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Urbanismo

Espadas, la bola extra

carlosmarmol · 21 julio, 2018 · Deja un comentario

Cuando un gobernante -cualquiera que sea su rango- dice que ha tomado una decisión por nuestro bien conviene echarse a temblar o agarrarse la cartera, si hubiera o hubiere. O ambas cosas. Por lo general, estas bondadosas resoluciones políticas o nos cuestan más dinero (de lo normal) o de beatíficas no tienen nada. Ni el nombre. En la súbita guerra del árbol que desde hace semanas mantiene sublevados a muchos vecinos y organizaciones sociales y civiles de Sevilla, opuestas a la tala masiva y sistemática que ha decidido de forma unilateral el gobierno del alcalde más quietista que vieron los siglos pasados y verán los venideros, ocurre básicamente esto. Espadas niega la mayor -una tala indiscriminada- y dice que están actuando por el bien de todos porque en Sevilla las ramas de los árboles matan.

La Noria del miércoles en elmundo.es

Sevilla, la pista de aterrizaje

carlosmarmol · 14 julio, 2018 · Deja un comentario

El amor del socialismo indígena por las causas civiles de los sevillanos va por barrios. Unas, preferentemente las que proceden de la Sevilla Eterna o aquellas que son políticamente correctas, les interesan mucho; en cambio otras, como las que impulsan las asociaciones de vecinos combativas, no son muy de su gusto. ¿Cómo averiguar en cuáles de ambos grupos puede uno ser catalogado? Pues básicamente por los hechos, no por las palabras. En esto, como en todo en esta ciudad, la cosa depende de quién seas, cómo te acompañes y, sobre todo, de si tus reivindicaciones son críticas o amables con el poder. Si los promotores del asunto son bizcochables -léase el término a la manera sevillana- recibirán subvenciones, palmaditas en la espalda, sonrisas y puede que hasta una foto oficial. Pero nuestros munícipes, con el alcalde quietista a la cabeza, se cuidarán mucho de manifestar tanta cordialidad con quienes no sólo no asienten, sino que además salen a la calle para pedir cosas de sentido común.

La Noria del miércoles en elmundo.es

Variaciones (sevillanas) sobre un relato de Cortázar

carlosmarmol · 7 julio, 2018 · Deja un comentario

Nos gustaba el barrio porque, además de antiguo, tenía un aire gastado, igual que esas cosas que se quieren en exceso porque se han usado demasiado. Cobijaba los recuerdos de quienes nos precedieron, el padre de mi padre, la madre de su madre, los pasos inciertos de los progenitores compartidos, idos ya para siempre, lo mismo que cualquier día también nos marcharíamos nosotros. Ella y yo nos acostumbramos a vivir allí, aunque sin participar en los rituales indígenas. Ya saben: sacar a los santos a redoble de tambor y corneta, beber cerveza como si no hubiera mañana, orinar en los portales ajenos, dar gritos sin razón y presumir de un ingenio tan ridículo como ficticio. Obviando estas prácticas sociales, parecía ser una ciudad agradable para retirarse, aunque no hubiera un árbol sano en sus calles, quemadas por un sol prehistórico. Al principio no nos pareció un lugar muy caro. En aquel entonces, además, todavía era un sitio periférico. Quedaba a trasmano de todo, aunque sus habitantes creyeran pisar el centro del orbe y, con una insistencia patética, la comparasen con Roma.

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El ‘corralito’ de la Navegación

carlosmarmol · 2 junio, 2018 · Deja un comentario

Un hombre de prestigio debe tener vicios inconfesables y hábitos mudables. De los primeros, como comprenderán ustedes, queridos indígenas, no diremos ni una palabra. Para eso ya están nuestros enemigos, los pérfidos costumbristas mayores y monaguillos menores, que siempre nos desean lo mejor y alimentan, cosa que les agradecemos sinceramente, la leyenda. Saludos, muchachos: seguid remando. En relación a los hábitos diremos que uno de ellos consiste en andar, caminar o hacer el flaneur. Elijan ustedes el término que prefieran dependiendo de lo estupendos que se sientan hoy. En una de estas incursiones peatonales por la secreta Sevilla norteamericana -que está en la Isla de la Cartuja- nos encontramos la otra tarde, mientras los próceres de la autonomía volvían de su santo peregrinar al cogollo mismo de la Marisma, con que el Pabellón de la Navegación, uno de los mejores edificios que nos legó la Expo, se ha convertido por obra y gracia de la Junta de Andalucía en un salón de bodas, bautizos y comuniones, al parecer con la inestimable ayuda de la Escuela de Hostelería, a la que alguien le ha dado la gestión de una parte de este antiguo complejo expositivo de la Expo que, desde entonces, sirve para cualquier cosa menos para lo que fue concebido: ser un espacio cultural.

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El urbanismo ‘solemnis’

carlosmarmol · 24 marzo, 2018 · Deja un comentario

La política sevillana tiene una irrefrenable tendencia a la teatralidad, que es esa costumbre local que consiste en hincharse en público sin motivo. Aquí todo es escénico: las puestas de sol, las estampas de los solitarios faroles en los pequeños callejones, los egregios puentes que surcan -hacia ningún sitio- la dársena del Guadalquivir y, por supuesto, las espadañas que nos recuerdan que habitamos en un enclave elegido por los dioses y la naturaleza, aunque no siempre por la inteligencia. Con este patrimonio inmaterial por bandera ya se figurarán ustedes, queridos indígenas, que para nuestros sucesivos alcaldes es más importante contar con don de gentes -aunque tal título no siempre concuerde con sus méritos- que con lo que desde hace cierto tiempo se viene llamando «un modelo de ciudad».

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Ilustraciones: Daniel Rosell