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Disidencias

La obstinación ‘yiddish’ de Isaac Bashevis Singer

carlosmarmol · 31 julio, 2026 ·

La trayectoria literaria de Isaac Bashevis Singer (1903-1991) fue una verdadera carrera de obstáculos. En sentido literal y figurado. Un absoluto milagro. El escritor, nacido en una Polonia de ficción, pues entonces era un país sin soberanía, colonizado y bajo el control del imperio ruso, criado en el seno de una familia de rabinos, fue educado dentro de la más estricta tradición ortodoxa hebrea. Su lengua materna siempre fue el yiddish: ese idioma de aluvión, hablado desde hace siglos por los judíos en la Europa central y oriental. El lenguaje de un mundo remotísimo, con palabras procedentes del arameo y del hebreo, la endiablada estructura del alemán antiguo y préstamos eslavos. Antes de Holocausto llegó a tener once millones de hablantes; ahora lo usan menos de un millón de personas.
Singer escribió siempre en esta lengua en extinción, una decisión que le obligó a traducirse a sí mismo al inglés –el idioma que le permitiría vivir de la literatura; el periodismo lo ejerció siempre en diarios judíos– e hizo de sus libros un tormento editorial.

Las Disidencias en Letra Global.

Benjamín Labatut y el frío místico de la Antártica

carlosmarmol · 30 julio, 2026 ·

Todos los relatos de Benjamín Labatut (Rotterdam, 1980), reunidos por Anagrama en La Antártica empieza aquí, un sobrio volumen que es, al mismo tiempo, un rescate editorial y un descubrimiento, plantean de entrada un misterio, una suerte de vacío, y nos arrastran, con mayor o menor fortuna, hacia su desenlace. Pero rara vez terminan exactamente con un cierre, sino enunciando otra incógnita. Labatut publicó la primera versión de estos cuentos, que fueron su debut literario, hace 16 años en Alfaguara (México). Nadie lo conocía y, por supuesto, no fue nada leído. Lo natural en el caso de un escritor periférico –nacido en Holanda, criado entre Buenos Aires y Chile, hablante de español– es que, salvo la familia y algunos amigos, y a veces ni siquiera eso, es que casi nadie le haga caso. El anonimato, sin embargo, fue su mejor fuego. La Antártica fue concebido como puro material pirotécnico.

Las Disidencias en The Objective.

Esparta, el arco con flecha

carlosmarmol · 27 julio, 2026 ·

El pasado no está con nosotros más que como recuerdo –si es reciente– o como inevitable olvido, si se aleja mucho más en el curso del tiempo. Probablemente por eso es tan seductor inventarlo, tan difícil fabularlo y tan tentador, cuando se tiene un interés fenicio, en vez de noble, manipularlo para conseguir que diga lo que jamás enunció y termine justificando las intenciones del presente. Se acostumbra a asociar a la Antigua Grecia con su etapa de esplendor clásico –el siglo de Pericles– y con la ciencia, la filosofía y el arte que ha llegado hasta nosotros. Pero se olvida que aquella civilización no fue lineal, sino –como todas– azarosa. Hubo, en el más remoto origen, una edad primitiva, que es la de Homero, y después otra helénica, que comienza tras la muerte de Alejandro Magno y obedece a una inevitable degradación. Igual que en el mito de Ícaro, una vez que se vuela junto al sol, ya todo es descenso. Atenas no era ningún paraíso utópico. Su forma de gobierno democrática, lejana inspiración de los sistemas de libertades que crearon las sociedad modernas, no fue nunca perfecta. Condenó a Sócrates, el padre de la filosofía, a la muerte.

Las Disidencias en Letra Global.

José Carlos Llop y el sagrado espíritu del ocio

carlosmarmol · 24 julio, 2026 ·

El tiempo, ese efebo que se hace viejo sólo un instante antes que nosotros, y que es de siempre, y que es de ahora, pasado que se fue y presente que todavía es, antes de dejar para siempre de serlo, ha situado a José Carlos Llop (Palma de Mallorca, 1956) en la cúspide de la setentena, una edad ilustre e inquietante por igual que sólo conocen aquellos afortunados a los que el vendaval de la vida todavía no ha podido someter por completo. Más que celebrar su cumpleaños –“¡Saravá!–, procede conmemorar aquí el fecundo espíritu de su obra literaria, que desde la periferia insular –la ciudad de Palma, que tan bien retrató en En la ciudad sumergida, y Mallorca, cuya topografía física en su caso es también sentimental– se ha convertido, gracias al tesón, la coherencia y a una cierta obstinación –una virtud en estos tiempos de conversiones súbitas–, en uno de los legados artísticos mejor conectados con las tradiciones culturales europeas. En los libros de Llop, que tocan todos los géneros de la prosa y el verso, a excepción del teatro, que únicamente ha cultivado de forma circunstancial con la obra La nit de Catalina Homar, palpita una singular mezcla de cosmopolitismo y de raigambre mediterránea.

Las Disidencias en Letra Global.

La Guerra Civil española: óleo de sangre sobre lienzo

carlosmarmol · 23 julio, 2026 ·

La historia de la cultura está llena de grandes ambiciones que duran un día y de (supuestas) gestas cuya reverberación no se extiende más allá de una semana. Véase el caso de las vanguardias: movimientos artísticos de vida breve y generosa prosopopeya que proponían refundar del mundo desde cero y alcanzar el infinito de la creación por esa vía, tan desahogada, de hacer tábula rasa con el pasado para crear una tradición de nueva planta. Sin despreciar la originalidad que estos ismos tuvieron en su día –el caso de los furiosos surrealistas quizás sea el más meritorio–, la mayoría de sus manifestaciones, incluso las que estuvieron concebidas con talento y un indudable encanto irónico, sólo pueden enjuiciarse ahora como un capítulo más, seductor pero pasajero, de la insigne arqueología de las artes. Hijas de un futuro que hace ya más de un siglo que es pretérito (sus manifiestos cantaban a la velocidad, elogiaban el poder de las máquinas y establecían las leyes de un porvenir glorioso), todas las vanguardias son hermosos objetos de museo.

Las Disidencias en The Objective.

Kafka y sus traductores

carlosmarmol · 17 julio, 2026 ·

Si la traducción, ese arte secreto, solitario y sin laureles que impide que muchos lectores nos sintamos huérfanos y, lo que es peor, confinados en ese estrecho territorio, generalmente insular, de las literaturas escritas en las respectivas lenguas maternas, que a partir del siglo XIX, merced al surgimiento de los nacionalismos culturales, empequeñecieron el arte y a sus autores al clasificarlos en función de su lugar de nacimiento, o de su idioma, cercenando así la condición universal que siempre tuvo la poesía entre los clásicos, se parece a algo es a un largo tornaviaje. El autor hace la singladura de ida y corresponde al traductor encontrar el camino de vuelta para terminar en un puerto que no es el mismo, pero sí semejante.Salvo para quienes dominan a fondo otro idioma –no basta con hablarlo y escribirlo; la lectura en una lengua ajena requiere distinguir un sinfín de matices y saber percibir los efectos de la escritura artística– todos necesitamos de ese puente maravilloso que es la traslación literaria. En realidad, traducir literatura consiste en una forma de reescritura porque, como ya explicase Borges, dos palabras no significan nunca lo mismo, incluso en un mismo idioma: “Es español” –aseveró– “no es lo mismo decir que algo es azul que calificarlo de azuloso o azulado”.

Las Disidencias en The Objective.

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Ilustraciones: Daniel Rosell