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Política

El regreso de la España feudal

carlosmarmol · 25 abril, 2024 ·

“El pasado no ha muerto. Ni siquiera es pasado”. William Faulkner, sin duda alguna el mejor novelista del Estados Unidos más meridional, tierra secularmente pobre y soleada, de tradición cultural esclavista y agraria, uno de los últimos premios Nobel sobre los que no cabe discusión alguna –recibió el galardón hace ahora 75 años–, describe así la paradoja que es, para una sociedad, reconocerse en las ideas y las costumbres del pretérito al mismo tiempo que proclama un nuevo estatuto fundacional. Es exactamente lo que ha sucedido en Euskadi tras las últimas elecciones regionales –el País Vasco no es (todavía) una nación–, en las que una mayoría soberanista (la suma de PNV y Bildu) dominará la cámara de Vitoria. Como los hechos son sagrados, y las opiniones deben ser libres, conviene no hacerse trampas al solitario: la hegemonía (en cierta medida sangrienta) lograda por los defensores de las leyes viejas es otro síntoma más de la disolución de la España democrática e igualitaria en el fango de sus nacionalismos tribales. En términos estrictamente numéricos, que nada tienen que ver con los morales, muchísimos vascos –tengan quinientos apellidos euskaldunes o al menos un ciento de nombres de procedencia castellana– defienden con vehemencia su pertenencia a una comunidad imaginaria, en buena parte fabulada, pero que ha tomado forma en un cuerpo electoral mayoritario.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

La feria de las vanidades, la sanidad de las calamidades

carlosmarmol · 19 abril, 2024 ·

Si hubiera que medir el predicamento de los políticos por sus éxitos escénicos –un sistema de medida heterodoxo, pues tienen mucho más de impostados que de espontáneos– no cabe ninguna duda de que Juan Manuel Moreno Bonilla, que este miércoles viajaba al País Vasco para participar en la campaña electoral del PP de Euskadi, todavía conserva un grado de popularidad (aparente) que continúa siendo superior a sus actos de gobierno, que son bastante discretos. “El estilo es el hombre”, proclamó el conde de Buffon. Y el poder en una Andalucía que en estos cinco años no ha cambiado mucho, apenas nada, es el presidente de la Junta.
Este martes el Gran Laurel –llamémoslo así– se dejó ver por la Maestranza, donde acudió con su esposa y unos amigos a una corrida de toros, tras pasearse por el Real de la Feria de Abril de Sevilla, donde estuvo haciéndose selfies con todo aquel que se lo pedía. Moreno Bonilla sigue siendo imbatible en las distancias cortas: el miércoles, al visitar con su séquito la caseta del sindicato Comisiones Obreras, fue recibido con una catarata de aplausos y besos de las mujeres de una asociación sindical que se mostraron encantadas con su presencia.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

El becerro de oro y la soberanía ‘in fieri’

carlosmarmol · 15 abril, 2024 ·

EL FUTURO, al margen de la máscara que elija para hacerse presente, habitó antes, aunque de forma distinta, en un pasado que hemos olvidado y cuya función es advertirnos ante la inminencia de una catástrofe. Por eso es pertinente la analogía entre el relato del Becerro de Oro y la aspiración de los políticos independentistas de controlar todos los impuestos que los ciudadanos pagan en Cataluña. John Gray, filósofo político británico, escribió que la política moderna no es más que una prolongación (discreta) de la historia de las religiones, otro capítulo de la sustitución del cristianismo por la secularización de la soberanía. Lo que Gray describe, sustancialmente, es un cambio de código cuyo objetivo pasa por continuar defendiendo una creencia antigua: la redención tribal que promete el independentismo a su grey, que es la última estación de todos los nacionalismos de corte populista, llegaría no bajo una forma celestial, sino a través de un hecho terrestre: un monopolio fiscal insolidario y absolutista.

Las Tribunas de El Mundo.

Duelo al amanecer en Pino Montano

carlosmarmol · 12 abril, 2024 ·

La situación recordaba, con las lógicas variantes de espacio y tiempo, a una escena sacada de una película del Far West. Malestar disimulado, pero evidente. Tensión escénica. Malas caras. Medias sonrisas forzadas. Abucheos de unos contra otros; en buena medida, instigados desde la dirección de los respectivos partidos. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, rodeado siempre por las milicias socialistas, evitaba cualquier tipo de cercanía gestual (sincera) con el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla, y el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz (PP), ambos a su vez protegidos por sus respectivas falanges, que parecían legiones romanas. Ni siquiera hubo una foto colectiva oficial. Sólo instantáneas robadas por los fotógrafos. Estaba bastante claro que aquello no era una reunión (amigable) de familia. Tampoco hubo demasiada cordialidad institucional: cada uno se rodeaba de los suyos e ignoraba a los adversarios. Reinaba en el ambiente un desprecio mutuo, atenuado sólo por la rigidez (muda) del protocolo. Se echó de menos a Liberty Valance, el personaje del western de John Ford, pronunciando alguna de sus frases. Por ejemplo: “Yo te enseñaré la ley, la ley del Oeste”.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

La España de las ‘fatwas’

carlosmarmol · 10 abril, 2024 ·

Una de las mayores incógnitas de la política española reciente, que hace mucho tiempo que se ha instalado en las agrias trincheras (sectarias) de la polarización, es cómo debemos datar el momento exacto en el que Pedro Sánchez, El Insomne, perdió el sentido de la realidad y devolvió a este país al sendero que conduce a un precipicio (histórico) que parecía haber dejado atrás para siempre. Uno de los rasgos que caracterizan a los países civilizados –en especial dentro del contexto europeo– es que, por bronca y dura que sea la discusión política, nadie le niega al adversario, y menos desde el ejercicio del poder, su legitimidad dentro del sistema democrático, del mismo modo que todos los partidos aspiran a reformar su sistema político de acuerdo con su ideología, en lugar de dinamitarlo desde dentro. Ambas cuestiones, para asombro de todos, han dejado de tener importancia en la España oficial, donde muchos celebran la imposición de sambenitos y resucitan el espíritu (puritano) de la vieja inquisición ideológica. Todas nuestras catástrofes han sido normalizadas.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell