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Letra Global

Thomas Bernhard, el violinista escondido en la habitación de los zapatos

carlosmarmol · 1 septiembre, 2023 ·

Existen dos formas de pasar por este mundo: dejando un rastro o refugiándose en esa invisibilidad que, de forma sin duda piadosa, nos regalará el olvido. La primera exige ser merecedor de algún mérito, aunque sea discreto; protagonizar alguna hazaña que pueda quedar en la memoria colectiva (que no es democrática), o cometer un delito, preferentemente un crimen. Todas garantizan que, al menos durante un instante, seremos recordados por alguien, ya sea por envidia (el primer caso), admiración (si se trata de la segunda opción) o con odio y un justificado rencor (la última de las tres posibilidades). La segunda, en cambio, no requiere hacer ningún esfuerzo: el tiempo, que siempre hace muy bien su trabajo, diluirá todo lo que somos una vez dejemos de existir. A veces, mucho antes. 

Las Disidencias en Letra Global.

Barral & Stevens, el misterio de dos estrellas distantes

carlosmarmol · 25 agosto, 2023 ·

No existe mayor acto de cortesía, sobre todo a la hora de escribir, que evitar, o en su defecto atar con rienda muy corta, al obstinado e insistente yo que de una u otra manera, explícito u oculto, pero siempre indecoroso, enuncia textos, discursos y excursos. La escritura, en sentido estricto, consiste en fijar un pensamiento que se formula a través de las palabras. Y éstas no pueden más que proceder de un individuo concreto, ya sea real –como el que aparece en las cartas antiguas, convertidas en maravillosa arqueología– o imaginario, como sucede con el narrador de cualquier fábula. Las multitudes nunca hablan. Sólo lo hacen las personas. En este tiempo, donde el egocentrismo se ha convertido en una fiebre festejada que a menudo se expresa con su formulación comunal más inquietante –las masas modernas de las que escribiera Ortega y Gasset, más que cumplida la posmodernidad, profesan ahora la tiranía de la identidad única–, es un oasis toparse con libros de poesía donde la famosa primera persona, sin dejar de estar, se ajusta a esa sana costumbre –por otra parte, tan británica– de no abusar del desahogo de la confesión personal y limitar el sentimentalismo de la confidencia a sus términos estrictos. Ese menos (yo) siempre es mucho más (tú). 

Las Disidencias en Letra Global.

Geografía y memoria del ‘homo sovieticus’

carlosmarmol · 18 agosto, 2023 ·

El legado que el comunismo ha dejado en la arquitectura, una disciplina donde el único totalitarismo de izquierdas quiso proyectar toda su grandilocuencia vana, se asemeja, algo más de un cuarto de siglo después de su hundimiento, tras la caída del Muro de Berlín, a una poderosa distopía regresiva. Como sucede con las vanguardias, muestra un pasado concebido desde su origen como porvenir ideal. Está hecho con los restos de un futuro que se hizo viejo a la velocidad de la luz. Igual que el desengaño. Su fascinación por el orden, la voluntad de innovación, los trazos rotundos y su intenso culto a una técnica que, ante nuestros ojos, hace decenios que quedó desfasada, produce, además de perplejidad, una fascinación extraña. Ante sus restos no sentimos la nostalgia de armonía que provocan los templos o los teatros griegos, ni tampoco la admiración (monumental) que causa la Roma clásica. Su efecto es paradójico: por un lado, los grandes edificios del marxismo, igual que los atrios y sedes gubernativas de la arquitectura hitleriana, suscitan temblor y espanto; por otro, conservan una inexplicable seducción.

Las Disidencias en Letra Global.

Robbie Robertson, el evangelista (eléctrico) de Judas

carlosmarmol · 11 agosto, 2023 ·

Robbie siempre estaba preparado. Disponible. A veces, detrás. Otras, al lado. De frente o en un costado del cuadro. Su ubicación podía cambiar según el día y la compañía, pero su presencia no se discutía. Era parte del paisanaje. Comandaba los ensayos. Pisaba fuerte en los estudios de grabación. Y, en los mejores años de su vida, que fueron los primeros, hasta cumplir los 37, estremeció a las multitudes –no siempre pacíficas– con su guitarra eléctrica desde un escenario o subido en la parte trasera de un carromato en una verbena de feria. Robbie Robertson (1943-2023), que en realidad se llamaba Jaime Royal Robert Robertson (literalmente: en español), era un cuarterón mohicano –su madre se había criado en la reserva india de Six Nations (Ontario); su padre, judío, fue un gánster profesional asesinado de forma misteriosa– que aprendió a tocar la guitarra en Toronto (Canadá) tras quedar fascinado por la música country. En Six Nations, su primo indio le mostró los primeros acordes. Allí todo el mundo cantaba, bailaba o tocaba algún instrumento. La música era una fiesta comunal. 

Las Disidencias en Letra Global.

Cioran, un destino sin mayúsculas

carlosmarmol · 4 agosto, 2023 ·

El lugar común –siguiendo en esto a Nietzsche, uno de sus profetas– describe el nihilismo como una filosofía que asienta su principal creencia en el vacío: la vida es menos que nada; por tanto, el hecho indiscutible de que nada importa es lo único cierto en lo que que podemos confiar. Su caricatura, igual que sucede con las maravillosas canciones (tristes) de Leonard Cohen, lo retrata mediante un reduccionismo: la exageración (negativa) del espíritu que se manifiesta con dos variantes. Primera: la abulia (si la vida carece de sentido, ¿qué significado tiene vivir?). Y segunda: el odio contra un Dios que ha muerto, o que en el fondo nunca existió, y ante cuyo deceso puede justificarse la violencia (intelectual) contra el mundo. Sin metafísica, religión o moral, el universo (humano) se torna imposible, por simple. Todo esto, por supuesto, es un malentendido categórico. La historia conserva huellas de una generosa estirpe con devoción sincera por el pesimismo (que es una forma de realismo extremo) cuyo alfa es Diógenes de Sinope, maestro de la escuela de los cínicos, y que llega hasta el existencialismo con dos estaciones (centrales) entre mediados del XIX y principios del XX, cuando escritores como Turguénev o Chéjov comienzan a introducir a nihilistas en sus narraciones. 

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell