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Política

‘Tots al carrer’

carlosmarmol · 13 septiembre, 2023 ·

La democracia es una constante sucesión de decepciones. En esto se parece mucho a la vida que, en el fondo, no es más que un camino de espinas cuyas estaciones, separadas por tramos pasajeros de entusiasmo, tienen un mismo cartel: bienvenidos al desencanto. Casi todos continuamos viviendo a pesar de los desengaños. Por hábito, por costumbre y porque la alternativa a la existencia –la muerte voluntaria– se nos antoja bastante peor. Acaso por esto mismo tampoco estemos dispuestos a renunciar a ejercer como ciudadanos, por imperfecta que sea esta democracia: todas las variantes que pudieran sustituirla son inaceptables. El mecanismo que mueve a la democracia es la melancolía: al no contentar por completo a nadie en particular, impide que la voluntad de unos se imponga a la de otros, forzando a todos a buscar un acuerdo. No es, desde luego, lo que están haciendo ni el PSOE ni ese experimento de comunismo zen llamado Sumar, que unos días da lástima y otros causa el mismo pánico que provoca ver a un demente manejar un autobús escolar. 

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Violetas contra la partitocracia

carlosmarmol · 12 septiembre, 2023 ·

Si la democracia, concebida en abstracto, es un teatro que permite la convivencia entre ciudadanos desiguales y distintos, evitando que una sociedad recurra a la violencia y el poder dependa de la fuerza, la partitocracia es su grotesco: un sustituto en el que, en vez de los ciudadanos, quienes mandan son los jefes de escuadra, gracias a la adulteración de la voluntad popular. Las formas, en política, son el fondo. Uno de los síntomas de su malversación, que en España y en la Marisma son cosa habitual, consiste en no saber –o no querer– diferenciar lo que es un diputado de un militante. O un político de un gobernante. En pensar las instituciones (de todos) como si fueran prolongaciones del interés partidario (de algunos). Una partitocracia se identifica por dos rasgos: disfruta de un monopolio de facto sobre la  capacidad de designación de los representantes electos –a través de las listas cerradas– y se arroga un control (antidemocrático) sobre los elegidos ejerciendo una disciplina (feudal) y aplicando de forma arbitraria un régimen sancionador. Ambas prerrogativas impiden todos los días que los diputados –que la gente en realidad no elige, sino que refrenda– ejerzan con total libertad sus funciones. Resultado: ortodoxia y parlamentos mudos (aunque se hable todo el rato) cuya única función es garantizar un generoso sueldo público a los sumisos.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Violetas contra la partitocracia

carlosmarmol · 12 septiembre, 2023 ·

Si la democracia, concebida en abstracto, es un teatro que permite la convivencia entre ciudadanos desiguales y distintos, evitando que una sociedad recurra a la violencia y el poder dependa de la fuerza, la partitocracia es su grotesco: un sustituto en el que, en vez de los ciudadanos, quienes mandan son los jefes de escuadra, gracias a la adulteración de la voluntad popular. Las formas, en política, son el fondo. Uno de los síntomas de su malversación, que en España y en la Marisma son cosa habitual, consiste en no saber –o no querer– diferenciar lo que es un diputado de un militante. O un político de un gobernante. En pensar las instituciones (de todos) como si fueran prolongaciones del interés partidario (de algunos). 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Reunión de alcornoques

carlosmarmol · 8 septiembre, 2023 ·

El español, que es una lengua deslumbrante, capaz de decir una cosa con un sinfín de matices, todos diferentes, ha reunido a lo largo de su historia un caudal de expresiones prodigiosas para advertir del peligro que tienen los cráneos privilegiados que dicen, sin inmutarse, algo absurdo –o imposible– como si fuera inteligente –y factible–. Una de dos: o quieren engañar a sus semejantes o presumen de la sabiduría que no poseen. Lo segundo mueve a lástima; lo primero merecería la prohibición de salir de casa nunca más (con la cabeza alta).  En el movimiento (de patas cortas) que hace unos días perpetraron los socialistas indígenas para “combatir” que el Reverendísimo pueda patrimonializar a su favor, si supiera cómo, la defensa de la Santa Autonomía, amenazada por el proceso desconstituyente al que se han lanzado el PSOE y Sor Yolanda del Ferrol para comprar los votos del Napoleoncito de Waterloo, vemos a ambas especies. Gente que no razona bien y que, al no hacerlo, piensa que el resto del orbe tampoco tiene costumbre. La plana mayor de San Vicente, presidida por Chiqui I de la Marisma, el Quietista Espadas y, en un quicio lateral, la otrora Su Peronísima (reducta) se fotografiaron juntos, felices y en comandita para lanzar el mensaje de que ellos hicieron la Santa Autonomía, aunque la perdieran después de 38 años de clientelismo. Todos sonreían en la instantánea: los genios de la interparlamentaria se sienten políticos libres y con criterio, incapaces de incurrir en actitudes genuflexas. Que el Altísimo les conserve la autoestima.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Un banquete lleno de anfibios

carlosmarmol · 8 septiembre, 2023 ·

Dentro del generoso repertorio de frases de Sófocles, uno de los grandes autores de la antigua tragedia griega, destaca una –“signo de gran demencia es perseguir lo imposible”– que cuadra al mismo tiempo con la orientación que ha tomado la investidura del futuro presidente del Gobierno y la lectura que se da en Andalucía, la autonomía más poblada de España, sobre la hipótesis de un acuerdo (a cualquier precio) entre el PSOE, Sumar y los independentistas. Dos cosas distintas que están entrelazadas por su centro, igual que un haz de leña. Los socialistas negocian para obtener los votos de Puigdemont. Yolanda Díaz acaba de presentarse hace días en Bruselas en busca de una foto que voluntariamente ignora, o desprecia, la condición de prófugo del ex presidente de la Generalitat. En el Sur, en vista de que el impasse Feijóo no llegará a orilla alguna, el PP comienza a asumir la evidencia –el aspirante gallego no será investido– y aumenta el tono de sus críticas ante la afección negativa que una alianza entre socialistas, sumables y soberanistas tendría para el equilibrio territorial.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

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Ilustraciones: Daniel Rosell