• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
carlosmarmol.es

carlosmarmol.es

Periodismo 'indie' | Literatura 'underground' | Edición 'avant-garde'

  • Inicio
  • Biografía
  • Periodismo
    • La Vanguardia
    • The Objective
    • El Mundo
    • Crónica Global
    • Diario de Sevilla
    • El Correo de Andalucía
  • Literatura
    • Libros
    • Revistas
  • Filología
    • La retórica del prosaísmo
    • Academia
  • Dirección Editorial
    • Prosaica Press
    • Geographica
    • Revista de Occidente
    • Letra Global
  • Bitácoras
    • Disidencias
    • Cuadernos del Sur
    • Crónicas Indígenas
    • ‘Bestiarium’
    • Las Tribunas
    • Los Aguafuertes
    • La Noria
  • Contacto
  • Show Search
Hide Search

Política

La ‘carta robada’ de Poe, Vox y el travertino rosa

carlosmarmol · 2 octubre, 2026 ·

La simplicidad es la madre del misterio. En diciembre 1844, Edgar Allan Poe publicó en The Gift, un anuario de narraciones para lectores burgueses e ilustres concebido para regalar en Navidad, uno de los relatos más memorables de la saga de tres historias cortas que protagoniza su célebre detective Auguste Dupin. Un presente elegante y con trasfondo ingenioso. En La carta robada, que así se llama el cuento policiaco, Dupin encuentra sin mucho esfuerzo la prueba de un delito de robo después de que la policía de París fracase en su pesquisa para encontrar una misiva comprometedora sustraída por un ministro. El misterio –y también la solución al enigma– se resuelve gracias a una hipótesis basada en la suplantación.  Dupin intenta ponerse en el lugar del ladrón y concluye que, en vez de esconderla en algún agujero recóndito, detrás de un cuadro o dentro de un libro, la mejor manera de ocultarla es dejarla a la vista. En un lugar tan evidente y banal como un tarjetero que, aunque esté delante de los ojos, se vuelva invisible no porque realmente lo sea, sino porque lo será para quien piense que esconder una cosa exige guardarla con llave en un sitio remoto. 

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Ariana Harwicz, la inquisición social y la hoguera de la cultura

carlosmarmol · 27 septiembre, 2026 ·

Uno de los síntomas más perversos de los tiempos que vivimos, en los que atreverse a pensar y a decir cosas por libre se ha convertido en un ejercicio de alto riesgo, es la facilidad con la que la discrepancia, y no digamos ya la disidencia, mueve al escándalo general. No se trata de ninguna novedad. La guerra entre las distintas ortodoxias y sus correspondientes heterodoxias es cuento viejo, como diría Günter Grass, que también vivió los seductores demonios del horror y la comodidad de pensar que militaba en el lado correcto de la Historia (que siempre escriben los vencedores de la batalla). El novelista alemán, conciencia durante décadas de la izquierda alemana, desveló hace ahora veinte años exactos que una vez formó parte de las juventudes nazis, hecho que siempre le causó una honda vergüenza pero que tampoco podía negar y enterrar. La verdad siempre debe prevalecer sobre la mentira y la libertad –de pensamiento, creativa y social– sobre la repugnancia moral. 

El Bestiarium en The Objective.

Las esmeraldas de Zapatero y las (medias) verdades de Sánchez

carlosmarmol · 26 septiembre, 2026 ·

Cervantes, reo de los berberiscos de Argel durante un lustro y príncipe de nuestros ingenios literarios, sostiene –por boca de don Quijote– que el verdadero mérito de creer consiste en hacerlo en la más absoluta de las oscuridades, dando por ciertas cosas que nunca (jamás) hemos contemplado. Esto mismo es lo que el Gran Insomne reclama a los españoles –que todavía le escuchan– cuando repite cada día una milonga distinta sobre la invasión de Ceuta, confiado en que la fe del carbonero y el fanatismo de los ciegos sean más poderosos que la vista y el realismo. Una verdad sin pruebas, carente de un cuerpo empírico, no es una verdad. Es un mandamiento. Ser sanchista exige esta forma de teología: asentir sin ver, descalificar sin motivo, afirmar sin conocer, jurar sin creer y defender una idea diferente cada día sin haber convencido a nadie de la mentira de la jornada anterior. No es tarea fácil, desde luego.

Las Crónicas Indígenas en The Objective.

Moreno deja huérfano el centro político en Andalucía

carlosmarmol · 25 septiembre, 2026 ·

No hay más que inventarse un adversario externo para huir de uno mismo y, de paso, disimular tus debilidades y contradicciones con el socorrido argumento –en realidad, peregrino– de la defensa de una patria (autonómica) en la que no creen ni aquellos que la encarnan. Dos meses y medio después del pacto entre el PP y Vox en Andalucía –que allanó la tercera investidura como presidente de Moreno Bonilla– el saldo del nuevo ejecutivo de coalición entre las dos derechas (indígenas) no es no sea brillante o prometedor. Es que sencillamente no existe. Cero absoluto.  El Quirinale, tras digerir –con sumo desagrado y a la fuerza– que ya no cuenta con una mayoría parlamentaria propia, y entregarse en manos de los ultramontanos, ha optado por asumir el tono y el fondo del programa de Vox e instalarse en una inacción crónica que no es que sea nueva –los dos gobiernos anteriores del PP nunca destacaron por su capacidad de iniciativa política– pero que, dada la debilidad de Moreno, se ha institucionalizado.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Miguel Ángel Pérez Triano, la ‘malatesta’ del sanchismo en Ceuta

carlosmarmol · 20 septiembre, 2026 ·

Aparecía en todas las fotos e imágenes, pero en una posición secundaria y, en apariencia, irrelevante. Siempre un paso por detrás de los ministros que, en un ciclo no precisamente virtuoso, iban a Ceuta a prometer lo que desde el principio sabían que no harían –repatriar los invasores, inmigrantes o no, que han convertido la capital española en el Norte de África en una ciudad en guerra– y a acusar, primero de forma discreta, y después abiertamente, a Juan Vivas (PP), el presidente de Ceuta, de ser un incendiario. A Miguel Ángel Pérez Triano (Ceuta, 1983), la malatesta del sanchismo en la ciudad caballa, nadie que no viviera o fuera de allí lo conocía hasta hace cincuenta días escasos. Ahora su rostro –barba tentativa de un par de días para compensar el vacío de una alopecia generosa– está en todas partes y su nombre figura en las diligencias de los juzgados. Su presunta inacción ante los avisos de las fuerzas de seguridad sobre la invasión –ignorados de forma consciente– lo han situado en el disparadero de la causa por presuntos delitos de prevaricación, omisión del deber, denegación de auxilio y homicidio por imprudencia que instruye la Audiencia Nacional. 

El Bestiarium en The Objective.

Los cien mil hijos de Sánchez y los comisionistas de Marruecos

carlosmarmol · 19 septiembre, 2026 ·

El sanchismo, dispuesto a amedrentar a cualquiera que se le enfrente, no deja de perder batallas. Una tras otra. Hay quien cree que el Gran Insomne aún puede ganar la guerra de resistencia que libra contra el principio de realidad, pero esa hipótesis –en estos momentos remota, porque la invasión de Ceuta no es una crisis coyuntural, sino sistémica– se diluye cada día. La epopeya, desde hace siglos, es un género literario muerto. Nadie escribe ya poemas heroicos –salvo como género irónico– y, por supuesto, nadie los lee. El mundo moderno es irremediablemente vulgar. Un sitio prosaico. Es verdad que a nuestro Veraneante Perpetuo, prodigio de la desvergüenza –“Eso, a Vivas”–, nadie podrá negarle nunca su habilidad para practicar y extender a su alrededor la discordia y la amoralidad. Tampoco es discutible su talento para hacer daño allá donde pisa. Pero la crisis de Ceuta, que en términos simbólicos equivale a un Segundo Desastre del 98, sobrepasa las expectativas. Su huella es muy profunda. Y su rastro, devastador

Las Crónicas Indígenas en The Objective.

  • « Ir a la página anterior
  • Ir a la página 1
  • Ir a la página 2
  • Ir a la página 3
  • Ir a la página 4
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Ir a la página 293
  • Ir a la página siguiente »

carlosmarmol.es

Copyright © 2026

Linkedin | Medium | Academia | Twitter

Soundcloud | Pinterest | Youtube

Ilustraciones: Daniel Rosell