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Letra Global

Javier Cercas: ser académico sin darse importancia

carlosmarmol · 14 junio, 2024 ·

No está del todo claro, porque los testimonios públicos –y privados– de los directamente concernidos son ambivalentes a la hora del describir el trance, y difieren, como es natural, según fuera el desenlace, si la designación de un escritor como académico de la lengua –existen otras nobles corporaciones culturales, pero son secundarias en la jerarquía institucional, por decirlo de manera elegante– es un regalo o una inmensa celada. Depende, igual que sucede en las novelas con el punto de vista (desde el que se aborde la cuestión) o si de lo que se trata es de leer una decisión (no impugnable y arbitraria, igual que la elección de un Papa, hecha por los mismos miembros de la congregación) en el sentido social o cultural. Hay quien suspira durante toda una vida de esfuerzos y vanidades terrestres por disfrutar de tan altísimo honor –ser admitido en la institución que vela por la pureza de la lengua española– y otros que, sabiéndose de antemano al margen de los mandarinatos, denostan la obligación, descrita por algunos de los secretos aspirantes fallidos, de recabar –directa o indirectamente– el nihil obstat del sanedrín. Uno a uno. El proceso, que alguno ha calificado como una absoluta humillación, de ser cierto, no debe ser agradable, a menos que uno sea un profesional del arte (veneciano) de rogar favores y pedir mercedes.

Las Disidencias en Letra Global.

Roger Wolfe: poesía (realista) para gente normal

carlosmarmol · 7 junio, 2024 ·

Existe una fértil zona de sombra, que es consecuencia también de la ternura traicionada, en esa poesía que decide construirse a sí misma, igual que hacemos los seres humanos con sentido de la voluntad, con los materiales desechados del clasicismo. Los poemas surgidos del desencanto, hijos bastardos del desarraigo o frutos de los desajustes existenciales, gozan de una condición singular que raramente aparece en la literatura razonable: buscan la verdad a toda costa, en contra de todas las convenciones culturales y las preceptivas retóricas. Esta naturaleza rebelde hace que muchos de los poetas de la estirpe del enfado, herederos de ese hastío ancestral que es presente sin dejar nunca de ser pasado, registren con una exactitud meridiana la vida (verdadera) de nuestra época, siempre en fase de descuento. Acaso quien mejor encarne este raro talento en la poesía española de los últimos treinta años sea Roger Wolfe (1962), un poeta de origen inglés, criado en Alicante, perfectamente bilingüe, que irrumpió en el territorio sagrado de la lírica castellana –donde los poetas oficiales se disputaban la menguante monarquía de un reino diminuto– a mitad de la década de los ochenta. Su primer libro –Diecisiete poemas (1986)–, editado en un sello de Málaga propiedad de Ángel Caffarena, el sobrino-librero de Emilio Prados–, y especialmente el segundo –Días perdidos en los transportes públicos (Anthropos, 1992), causaron desazón y sorpresa en el reducido universo insular de la poesía patria por no adscribirse por completo a ninguna de las dos pandillas que entonces competían por la hegemonía cultural.

Las Disidencias en Letra Global.

Franz Kafka o la polifonía (narrativa) del tormento

carlosmarmol · 24 mayo, 2024 ·

Lo más asombroso de la literatura de Franz Kafka (1883-1924) no es que su apellido terminase dando origen a un adjetivo común –lo kafkiano, esa suerte de pesadilla que encierra dentro de una prisión semántica los tormentos de la existencia cotidiana– sino que, un siglo exacto después de su desaparición, que él hubiera anhelado que fuera un hecho absoluto, sin prolongación posible ni protagonismo en la agenda de la posteridad, todavía identifique, con un rigor meridiano, el eterno sinsentido de la vida. Debemos semejante hallazgo, como es sabido, a la proverbial traición de Max Brod, su amigo y albacea, que violó la promesa de destruir todos sus papeles de trabajo, donde el escritor checo, bajo la forma de una sucesión de apuntes, esbozos e infinitos borradores, dejó una parte más que considerable de su sustancia creadora y el resto, amargo, de sus íntimas premoniciones. Brod no respeto su última voluntad y, acaso para redimirse de este pecado, escribió a continuación una biografía de Kafka que lo acerca a la santidad. Se permitió a continuación acondicionar las primeras ediciones de su obra, añadiendo títulos que el escritor checo nunca puso en sus escritos. Una alteración que han ido corrigiendo las ediciones posteriores, obsesionadas con un imposible: devolver su integridad a los manuscritos que Kafka nunca publicó y que jamás quiso ver editados.

Las Disidencias en Letra Global.

Eugeni Xammar, el genio del periodismo elástico

carlosmarmol · 17 mayo, 2024 ·

A veces conviene mirar hacia atrás. Hasta allí donde nos alcanza la vista. Hay que hacerlo en dirección a ese pretérito que los adanistas afirman que no existe para entender la verdadera esencia de las cosas. Frente a la milonga de que el pasado ya no forma parte de nuestras vidas –sólo porque es un tiempo cumplido– existe un antídoto infalible. Se resume en tres sencillas preguntas: ¿Cómo es tu rostro? ¿Qué idioma que hablas? ¿Quién eres? Si se contesta con sinceridad, virtud escasísima, se convendrá en que todos, con el curso de los años, e incluso tiempo antes, en mayor o menor medida vamos teniendo un rostro similar al de quienes nos engendraron. Obra de la genética, que nos acerca a nuestros difuntos. En relación al idioma, no hay dudas: hablamos una lengua creada por seres desconocidos que fallecieron hace siglos. La tercera cuestión, eterno asunto de discusión de la religión y de la filosofía, parece ontológica o metafísica. Todos nos la hemos formulado alguna vez: ¿Somos quienes soñamos ser o encarnamos el deseo (ajeno) de otros? ¿Nos hemos convertido en el personaje de ficción que imaginó ese niño que dejó de existir y que tuvo, antes de ser asesinado, nuestro mismo nombre?

Las Disidencias en Letra Global.

Mariana Enríquez: terrores cotidianos, miedos naturales

carlosmarmol · 10 mayo, 2024 ·

“A los verdugos” –escribió Jean Paul Sartre– “se les reconoce fácilmente: todos tienen cara de pánico”. A partir del terror y sus variantes –miedo, desazón, inquietud, paranoia, temblor, zozobra– puede escribirse una historia cultural sobre las desgracias del hombre. Sin idealizaciones, pedestre, porque no existe nada más terrestre que la destilación secular del pánico. Todas las civilizaciones profesan miedos que explican sus valores. Lo mismo pasa con los individuos: dime a qué temes y definirás aquello que eres, o en lo que te vas a convertir. Si seguimos la obra narrativa de Mariana Enríquez (1973), paralela a su labor periodística –parte de cuyos mejores trabajos fueron seleccionados por Leila Guerreiro en la antología El otro lado (Anagrama)–, descubriremos que la topografía de espantos que habita en sus libros tiene un sentido, no diremos que filosófico, pero sí conceptual.
¿Qué es el miedo? Nosotros mismos. El terror es lo que hemos sido y, también, lo que ahora mismo encarnamos.

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell