Jonathan Swift, escritor satírico, dejó dicho que la politica exige tres cosas: insolencia, dotes para el soborno y capacidad para engañar a tus semejantes. Nuestros próceres cumplen sobradamente esta tríada. Jamás nos dirán una verdad. Todos, sin excepciones, practican la simulación pertinaz. La partitocracia donde medran no es sino una cofradía de mentirosos organizada mediante la hábil gestión de los susurros. Los líderes más dotados se manejan bien en este bosque lleno de silencios. Los mediocres necesitan disimular sus contradicciones con propaganda institucional. Pero incluso así, se les nota todo. Fíjense en la ‘noticia’ sobre el (hipotético) final del impuesto de las herencias, ese atraco del ‘susanato’ a las familias cuyo único sustento argumental era una perversión conceptual: la ‘doble tributación’.
Crónicas Indígenas
La ‘Santa Financiación’, dos pasos
Por la presente se convoca a todos los ‘susánidas’ a la reunión de trabajo (es un decir) que celebrará la comisión de organización del solemne ‘guateque patriótico’ que tendrá lugar en primera convocatoria el 4-D y, en segunda, el 28-F, siempre la voluntad de ‘Ella’ mediante. La contraseña que les pedirán para acceder al Parlamento es: “Nadie llevará a Andalucía a la preautonomía”. Se les recuerda que deben acudir a la convocatoria con su papeleta de sitio en curso so riesgo de ser expulsados de la Marisma. El orden del día tiene un punto único: toma de conocimiento sobre los pormenores de la procesión en honor del quinario, antes triduo, reivindicativo de la ‘Santa Financiación’. Tiembla, Rajoy.
Las Crónicas Indígenas del sábado en El Mundo.
La Reina busca el ‘flow’
Sépanlo todos: ‘Su Peronísima’ necesita amigos. ‘Ella’ prefiere los súbditos a los aliados, pero este curso político se presenta tan anómalo que está dispuesta a hacer una excepción. Necesita atrezzo y figurantes para el teatrillo de la neoautonomía, esa música que desde el espacio sideral del pretérito, igual que una copla de Carlos Cano –‘Lord have mercy’–, debe acoger el sainete que las huestes ‘susánidas’ pondrán en escena hasta el mes de diciembre y más allá aprovechando el carajal catalán. Es la estrategia en sepia que han concebido para conjurar los augurios que amenazan su hegemonía menguante en la República Indígena. La lírica ‘tardosetentera’ de las banderas, los pantalones de campana y los girasoles está bastante viejuna, pero no tienen otra cosa a mano. Aunque no da la impresión de que así vayan a solucionar nada: los andaluces valoran a la Junta por la sanidad y la educación. Y en estos dos ámbitos la opinión general es negativa. La administración paralela y la corrupción no tienen coste electoral. El impuesto de las herencias y los recortes sanitarios, sí. Toca pues sonreír, buscar compañeros (circunstanciales) de viaje y cosechar amiguillos en el ‘Facebook’.
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La pasarela de septiembre
Las luengas vacaciones terminaron en Barcelona con una rebequita y esta semana la pasarela de otoño comenzaba en San Telmo (Palacio), en cuyos patios los ‘heraldos’ fotografiaban el paso marcial de ‘Su Peronísima’ para indicar que la ‘Reina (de la Marisma)’ ha vuelto al pago y el universo comienza a girar de nuevo, como si en su ausencia el astro sol se hubiera apagado. Que ‘Ella’ nos deleite con una rueda de prensa no es cosa frecuente, así que debemos valorarlo como un hecho trascendente, aunque en sus mensajes se note que ha vuelto donde no quería volver, diferenciara entre la justicia que le agrada –la condena por maltrato del exmarido de Juana Rivas– y la que no –las sentencias que dan la razón al padre– y estableciera diferentes categorías entre los muertos. Para el ‘susanato’ no es lo mismo García Caparrós, el mártir de la autonomía, que la joven a la que mató el ascensor del Valme. El primer asunto es cuestión de Estado; el segundo, un “accidente” que “la derecha manipula de forma ruin para aprovecharse de los 10.000 millones de la sanidad pública”. Ok. Pasa palabra.
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La ‘Grande Perezza’
LAS vacaciones son una envidiable costumbre burguesa cuya mayor virtud, igual que sucede con la religión católica, es su aspiración ecuménica. Todos las ambicionan, pero sólo algunos privilegiados las disfrutan (de verdad). Dirán algunos de ustedes, queridos indígenas, que esta afirmación no es cierta porque el Estado del Bienestar, en teoría, garantiza a todo hijo de vecino un mínimo descanso anual, bien sean cuatro semanitas en la playa o un vuelo ‘low cost’ a cualquier parte. Las vacaciones parecen un derecho democrático. ¿Verdad? Pues no lo son. Se trata de un lujo que cada uno debe pagarse de su bolsillo.
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Las guerras del taxi
Las revueltas que cada cierto tiempo quiebran la idílica imagen de Andalucía que nos vende el ‘susanato’ han pasado este mes de la sanidad y la educación al transporte de viajeros, donde los taxistas -que no son un derroche de virtudes cívicas- están en pie de guerra contra la competencia de los servicios de intermediación prestados por Cabify. En Málaga han hecho un paro patronal coincidiendo con la Feria. En Sevilla, meses antes, protagonizaron algaradas con el silencio tácito del Ayuntamiento del socialista Juan Espadas, que en esta cuestión, igual que en muchas otras, prefiere dejar que todo lo que tenga que suceder, suceda.
