist. La compañía liderada por Mark Zuckerberg se encuentra sumida en lo que los expertos en comunicación llaman una crisis de reputación. En juego hay mucho dinero –probablemente demasiado– y el uso fraudulento de datos particulares con fines espurios.
Los Aguafuertes del lunes en Crónica Global.
