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Andalucía

Beltrán Pérez, los males del entusiasmo

carlosmarmol · 24 abril, 2021 · Deja un comentario

Hace cuatro años, en un acto político junto a la Torre del Oro, donde los reflejos del agua del Guadalquivir parecían puñales bruñidos por el sol, Eduardo Beltrán Pérez García (Sevilla, 1974), uno de los históricos cachorros de las Nuevas Generaciones del PP en Sevilla, esos benjamines que ansiaban –y ansían– triunfar sin despojarse de la rebequita de entretiempo que lucen sobre los hombros, dijo que él y Pérez (Virginia), la presidenta provincial, “compartían una idea de partido ganador y que opinar iba a ser el método del centro reformista”. El auditorio –pensionado, por supuesto– aplaudió el sermón. No por sincero, sino por entusiasta. Cosa natural, porque los alevines de la derecha indígena son muy creyentes (sobre todo de sí mismos) y los reparos, especialmente si van dirigidos a los amiguillos de la pandilla, no están bien vistos. El despelleje se acepta en privado, preferentemente los viernes por la tarde con un balón de gin-tonic en el Arenal; pero en público, no. Eso es imperdonable.

El Bestiarium en El Mundo.

La saga/fuga de Moreno Bonilla

carlosmarmol · 23 abril, 2021 · Deja un comentario

En literatura existen dos géneros: la ficción y su negación. La fábula y su antítesis. La mentira y su opuesto. En política sucede otro tanto: o se tiene el poder o se carece de él. No hay más. Como sucede en el curso de la vida, ambos conceptos no se presentan –ni en un libro ni en la existencia– de forma pura. Suelen entreverarse, confundirse y mezclarse. La ficción está basada en una convención entre el autor y el lector que exige la suspensión de la incredulidad: el primero narra mentiras que el segundo acepta interpretar como si fueran verdades. En la no ficción acontece a la inversa: ambas partes otorgan certeza factual al relato. La fe poética, según Coleridge, exige grandes dosis de credulidad. Las creencias políticas, sin embargo, conviene apoyarlas en hechos auténticos, con independencia de su moralidad, como enseña Maquiavelo. En Andalucía la situación política ha comenzado esta semana a discurrir por un sendero intermedio entre ambas orillas: una ambigüedad que puede dar lugar a un adelanto electoral que, de momento, niegan los afectados, incluido el presidente de la Junta. Moreno Bonilla se parece un personaje de Torrente Ballester.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Los dioses menores

carlosmarmol · 21 abril, 2021 · Deja un comentario

«Todo sucede, en efecto, como si la omnipotencia de Dios no fuera plena, como si estuviera limitada por su propia naturaleza. El poder de Dios tiene un límite, nos recuerda Kolakowski, y no debemos, bajo el pretexto de honrarlo, anular esta limitación». El maestro Gómez Marín (José Antonio) escribe en La Apuesta de Dios (Renacimiento), una meditación cultural sobre ese arcano tan real que es el mal, que incluso el Altísimo está incapacitado para conseguir lo que es imposible. Su divina omnipotencia se circunscribe a la esfera estricta de lo posible. Algo equivalente sucede en la política indígena, donde nuestros próceres juegan a ser Dios sin caer en la cuenta de que no sólo no lo son, sino que, aunque lo fueran, esto no les garantiza lograr todos sus caprichos. «Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible», sentenció para la posteridad el torero Rafael Guerra, ese místico del tercio de matar.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Toni Valero, diminutivo comunista

carlosmarmol · 17 abril, 2021 · Deja un comentario

Una de las cosas más enternecedoras de la política indígena, sobre todo desde que los grandes patriarcas autonómicos cedieron (a medias) el sitio a sus herederos, porque en la Marisma las canonjías ni se trabajan ni se conquistan, sino que se legan, es la costumbre que tienen algunos de nuestros próceres para que todos les llamemos por su nombre familiar, aunque –Deo gratia– ninguno seamos de su familia, ni de su entorno. El Reverendísimo Bonilla obliga a que se le llame Juanma, en lugar de Juan Manuel; a Su Peronísima (reducta), que no es ninguna Rosa, en Madrid le llaman Susanita y hasta le cambian el apellido –Díez por Díaz– y al jefe de IU en la República Indígena se le denomina Toni, cuando su verdadero nombre es Antonio Valero (Madrid, 1981). Crátilo, en el famoso diálogo de Platón del mismo nombre, declara que quien conoce los nombres también conoce las cosas. Así que podemos considerar el diminutivo del jefe de la escuadra comunista meridional como una declaración de principios.

El Bestiarium en El Mundo.

El PSOE, reinvención y destino

carlosmarmol · 16 abril, 2021 · Deja un comentario

Todos hablamos del destino pero, en el fondo, casi nadie sabe exactamente en qué consiste. Max Aub, el escritor republicano, hijo del exilio de la España incivil, sostenía que era algo así como la “suma de nuestras propias limitaciones”. Y añadía: “En esto, precisamente, reside su acento trágico”. Es una frase sabia: las epopeyas de los clásicos elegían a un héroe sólo para enfrentarlo contra su fatum. De esta lucha –desigual– surgía la épica. La operación para renovar el PSOE en Andalucía carece de tales atributos nobles: más que un poema heroico, se trata de una guerra vulgar en la que, hasta ahora, parecen ser mucho más importantes los nombres de los dirigentes en pugna que el proyecto político. No se trata, por supuesto, un caso único: la política posmoderna, presa de las pulsiones sentimentales, casi siempre binarias, y ante las que no cabe razonar, sino únicamente respaldar o impugnar, se ha instalado en el dogma del relato, que es el nombre que los politólogos han adoptado para referirse a la propaganda. Cabe preguntarse si la creación de un liderazgo virtual es suficiente para imponerse en unas elecciones. La pregunta no tiene una respuesta unívoca. Como suele ocurrir en la vida, depende de las circunstancias. Del contexto.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

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Ilustraciones: Daniel Rosell