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Política

Por favor, no me cuente su vida

carlosmarmol · 28 noviembre, 2022 · Deja un comentario

La industria digital, según un estudio hecho por Microsoft, tiene establecido que cada uno de nosotros cuenta con ocho segundos para captar la atención ajena. Ni uno más. Parece escaso tiempo, pero, igual que en el relato de Borges –El milagro secreto–, este breve instante puede vivirse como una eternidad. El personaje del cuento –Jaromir Hladík, escritor coetáneo de Kafka–, antes de ser ajusticiado por los nazis, pide a la providencia el deseo de escribir una última obra y ésta le concede un año de vida (mental), durante el cual concibe un drama imaginario. El cuerpo de fusileros de Hitler tarda segundos en matarlo, pero esos minúsculos fragmentos de tiempo, desde el punto de vista de su conciencia, se sienten como doce meses. Todos contamos las horas sin darnos cuenta de que su fugacidad no es objetiva, sino subjetiva. La atención se ha convertido en la mercancía más preciada en este paradigma cultural donde millones de operadores digitales compiten para que los demás se fijen en ellos y, acaso algunos pocos, accedan a algún tipo de transacción mercantil. Así funciona el capitalismo digital. Lo asombroso es que, siendo todos anónimas gotas de agua en el océano de la red, la tecnología haya traído también la amplificación de vicios como el egocentrismo, la vanidad, el adanismo, la autorreferencialidad y la pandemia de la autoficción. Todo el mundo habla de sí mismo sin tasa ni freno, confundiendo lo particular con lo universal. 

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Sin sanidad no hay autonomía

carlosmarmol · 25 noviembre, 2022 · Deja un comentario

Los gobiernos inteligentes, que son la excepción, trabajan siempre atentos al impacto que sus decisiones causan en la ciudadanía. No es que sean santos. Es que ambicionan ese atributo de Dios –que es uno de los múltiples nombres del Tiempo– que se conoce como Eternidad. Un político aspira a durar. Evita consumirse. Quiere perdurar y, si es posible, hasta sucederse a sí mismo. Cuando hablamos de impacto no nos referimos ni a las bondades ni a las molestias de sus medidas. El concepto denota el efecto propagandístico, especialmente trascendente para los equipos políticos virtuales, como el que abandera el cambio (sin cambio) en la Marisma. Esta clase de gobernantes son muy dados a los matices, insisten en los contextos que heredan y trazan un relato histórico (a su favor) que intenta hacerlos quedar infaliblemente bien. Son falacias de ocasión. Mentiras. Sucede, por ejemplo, con el alarmante deterioro de la sanidad, castigada primero por los recortes del PSOE –mérito de la actual ministra de Hacienda– y más tarde por los devastadores efectos de la pandemia. Nadie aplaude ya a los profesionales sanitarios. Sobre todo desde que el Quirinale instauró el telediagnóstico –un acto médico fake– como fórmula para maquillar las estadísticas. Sin enfermos, no existe la enfermedad. 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

La carrera de cuadrigas del 28M

carlosmarmol · 25 noviembre, 2022 · Deja un comentario

La conquista del poder, más que una carrera de fondo, es una persecución sin término. Eterna. “Mientras quede algo por hacer, no habré hecho nada”, decía Julio César. Subir una montaña es insuficiente si no se domina toda la cordillera. Si el destino de un buen escritor no es el éxito –esa cumbre pasajera– sino el siguiente párrafo, el anhelo de un político, sobre todo si ocupa un puesto de mando, es garantizarse la permanencia. Dicho a la manera (clásica) de los míticos Argonautas: “Gobernar no es importante, lo vital es ganar las próximas elecciones”. Cicerón, el mayor orador de Roma, sostenía que la victoria, por naturaleza, es arrogante e insolente. Además es insaciable, igual que una llama que nunca se consume por completo. Para Juan Manuel Moreno Bonilla (PP) los comicios locales de mayo de 2023 encarnan esta aspiración: el poder total y absoluto. Se diría que ya lo tiene tras las elecciones autonómicas del 19J, en las que consiguió una mayoría histórica para la derecha meridional. Sin depender ni de los pactos ni estar pendiente más de la geometría (asimétrica) de las alianzas. Un triunfo, sin embargo, no equivale siempre a una victoria, aunque pueda ser su preludio.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

La caja italiana

carlosmarmol · 22 noviembre, 2022 · Deja un comentario

En teatro, según la preceptiva clásica, rige un principio infalible: cualquier objeto que salga en escena debe ser necesario para la acción, que en dramaturgia siempre es un conflicto, o se convierte en peligroso. Las puestas en escena no toleran el ornamento ni el factor ambiental. Lo que se ve sobre las tablas –además de los actores– debe ser funcional o estorba. Cada acto tiene sus propias exigencias. Si contemplamos la imagen del Reverendísimo después de volver –cual feliz animador sociocultural– de Sharm el-Sheij (Egipto), allí donde Yahveh otorgase las sagradas tablas de la ley a Moisés, convendremos en que su nueva representazione tiene una evidente voluntad esencialista, pero naufraga: tres banderas, tres; el siempre sonriente Gran Laurel, que preside; los agentes sociales (pensionados) y dos consiglieri (El hombre que recibe llamadas y la titular de (Des)Empleo, de cuyo cognomen no queremos ni acordarnos. Hay más mesa (vacía) que personas. Y cada uno de los presentes tiene delante un cartelito con su nombre y condición, como si no se conocieran (y nosotros a ellos). Es una estampa idílica que representa una de las máscaras del statu quo indígena. 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Exceso de glucosa

carlosmarmol · 18 noviembre, 2022 · Deja un comentario

Noticia de alcance: Il Presidentino, igual que Aznar, también habla catalán en la intimidad. La campaña de los genoveses en contra de la reforma del delito de sedición acordada entre la Moncloa y los independentistas ha facilitado el descubrimiento. El Reverendísimo, después de colgar un mensaje –modo argumentario– en su cuenta de twitter, lo duplicó en la lengua de Josep Pla para que no quedara duda sobre cuál es su posición a los andaluces de Cataluña, que hablan español, por cierto, aunque muchos dominen también el catalán. ¿Hacía falta? En absoluto, pero como dice El Nota –el personaje de El Gran Lebowski, la película de los hermanos Coen– “la alfombra no era gran cosa, pero le daba ambiente a la habitación”. El Gran Laurel sigue disfrutando de las mieles de su absolutísima y celebrándose a sí mismo. La gente le detiene por la calle, le aplaude. Se hacen fotos con él y, según los heraldos, le adora. No es que queramos ser agoreros, pero lo mismo decía el comando fango de Zoido, el barrilete cósmico, cuando sacó mayoría en Sevilla y, cuatro años después, estaba fuera. Estas cosas ocurren, sobre todo, cuando te confías en exceso y empiezas a pensar que no hace falta gobernar –esto es: resolver problemas– para ganar las elecciones. Parece ser la época de color en la que ahora mismo está inmerso el inquilino del Quirinale, que lo ve todo sub rosa. 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

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Ilustraciones: Daniel Rosell