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Literatura

California, el reverso de la quimera del oro

carlosmarmol · 23 julio, 2022 · Deja un comentario

Nadie contempla dos veces el mismo cuadro. Ninguna persona lee de forma idéntica un único libro. Ninguna experiencia es singular. Nada se comparte. Los recuerdos íntimos no son memorias, sino vivencias nuevas. “I was lyin’ in a burned-out basement / With a full moon in my eyes / I was hopin’ for replacement / When the sun burst through the sky” (“Estaba acostado en un sótano quemado / con la luna llena en mis ojos / Esperaba el relevo / cuando el sol estalló a través del cielo”), canta Neil Young en su gloriosa After the Gold Rush, una canción donde se evoca el impacto medioambiental de la fiebre del oro, aquella demencia comunal que entre 1848 y 1855 convirtió a California en un hormiguero a cielo abierto poblado por emigrantes, balas perdidas, aventureros, prostitutas, buscavidas, asesinos, vendedores de baratijas y negociantes con la botas llenas de polvo del resto de la Unión. Todos salieron una mañana incierta a los caminos del Medio Oeste, desde el Sur o el Este, con lo que tenían, cargados también de lo que carecían, hacia Sutter´s Mill, (Coloma) donde las gacetillas anunciaban el descubrimiento de una veta del país de Eldorado, el imaginario  paraíso de la América española, pero situado a miles de kilómetros al Norte de donde se suponía que debía estar un reino cubierto de riqueza mineral. Más de trescientas mil almas cruzaron –a pie y en carretas– montañas, lagos y desiertos con serpientes y hienas para alcanzar el Valle de San Francisco y acabar topándose con las infinitas playas del Pacífico. 

Las Disidencias en Letra Global.

Philip Roth, pastoral de un libertino

carlosmarmol · 16 julio, 2022 · Deja un comentario

Uno de los gestos más evidentes de coquetería masculina, esa costumbre que aumenta a medida que los años menguan, es usar sombrero. El otro consiste en comenzar a preocuparse por esa ficción que denominamos posteridad: la huella que, acaso, dejaremos en aquellos que no han llegado a conocernos en persona. Ambos hechos muestran, al mismo tiempo, fortaleza e inseguridad. El primero porque aquel que piensa en su propio (non) plus ultra cree, con más o menos intensidad, que su persona merecería ser recordada y convertirse en perdurable; el segundo porque, en vez de que de dejar que el azar dicte el recuerdo, inevitablemente ambiciona controlar e imponer una determinada máscara. Cabe decir que quien dedica tiempo a estas cuestiones desearía ser inmortal, a pesar de la condena universal de la especie. ¿Puede condenarse a alguien por semejante anhelo? Diríamos que no: el narcisismo estéril más bien nos parece digno de ternura, aunque sostenido durante años pueda ser un vicio insufrible.

Las Disidencias en Letra Global.

Sombra y paraíso de la infancia

carlosmarmol · 2 julio, 2022 · Deja un comentario

La verdadera distancia entre el cielo y el infierno, más que geográfica o simbólica, es óptica. Para quienes no creen en ninguno de estos conceptos, proyecciones cristianas de referentes culturales paganos muy anteriores a los Evangelios, como el Olimpo o el Hades, su significado rige a través del cauce (mágico) de lo metafórico. En cambio, aquellos que profesan alguna fe (ciega) ven estos espacios morales –porque así son formulados por la doctrina católica– una realidad indudable, exacta y profética. La vida sería un mero tránsito entre ambas orillas, que representan los dos destinos esenciales de lo humano. Con la experiencia de la infancia, que es un estado sentimental, sucede algo análogo: hay quien la vive (o mejor dicho: la recuerda) como una etapa vital idealizada, sin peligros ni conciencia, feliz o paradisiaca, bien por su propia rotundidad o por la ignorancia con la que generalmente se habita, tan lejos aún de la preocupaciones adultas. La moneda tiene su reverso: infancias desgraciadas, marcadas por la carestía o la orfandad repentina, sesgadas debido a una fatídica anticipación: la irrupción prematura del mal en la esfera cotidiana.

Las Disidencias en Letra Global.

Max Aub y la España que olvidó la izquierda

carlosmarmol · 25 junio, 2022 · Deja un comentario

Para un escritor sólo hay un infierno más terrible que escribir en vano: que la huella que pueda quedar de su obra, aquella capaz de sobrevivir al desgaste del tiempo, se interprete de forma antagónica, sesgada o interesada al verdadero significado que la alumbró. Peor que no ser recordado en absoluto es haber sido manipulado. Max Aub (1903-1972) ha pasado a la historia de la literatura española como una de las voces más importantes de la generación del exilio, formada por honestos republicanos de convicción que, tras el final de la Guerra Civil, decidieron no regresar mientras su país fuera un predio militar franquista. Un cuartel. Esta España peregrina, poblada por personas de toda condición, creencias e ideología, se vio obligada a buscar amparo y refugio en otras latitudes europeas y latinoamericanas. No se jugaba el porvenir. Arriesgaban la vida misma. La derrota bélica en la contienda española obligó a algunos los mejores escritores y pensadores españoles de aquellos momentos a buscar  resguardo al otro lado del océano, dada la imposibilidad de quedarse en España y trabajar con libertad.

Las Disidencias en Letra Global.

Baudelaire, pantomima sobre esmalte

carlosmarmol · 11 junio, 2022 · Deja un comentario

“Puedo convertirme en un grande, pero también puedo extraviarme y no dejar más reputación que la de un hombre singular”. Siete años antes de morir, en junio de 1860, devorado por la combinación de una parálisis súbita (causada por la sífilis), una afasia y una hemiplejía, Charles Baudelaire expresaba en una carta a su madre sus aspiraciones de eternidad como artista, tamizadas por un sólido sentido del realismo que le hacía pensar que la diferencia entre alcanzar el Parnaso y morir en el fondo de callejón húmedo depende, al cabo, de un mero golpe de suerte. La idea encaja bien con la época que le tocó vivir: la modernidad más temprana, un universo en formación, que estallaba haciéndose de nuevo. Sin fronteras precisas. Donde lo excelso cohabitaba con lo abyecto, la vulgaridad convivía con el idealismo y las pulsiones carnales no se distinguían mucho de los quebrantos que anunciaba la vieja y cristiana teoría del pecado. El catolicismo ya era una creencia muerta, pero sus amenazas sobre el Infierno (tan terrestre) habían sobrevivido al deceso de Dios.

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell