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Letra Global

Charles Dickens y el cofre de las maravillas del viejo periodismo victoriano

carlosmarmol · 22 marzo, 2024 ·

Si practicamos el arte del anacronismo, ese juego de ingenio que consiste en explicar el presente con los hechos –y las herramientas– del pasado, no cabe duda de que Charles Dickens (1812-1870) describió mejor que nadie los vicios morales de la amnistía que acaba de aprobar el gobierno de Pedro Sánchez con 165 años de anticipación. El 24 de septiembre de 1859, en la revista literaria All The Year Around, de la que era editor y principal propietario, el novelista británico imprimió –obviamente a su costa– un artículo titulado ‘Cinco nuevas cláusulas en la ley de criminales’. La pieza, una auténtica obra de arte, tiene su génesis en una iniciativa parlamentaria del gobierno de turno para “rectificar” los delitos de sangre en el Código Penal. Escrita con una ironía colosal, usando las dosis pertinentes de paradoja y exageración, Dickens describe el sinsentido de un poder político arbitrario e interesado que, en lugar de penalizar a los delincuentes, decide absolverlos a toda costa por el procedimiento de culpar a sus víctimas.

Las Disidencias en Letra Global.

Josep Pla en la Alemania caótica de la inflación

carlosmarmol · 15 marzo, 2024 ·

“El hambre está mejor organizada en Alemania, pero en el fondo es igual”. No cabe mayor solidez que se sustenta en una frase sencilla. En una de ellas puede condensarse toda la vocación de exactitud y rigor del periodismo, ese viejo arte en extinción. Al juzgar las más de 30.000 páginas de las obras completas de Josep Pla i Casadevall (1897-1981), el mejor prosista catalán de todos los tiempos y uno de los referentes de la edad de plata del periodismo español, se mantiene una extraña costumbre, convertida en un vicio recurrente. Consiste en ponderar superlativamente la calidad de sus dietarios y libros memorialísticos –especialmente El cuaderno gris– al tiempo que se coloca en una división distinta (en apariencia algo inferior) los libros hechos mediante la adición o la selección de sus artículos para los periódicos. El fenómeno no deja de ser curioso, como también lo es que en el memorialismo de Pla –como ya apuntó Gabriel Ferrater, de profesión poeta suicida– la realidad cotidiana adquiera la condición de asunto principal sin que su autor incurra en ningún instante en la narración abierta y franca de su intimidad.

Las Disidencias en Letra Global.

García Márquez: deseos, infidelidades y postrimerías

carlosmarmol · 6 marzo, 2024 ·

Los finales suelen coincidir con los principios porque la vida, que es de lo que a la postre tratan todas las novelas, como escribió Montaigne y repetía Josep Pla siempre que tenía ocasión– es ondulante. La suma de todos los vaivenes de la diosa fortuna comprendidos entre un comienzo involuntario y el inesperado punto y final. La primera novela que publicó Gabriel García Márquez (1927-2014) –La hojarasca (1955)– relata la historia de un viejo coronel agropecuario que se empeña en dar sepultura al odiado médico de su pueblo, hombre de costumbres lujuriosas, a pesar de la oposición de sus vecinos. En esa narración tan temprana –el escritor colombiano aún no había cumplido la treintena– es donde por vez primera aparece Macondo, el espacio ficticio de la costa colombiana donde lo asombroso cohabita sin contradicción alguna, al menos en la memoria y en el lenguaje de sus habitantes, con el infinito prosaísmo de lo real. Un difunto, un viejo caballero empecinado en cumplir con una promesa –hasta el punto de comprometer a sus propios descendientes en la tarea– y el trasfondo mitológico de las guerras civiles del Caribe continental. Todo esto insertado dentro del marco (trágico) de la Antígona griega.

Las Disidencias en Letra Global.

Eduardo Mendoza y el maravilloso encanto de la novela de (sub)género

carlosmarmol · 1 marzo, 2024 ·

Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) ha creado su obra narrativa a partir del juego de ingenios que puede establecerse entre las cosas y sus convenciones. Cumplidos de largo los ochenta años, y con casi una veintena de novelas publicadas, sin adentrarnos en su afición teatral ni en sus libros de ensayo, acaba de desmentirse a sí mismo –flirteaba con la idea de dejar de escribir como los adolescentes fabulan con el suicidio– con la publicación de Tres enigmas para la Organización (Seix Barral), un pastiche entre el género noir y la novela de espías que lleva al límite casi todos los rasgos de su narrativa: desacralización, irreverencia, deformación, ironía y un humor fluido que oscila entre lo lúdico y lo terrible y que, paradójicamente, nunca asusta y siempre conmueve. La decisión de continuar –de momento– escribiendo y hacerlo además sin alterar el rumbo de siempre denota que el novelista barcelonés todavía se divierte con lo que hace y no piensa abdicar de su propia trayectoria sin darle una nueva vuelca de tuerca. Mendoza no se sale de sus constantes: Barcelona como marco geográfico (preferido), un sentido de la intrascendencia que muchos confunden con la militancia en la posmodernidad y esa distancia inteligente que ayuda a mirar y a soportar este mundo extraño, tan absurdo, sin dramatismos.

Las Disidencias en Letra Global.

Francisco Rico, inventor de Petrarca

carlosmarmol · 16 febrero, 2024 ·

Es extraño que no se repare a fondo en la paradoja, pero todos los grandes escritores muertos en realidad son, casi sin excepción, personajes de ficción. Incluso en mayor medida que las criaturas salidas de su ingenio o nacidas de su imaginación. Los autores clásicos, sin duda, existieron. Cada uno ellos, en su momentum vital, dejó sus huellas en la Tierra. Pero el retrato que el tiempo y la historia nos ha legado de muchos de ellos –otros son olvido– no responde con fidelidad a su carácter. Son lienzos dibujados por la suma de la interpretación de sus lectores, el juicio de la crítica (literaria) y los vaivenes de la posteridad.
Esta regla se cumple con certeza ejemplar en el caso de Francesco Petrarca (1304-1374), el poeta del Canzionere, uno de los grandes príncipes de las letras europeas. De ningún otro autor de su tiempo –ni siquiera del divino Dante– tenemos tantas noticias y datos de su vida. Su devenir terrestre está más que documentado. Su figura, además, gozó muy pronto de la admiración y del reconocimiento oficial –como inmortal– por parte de sus coetáneos. Y, sin embargo, estos materiales –biográficos, librescos, referenciales– no aclaran muchas cosas sobre su prosaica humanidad. ¿Quién era en realidad Petrarca?

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell