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Política

El derecho a desheredar

carlosmarmol · 6 febrero, 2017 · Deja un comentario

Cicerón dejó escrito para la posteridad que una de las señales de los tiempos calamitosos era que los hijos habían dejado de obedecer a sus padres. De los padres, sin embargo, el gran orador romano no dijo nada. El segundo indicio de la inminencia de una catástrofe social era que todo el mundo se había puesto a escribir libros. A juzgar por las evidencias, y tras la pasada noche de Reyes, estamos justo en uno de esos instantes: hoy día cualquiera se atreve a publicar una novela y los vínculos familiares, tan celebrados, se han ido a tomar viento. No nos da ninguna pena. Al contrario. Lo celebramos con fanfarria. Una muestra elocuente del cambio de valores que está aconteciendo en el campo de la sensibilidad familiar es el colapso que han sufrido las pasadas semanas, tan entrañables, las notarías del País Vasco –Euskadi, para los indígenas del lugar– después de que una normativa foral de 2015 haya enmendado el injusto derecho común, instaurando así la plena libertad de decisión de los progenitores –léase propietarios– para legar todos sus bienes a sus descendientes o dejarlos sin alpiste. Se acabó la estafa de la legítima, que, a pesar de su nombre, era absolutamente arbitraria.

Los Aguafuertes del lunes en Crónica Global.

Los aristócratas con sexenios

carlosmarmol · 30 enero, 2017 · Deja un comentario

No existe nada más egoísta que el corporativismo, que es una forma de nacionalismo difuso cuya falsa patria es el oficio, ese entretenimiento que unos tienen para cobrar todos los meses y otros necesitamos ejercer –a duras penas– para sobrevivir. Decía G.K. Chesterton, al que como escritor católico deberíamos hacer más caso, que en determinadas sociedades la cirugía y la tortura apenas se distinguen por una leve diferencia de grado. Lo mismo sucede en esta legislatura incierta, la primera del unipartidismo bifronte: para unos decidir si los empleados públicos, a los que deseamos todos los parabienes de los que nosotros carecemos, deben ganar más o no es una cuestión de Estado; para otros, el asunto resulta absolutamente demencial.

Los Aguafuertes del lunes en Crónica Global.

Esperando a Godot

carlosmarmol · 23 enero, 2017 · Deja un comentario

El culto al Narciso que (casi) todos llevamos dentro es una herencia singular del primitivo cristianismo, que, paradójicamente, o quizás no tanto, predicaba la humildad como una virtud bastante recomendable. Desde que Agustín de Hipona escribió sus Confesiones, donde trata de explicar su anómala condición de converso, cualquiera que necesita justificarse ante los demás te suelta sin dudarlo un discurso en primera persona. Es una forma peculiar de tortura malaya. Este onanismo del yoes especialmente intenso en el ámbito de la política patriótica, donde los argumentos de antaño se han reducido al ritual recurrente de mirarse al espejo en público. Para nuestros próceres gobernar no consiste en gestionar los problemas colectivos. Basta simplemente con enunciar deseos o prometer la inminente promulgación de cualquier ley que –casi siempre lo intuimos desde el comienzo– no llegará a aplicarse nunca.

Los Aguafuertes del lunes en Crónica Global.

‘Combat’

carlosmarmol · 16 enero, 2017 · Deja un comentario

Uno de los síntomas más evidentes de corrupción moral es la rebeldía de la clase política ante el imperium de la ley, que en cualquier democracia civilizada es uno de los escasos principios sagrados. Los guerrilleros del independentismo, que no visten de verde olivo, sino con abrigos de Armani, consumaron esta pasada semana, a cuenta de la breve visita de Carme Forcadell al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), otra de esas vibrantes ceremonias sentimentales –con cánticos, banderas, proclamas and all these stuff— que los patriotas necesitan organizar cada cierto tiempo para alimentar su delirio identitario. Ya saben: aquello, tan absolutista, de «Nosotros, el Pueblo». Debemos tomarlo como un fenómeno meteorológico: las mentes adolescentes experimentan al mismo tiempo la duda y la necesidad de creer.

Los Aguafuertes del lunes en Crónica Global.

El efecto arrastre

carlosmarmol · 9 enero, 2017 · Deja un comentario

Los conversos son tipos curiosos. Se nos presentan como santos pecadores, arrepentidos de su existencia previa, y devotos repentinos de su vida presente. Un día, de improviso, abrazaron con entusiasmo una fe que nunca fue la suya y creen posible, y sobre todo probable, triunfar en la gesta de convencer(nos) a los demás de la pureza que anima su transformación íntima. Casi siempre se refieren a ella con un término piadoso: “evolución”. Llamarla traición nos parece más exacto, pero, como es sabido, la palabra tiene mala prensa. No hay converso político que admita ser un traidor contra su causa pretérita, lo cual no deja de ser anómalo: la traición de cambiar de bando la cometen sobre todo, y antes que con los demás, consigo mismos. De ahí que se refugien en cualquier tipo de argumento, da igual su consistencia, para justificar su salto de orilla. El más recurrente de todos es el viejo cuento del interés (general).

Los Aguafuertes del lunes en Crónica Global.

Besamanos en Bruselas

carlosmarmol · 2 enero, 2017 · Deja un comentario

Coppola es el Sófocles de nuestro tiempo. Nadie ha adaptado el espíritu de la tragedia clásica mejor que el director de la trilogía The Godfather. En la segunda de sus tres películas, localizada en La Habana en tiempos de Batista, Michael Corleone acude al cumpleaños del líder de la cuerda de familias mafiosas que controlan los casinos en la mayor de las Islas Antillas. La escena es más o menos así:

Barrio de El Vedado. Terraza del Hotel Capri. Exterior tarde.

–«Hoy he visto una cosa curiosa» –cuenta Corleone–. «Un policía intentó detener a un revolucionario en la calle y en vez de dejar que se lo llevaran hizo estallar una bomba pegada a su cuerpo. Murió, claro. A los soldados les pagan por combatir. A los rebeldes, no».

–«¿Conclusión?», pregunta Roth, el mafioso homenajeado.

–«Que pueden vencer», responde Corleone.

Los Aguafuertes del lunes en Crónica Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell