Uno de los síntomas más evidentes de que ya estamos en la precampaña electoral de las municipales, que siempre comienza un año antes de las elecciones, es que nuestros munícipes, esos genios del conocimiento, vuelven a hablar de la famosa ‘movida’, que en Sevilla es un problema más antiguo que la momia de San Fernando. Decimos hablar por decir algo, porque de este simpático asunto se viene discutiendo desde hace más de treinta años sin que ningún alcalde, ni los sucesivos candidatos, hayan hecho nada más que eso: hablar mucho para después, llegados al poder o instalados a la oposición, olvidarse rápidamente del asunto.
Política
Las rosas & los libros de abril
Abril es el mes del calendario dedicado a las fiestas en honor de la sagrada primavera. Como suele ocurrir con todas las festividades oficiales sancionadas con el sello del clero, el pretérito histórico de estos eventos es mucho más carnal que espiritual. En Sevilla empezamos a desmontar la ciudad efímera de lonas que es la Feria de Abril, el invento de un industrial catalán afincado en el Mediodía –Narciso Bonaplata y Curiol– y un empresario vasco –José María Ybarra Gutiérrez de Caviedes– cuyas estirpes, multiplicadas durante un siglo largo, aún soportamos entre la insigne laya de los prohombres andaluces. Más que organizar unas nuevas carnestolendas tras la cuaresma, lo que perseguían –y consiguieron– estos dos próceres decimonónicos era consumar un negocio particular –vender ganado– gracias a un certamen sufragado con fondos municipales. Una ilustre tradición española: los costes del lance empresarial los pagamos todos; los beneficios se lo apropian ellos, los dueños de la estampa.
Los Aguafuertes del lunes en Crónica Global.
Vasallaje en las Cinco Llagas
SE suponía que iba a ser un pleno general, pero a los dos minutos ya se había convertido en un general pleno. No sobre Andalucía, sino acerca de Ella. Ya saben: en la República Indígena todos los astros (subvencionados) giran en órbita alrededor de la Querida Presidenta, que sigue refiriéndose a sí misma en tercera persona, igual que el Papa. La Iglesia del Susanato en Sus Últimos Días había organizado una homilía para su lucimiento. Minutos antes de empezar colgaban en twitter una foto en la que salía repasando el discursito. Bonilla (Moreno) colgó otra imagen similar, pero con un retrato de Kennedy como atrezzo. La solemnidad de los dos próceres daba un poco de risa porque debate, en realidad, no hubo. Tampoco fue un coloquio. El último pleno general de esta legislatura bostezante consistió en un teatrillo donde la Reina administraba la democracia y se permitía el lujo de regañar a la oposición.
Las Crónicas Indígenas del sábado en El Mundo.
La desmemoria de los próceres
Que abril, como escribió en un verso célebre T.S. Eliot, es el mes más cruel, parece una verdad indiscutible. Especialmente para Manuel Chaves y José Antonio Griñán, los anteriores presidentes de Andalucía que, junto a una veintena de altos cargos socialistas, se sientan desde hace ya tres meses en el banquillo de los acusados en la macrocausa de los ERE. Tras semanas de ver desfilar a sus antiguos subordinados, que aún les guardan un respeto atávico, como suele ocurrir en las sociedades meridionales, el miércoles le tocó declarar ante la autoridad judicial a Griñán. Probablemente hoy lunes empiece a hacerlo Chaves.
Los Aguafuertes del lunes en Crónica Global.
Las apariencias engañan
Las apariencias engañan. Siempre. Probablemente ustedes, queridos indígenas, habrán visto esta semana a Su Peronísima posando en el photocall de San Telmo (Palacio). Es la última ocurrencia de su mando mayor para intentar mejorar una imagen política -la suya- que comienza a mostrar claros síntomas de agotamiento. La Reina de la Marisma necesita captar urgentemente más protagonismo en una sociedad hastiada de este teatrillo absurdo de la autonomía. Y la fórmula que ha encontrado su sanedrín particular para intentarlo es una suerte de remake: otra ronda de visitas imperiales de los empresarios y los banqueros del Ibex 35 a la corte del absolutismo meridional.
El alcalde ‘executive’
Sosteníamos ayer, a la manera de Fray Luis, que el concertado alcalde de Sevilla, Juan Espadas, alias el quietista, se había entregado con el entusiasmo de un converso en manos de la derecha sociológica de la Sevilla Eterna. Siete días después, y algunos quebrantos más, nos encontramos en los amarillentos papeles con un soliloquio del regidor de extremo centro que sospechamos que no es casual ni espontáneo, sino inducido. En dicho monólogo (sin manos) Espadas no sólo confirma nuestras apreciaciones -sabemos que nos lee con la misma devoción que un adorable interino- sino que además nos da la chapa, cual alto ejecutivo de empresa, sobre las extraordinarias bondades de su modelo turístico. Ya saben: esa industria de la estampa (costumbrista) donde unos se forran y otros, especialmente otras, se dejan la espalda haciendo camas para alimentar a sus familias.
La Noria del miércoles en elmundo.es
