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Política

Cataluña: ‘test de estrés’

carlosmarmol · 9 mayo, 2024 ·

Lo único seguro de las inminentes elecciones catalanas, que este domingo inclinarán el tablero político español en un sentido o en otro, es que, sobre el generoso terciopelo de los palacios de gobierno concernidos, este 13M veremos muchos más difuntos (políticos) que de costumbre. Los duelos son así desde el comienzo de los tiempos. Cada cita electoral, igual que sucede en las guerras, arroja ante nuestros ojos ese espectáculo (tan pedagógico) de ver cómo gestionan la fortuna tanto los vencedores como los vencidos. Los primeros tienden a ocultar que –en el fondo– son los primeros sorprendidos de su éxito, como le sucede a los grandes impostores; los segundos mantienen viva esa vieja obstinación que consiste en negar la evidencia. “Hemos mejorado”. “Seguiremos trabajando”. Frases que no sirven de nada. El dictamen de los ciudadanos, por supuesto, no decide demasiado, salvo las cartas de la baraja con la que los partidos políticos jugarán el envite de las posteriores componendas, inequívocamente fenicias. Los recuentos electorales poseen, en cualquier caso, una eficacia colosal en términos morales, por decirlo a la manera de Josep Pla.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Andalucía y la España polifónica

carlosmarmol · 3 mayo, 2024 ·

La España autonómica, que a los nacionalistas y a las izquierdas les parece insuficiente y a la derecha excesiva, patrón (oro) de nuestra conflictividad política desde hace muchas décadas, es una abstracción cuyo corpus jurídico –como el de Cristo en la misa católica– reside en la Constitución. Los socialistas llevan lustros hablándonos de federalismo. A su siniestra –el espacio atomizado que se llama Sumar– se entona, sin explicar en qué consiste, la sinfonía de la plurinacionalidad. Y entre las filas del soberanismo vasco y catalán se defienden desde las soberanías paralelas –inexistentes en la Carta Magna– a la independencia unilateral. No es pues nada extraño que no salgamos nunca de esta guerra eterna por cambiar el modelo de Estado, un debate que ya tuvieron los constituyentes y que, al no poder resolverlo de forma satisfactoria, optaron por dejar abierto y al albur de las coyunturas de poder de cada momento. Fue una mala idea: una cosa es lo que dicen los mapas de los generales y otra el terreno que pisa la tropa. Desde Barcelona se critica con frecuencia la naturaleza centralista del Estado –es el famoso Madrid D.F., según la definición del mestre Enric Juliana– y se identifica a la capital de España como una suerte de agujero negro que centrifuga todo a su alrededor. La tesis tiene sustento.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

La burbuja triunfal (del turismo)

carlosmarmol · 26 abril, 2024 ·

En casi todas las disciplinas artísticas la complejidad, sea natural o gratuita, es una muestra de madurez y, al mismo tiempo, el temprano preludio de la inevitable decadencia, aunque ésta última demore siglos en manifestarse. Basta estudiar el tránsito entre el Renacimiento –una época histórica en la que los artistas anhelaban emular al clasicismo de los antiguos– y el Barroco –un arte basado en el desengaño vital causado por la certeza de las postrimerías– para darse cuenta de que cualquier exceso puede ser leído indistintamente como muestra de riqueza y, a su vez, a modo de preámbulo de un tiempo lleno de calamidades. Algo similar cabe decir sobre el éxito del turismo en Andalucía, cuyos gobernantes miran con inquietud las manifestaciones que hace una semana llenaron las calles de las Islas Canarias, donde 60.000 personas protestaron por los efectos del turismo masivo.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

El regreso de la España feudal

carlosmarmol · 25 abril, 2024 ·

“El pasado no ha muerto. Ni siquiera es pasado”. William Faulkner, sin duda alguna el mejor novelista del Estados Unidos más meridional, tierra secularmente pobre y soleada, de tradición cultural esclavista y agraria, uno de los últimos premios Nobel sobre los que no cabe discusión alguna –recibió el galardón hace ahora 75 años–, describe así la paradoja que es, para una sociedad, reconocerse en las ideas y las costumbres del pretérito al mismo tiempo que proclama un nuevo estatuto fundacional. Es exactamente lo que ha sucedido en Euskadi tras las últimas elecciones regionales –el País Vasco no es (todavía) una nación–, en las que una mayoría soberanista (la suma de PNV y Bildu) dominará la cámara de Vitoria. Como los hechos son sagrados, y las opiniones deben ser libres, conviene no hacerse trampas al solitario: la hegemonía (en cierta medida sangrienta) lograda por los defensores de las leyes viejas es otro síntoma más de la disolución de la España democrática e igualitaria en el fango de sus nacionalismos tribales. En términos estrictamente numéricos, que nada tienen que ver con los morales, muchísimos vascos –tengan quinientos apellidos euskaldunes o al menos un ciento de nombres de procedencia castellana– defienden con vehemencia su pertenencia a una comunidad imaginaria, en buena parte fabulada, pero que ha tomado forma en un cuerpo electoral mayoritario.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

La feria de las vanidades, la sanidad de las calamidades

carlosmarmol · 19 abril, 2024 ·

Si hubiera que medir el predicamento de los políticos por sus éxitos escénicos –un sistema de medida heterodoxo, pues tienen mucho más de impostados que de espontáneos– no cabe ninguna duda de que Juan Manuel Moreno Bonilla, que este miércoles viajaba al País Vasco para participar en la campaña electoral del PP de Euskadi, todavía conserva un grado de popularidad (aparente) que continúa siendo superior a sus actos de gobierno, que son bastante discretos. “El estilo es el hombre”, proclamó el conde de Buffon. Y el poder en una Andalucía que en estos cinco años no ha cambiado mucho, apenas nada, es el presidente de la Junta.
Este martes el Gran Laurel –llamémoslo así– se dejó ver por la Maestranza, donde acudió con su esposa y unos amigos a una corrida de toros, tras pasearse por el Real de la Feria de Abril de Sevilla, donde estuvo haciéndose selfies con todo aquel que se lo pedía. Moreno Bonilla sigue siendo imbatible en las distancias cortas: el miércoles, al visitar con su séquito la caseta del sindicato Comisiones Obreras, fue recibido con una catarata de aplausos y besos de las mujeres de una asociación sindical que se mostraron encantadas con su presencia.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

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Ilustraciones: Daniel Rosell