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Política

El reformismo de salón

carlosmarmol · 7 marzo, 2020 · Deja un comentario

John Stuart Mill, uno de los filósofos de cabecera del individualismo, predicaba que si a un estudiante no se le pide que haga aquello que queda lejos de su capacidad nunca logrará hacer las cosas para las que realmente es competente. Aplicada al caso del gobierno de las derechas en Andalucía, tal regla podría formularse de la siguiente manera: si no abordas cuanto antes reformas que al principio parecen imposibles, nunca harás reforma alguna. Más o menos es la encrucijada en la que se encuentra el ejecutivo de Juan Manuel Moreno Bonilla (PP) catorce meses después de alcanzar –gracias a una milagrosa carambola electoral– el Quirinale de San Telmo: más que cambios, en este tiempo lo que se percibe por su parte es una evidente continuidad. Un mimetismo vocacional. Una versión distinta de lo mismo de siempre. La tibieza con la que ha transcurrido este primer año de gobierno, tras 36 anualidades de hegemonía socialista, ha conseguido que las tres derechas no abran los informativos a diario como los nuevos bárbaros, hacedores de la involución contra la que, a falta de mejor argumento, cada cierto tiempo advierte la oposición (PSOE y Podemos-IU). Este papel le ha correspondido a la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Moreno Bonilla se ha cuidado de proyectar una imagen distinta a su equivalente madrileña: concordia, contención, equilibro y un relativismo que, más que un nuevo centrismo –éste es el término oficial que emplea el PP andaluz para definir su perfil político en el Sur–, parece, y es, falta de impulso.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Amor & primarias

carlosmarmol · 7 marzo, 2020 · Deja un comentario

El culebrón de los susánidas, esos fieles y esforzados devotos de la Iglesia de Su Peronísima en sus Últimos Días, es como una opereta triste. Cada cierto tiempo suenan las notas del Vals de la Muerte –esa extraordinaria melodía escrita por Nino Rota para The Godfather, la soberbia tragedia en tres tiempos que dirigió el gran Coppola– y la tensión crece, el miedo se extiende, el desamparo reina y las lágrimas de la incertidumbre brotan solas; otras veces es el silencio, como la nieve que en la Baja Andalucía apenas si conocemos, quien impone su manto de vacío sobre las belicosas estirpes del PSOE indígena, donde todos se han acostado con todos un instante antes de apuñalarse por la espalda. Pueden llamarlo amor, si quieren. Para entender lo que ocurre en el Partido (que ya no es el Partido) ya no es necesario oír a los célebres heraldos -«nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos» escribió Neruda- salvo si ambicionan saber la versión oficial, pero para averiguar la verdad del cuento es más útil leer a Mario Puzo. Lo clava. El último episodio del serial son las palabras de otro Mario (Jiménez), el hombre que pudo heredar el Reino, que fue relegado por Ella a una de sus vicarías para después ser depurado -¡ah, las viejas prácticas del politburó!- cuando llegó la hora (ingrata) de jurar las reglas en la cofradía de Pedro I, El Insomne (tres pasos, tres). El exportavoz socialista en las Cinque Piaghe ha dicho que cuando lleguen las primarias «habrá varios candidatos y los militantes elegirán de manera libre». Empezando por Huelva.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Los creyentes de Perpiñán

carlosmarmol · 7 marzo, 2020 · Deja un comentario

Nietzsche decía que un hombre cualquiera se convierte en creyente cuando necesita, requiere, desea y ambiciona que otro le dicte órdenes. Los dogmáticos, desde el origen de los tiempos, han demostrado ser fieles ejecutores de los deseos ajenos, básicamente porque la mayor parte de las instrucciones que reciben a diario se corresponden con una exactitud casi matemática a sus anhelos íntimos. El inicio de la campaña electoral en Cataluña –cuya fecha oficial todavía es un incógnita– empezó de facto este mismo sábado en Perpiñán, que es una ciudad francesa famosa durante el tardofranquismo por las salas de películas porno y los casinos. Para los devotos del napoleoncito de Waterloo, sin embargo, la urbe gala es un santuario: está enclavada en ese espacio imaginario, igual que Macondo (García Márquez) o Santa María (Juan Carlos Onetti), de la Cataluña Norte, creado –en el mundo de la ficción como patología política– por Alfons Miàs, viejo devoto del hecho diferencial del Rosellón que, al parecer, es cosa harto notable. Igual que la república amarilla, la Catalunya Nord no existe salvo en la imaginación de las 100.000 almas cándidas que este fin de semana acudieron, después de tomar churros, y con una fe poderosa y capaz de mover montañas, juntos como un sol poble, a la romería de Pentecostés organizada por Puigdemont y sus Fugados Reunidos.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

La patria es una bolita

carlosmarmol · 29 febrero, 2020 · Deja un comentario

La turra amenazaba con ser de categoría. Y, en efecto, así fue. La fiesta del 28F, edición cuadragésima, tuvo algo de chirigota del Selu: «Si me pongo pesao me lo dices, Juan(ma)». Un quinario. Una indigestión de algodón de azúcar. El régimen -que se dice nuevo, pero que está formado por los de siempre, aunque con los papeles intercambiados- se encarnó primero en el Maestranza y después confraternizó en los jardines del Quirinale bajo un envidiable sol primaveral que aconsejaba salir corriendo en busca de la vida auténtica. Al pueblo andaluz, ese unicornio verde, no lo vimos por ningún lado. El único sitio donde encontramos una banderita de la Marisma fue en una pastelería. Mal augurio si se pretende volver a sacar a la gente en la calle. A dos kilómetros del Maestranza ya no podías caminar sin ser interceptado por policías con metralleta. Si eras pueblo, de ahí no pasabas. Se suponía que se celebraba una gesta colectiva, pero allí sólo estaban los que viven de Andalucía.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Noticias de la ‘Edad Heroica’

carlosmarmol · 29 febrero, 2020 · Deja un comentario

Las autonomías políticas exudan épica. Casi siempre, de color sepia. El mayor pecado social imaginable allí donde germinan consiste en cuestionar la naturaleza de epopeya con la que sus hacedores –los padres de la patria, sea ésta grande o minúscula– acostumbran a presentarlas, codificando (en su beneficio) un relato lineal que rara vez se corresponde con los hechos históricos. La verdad tiene la forma de un río lleno de meandros. Lo excepcional es que discurra en línea recta y en dirección ascendente. Andalucía celebra este viernes el 28F, la fecha (mitológica) en la que se votó el referéndum de autonomía que, según el relato oficial, trajo el autogobierno a la gran región de la España meridional, secularmente castigada por el subdesarrollo. Han transcurrido cuarenta años y la narración de la supuesta gesta ha perdido todos sus matices para convertirse –en el imaginario popular e institucional– en un bloque de mármol. Sin fisuras. Sin grietas. Sin dudas. Configurando un monumento rotundo.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

La nueva batalla del Sur

carlosmarmol · 28 febrero, 2020 · Deja un comentario

Las autonomías, en contra de lo que puede parecer, son -como decía Borges de la ciencia- un género de la literatura fantástica: aquel que confunde lo onírico con lo real y no distingue entre los sueños y la vigilia. Es patrimonio de las ensoñaciones, pese a su falta de adecuación a la realidad, condicionar nuestras vidas. Desde la instauración de la democracia en España, la discusión sobre el problema territorial es el factor que condiciona toda la vida política, orillando al resto de asuntos. Se trata de una discusión tan artificial como relevante. Las cosas nunca son como son. Son como nos parecen, decía el dramaturgo italiano Luigi Pirandello. La causa de este fenómeno, en el que la discusión, lejos de plantearse en términos objetivos -la eficacia de un determinado modelo de descentralización-, acostumbra a abordarse desde la perspectiva sentimental, con exageraciones que se extienden a la identidad colectiva y a la pertenencia cultural, se debe, básicamente, a los intereses de las élites políticas de Cataluña y Euskadi, que mediante proyectos identitarios excluyentes -antes nacionalistas; ahora independentistas- cuestionan una y otra vez un orden que, aunque la Constitución no cerró por completo, tras cuatro décadas de autogobierno debería ser un asunto más que amortizado.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

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Ilustraciones: Daniel Rosell