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Letra Global

Origen y mitología (sin leyenda) del ‘jazz’

carlosmarmol · 29 diciembre, 2023 ·

Nina Simone, una pianista prodigiosa a la que su condición de mujer negra impidió triunfar en el estrecho mundo de la música académica, y que tuvo que alcanzar la tormentosa cima del éxito por sus propios medios desde la sucia periferia de los clubes y los espectáculos populares, mal pagados y sin glamour, donde los músicos tenían que pelear por hacerse oír, siempre renegó de la etiqueta de jazz para definir su música: “Jazz es un término que usan los blancos para definir la música negra. Yo hago música clásica negra”. Comprometida con la lucha en favor de los derechos civiles, Simone, reivindicaba de esta forma la fecunda tradición cultural afroamericana, situándola en igualdad con la música de origen europeo.
Su caso no es único: en España los músicos de flamenco no gozaron del reconocimiento artístico que merecían hasta que Paco de Lucía desafió el destino de sus antecesores –Niño Ricardo, Sabicas– entrando un día por la puerta del Teatro Real de Madrid. Todas músicas heterodoxas, surgidas de la promiscuidad cultural, jamás han gozado del prestigio social que merecen como expresiones artísticas mestizas, hechas a partir de los desechos, creadas por músicos sine nobilitate, surgidas (por azar) en los sótanos mismos de la historia y la vida.
Sucedió con el flamenco. Ocurrió con el blues –la primitiva fusión entre los cantos religiosos negros y la música de los jornaleros de las plantaciones del Mississippi– y ha sido, en líneas generales, la historia del jazz que, desde la marginalidad más extrema, ha terminado convirtiéndose en la hermosa banda sonora de la modernidad.

Las Disidencias en Letra Global.

Will Durant y el arte (humilde) de la enciclopedia

carlosmarmol · 22 diciembre, 2023 ·

Las ingratitudes, igual que en la vida ordinaria, son un ingrediente recurrente en la historia de la cultura. Al margen de los grandes héroes de la epopeya del conocimiento –muchos con capas y púrpuras académicas– existen un sinfín de iniciativas particulares (la cultura es un asunto de los individuos) que han enriquecido ese acervo compartido que (todavía) llamamos civilización contra el viento, las mareas y las tempestades de su propio tiempo, incluso frente al soberano desprecio de los mandarines de la academia, la universidad y los medios de comunicación. Uno de esos ejemplos (milagrosos) es la asombrosa obra de María Moliner, una mujer que levantó en solitario, desde su propia casa, con talento, constancia y dedicación, ese monumento lexicográfico que es el Diccionario de Uso del Español. La suya fue una gesta huérfana de birrete, construida contra la suficiencia idiota de la cultura oficial, que la despreció por ser mujer, trabajar como archivera y bibliotecaria y haberse atrevido a enmendar a la Academia de la Lengua que, obviamente –el rencor que causa el talento ajeno es ecuménico– decidió no elegirla nunca entre sus insignes miembros a pesar de haber creado –son palabras del Gabriel García Márquez– “la obra más completa, útil y divertida de la lengua castellana”.

Las Disidencias en Letra Global.

Berlín, geografía de una obstinación histórica

carlosmarmol · 15 diciembre, 2023 ·

Lo explicó en una ocasión Fernando Savater: los griegos nunca mencionaban a Atenas, salvo como enclave geográfico, para referirse a su comunidad política. Hablaban de los atenienses. La distinción es sustancial, por cuanto induce un sentido distinto al meramente referencial a la idea que tenemos de una ciudad. Además de un espacio físico, una urbe representa unos valores. Es el resultado de una civilización y la antítesis de otras. También es una suerte de obra (imperfecta) de arte. Un cofre donde se guarda eso que todavía llamamos cultura, cuyo rastro histórico puede catalogarse a partir de un rosario de lugares –París, Nueva York, Viena, Londres, La Habana, Buenos Aires, Los Ángeles, Jerusalén– dispuestos sobre un mapa. Berlín entra dentro de esta categoría de ciudades-palimpsestos que son como manuscritos donde la mano de los hombres ha escrito una y otra vez sobre los versículos trazados por sus antecesores sus fugaces ambiciones.

Las Disidencias en Letra Global.

Perfil de George Steiner, retrato de Paul Verlaine

carlosmarmol · 1 diciembre, 2023 ·

Todo lo que un escritor necesita decir puede resumirse en una frase –es el caso de un buen verso– o escribiendo un libro de cientos de páginas. La diferencia entre estas dos formas de expresión radica en el talento para la condensación verbal y en la capacidad de síntesis del autor, dos factores que en literatura, igual que la sinceridad, importan. Escribir libros cortos suele ser, en contra de lo que se piensa, mucho más difícil que escribir obras largas. La limitación de espacio es un reto sanísimo para un escritor, además de expresar un acto de cortesía con el lector. Borges, como es sabido, fue uno de los grandes escritores del pasado siglo (junto a Kafka) y jamás escribió una historia que superase las diez páginas. Tampoco cayó nunca en la tentación de la novela: basta leer un poema suyo, o sus colosales relatos, para descubrir el portento y el ingenio que pueden esconder las miniaturas literarias. 

Las Disidencias en Letra Global.

La mística de la ciencia y el terror ante la máquina

carlosmarmol · 24 noviembre, 2023 ·

Todos los demonios del mundo aguardan escondidos en un oscuro rincón de nuestra mente. La única señal que nos ayuda a distinguir entre las edades de la Historia, esa infinita colección de calamidades sucesivas, es que, en cada momento, éstos eligen formas diferentes para saltar desde el fondo de nuestro cerebro a la realidad, transformándola para siempre. En 1871 Dostoyevski empezó a publicar en un periódico –El Mensajero– una narración sobre una oscura y desconocida secta de jóvenes rusos (los nihilistas) que aspiraban a redimir del hambre y de la pobreza a sus compatriotas. Los lectores encontraron en aquel relato –editado más tarde como novela: Los demonios– una sátira sobre las utopías. También era, como sucede con todos los libros realmente importantes, un drama sobre la ceguera que guía alos individuos deslumbrados obsesivamente por una idea o presos de una misión trascendente. En realidad, el libro de Dostoyevski era una advertencia. Lo que el novelista ruso contaba a través de la ficción era que los sueños (comunales) de liberación podían transformarse en pesadillas sin que llegaran a sospecharlo, hasta que ya era tarde, sus propios devotos que, movidos por la obstinación, alimentaban a un monstruo imaginario que acabaría haciéndose tangible. Las primeras víctimas de la Revolución Rusa fueron sus fundadores, quemados por una ideología que nació como una pulsión de ira piadosa antes de mudar en una doctrina totalitaria.

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell