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Crónicas Indígenas

El fin del equilibrismo

carlosmarmol · 11 julio, 2020 · Deja un comentario

Las desgracias se parecen mucho a las puñaladas. De entrada, no se sienten; después, te matan con retardo. La ruina que le espera a la Marisma con el coronavirus es como un iceberg: atisbamos la superficie; pero sabemos que lo peor está oculto bajo el agua. Fíjense ustedes, queridos indígenas, cómo será el tamaño del desastre que hasta el Reverendísimo, que es un tipo cauto y prudente, ha confesado esta semana: “A partir de septiembre  Andalucía vivirá la peor crisis social y económica de toda su historia”. Cabe preguntarse las razones por las cuales Il Presidentino sitúa dentro de dos meses el gran batacazo. ¿Acaso es que la desgracia coge vacaciones? Como esta hipótesis es improbable, sólo cabe pensar que quienes sí van a tomarse una libranza (relativa) antes del terremoto son nuestros próceres. Hasta entonces, según todos los indicios, no se va a tomar ninguna decisión drástica, salvo que los rebrotes –contamos con diecisiete resurrecciones del bicho, en Granada y Málaga especialmente, pero también en Cádiz, Huelva y Almería– obliguen al Quirinale a tragarse el optimismo (interesado) de estos últimos meses y acepte al fin la evidencia: volveremos al confinamiento preventivo, aunque se decrete por zonas y desde las instituciones se evite dar la sensación de que la situación no está controlada.

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Elogio y refutación de Blas Infante

carlosmarmol · 8 julio, 2020 · Deja un comentario

Uno de los efectos más nocivos del nacionalismo, no importa de qué variante se trate, es la confiscación política de los sentimientos, que (por naturaleza) son expresiones libres e individuales. Los afectos no tienen más dueño que aquel que los elige, lo que implica poder discutir -a ser posible con respeto- las imposiciones sentimentales. Esto, que debería ser una sanísima costumbre, resulta imposible en la República Indígena, donde desde hace casi cuatro décadas las instituciones públicas, que son teóricamente de todos, han instaurado un ideario particular que confunde la identidad cultural con la patria y tiene en la figura de Blas Infante, de cuyo nacimiento en Casares se cumplen ahora 135 años, su símbolo mayor. Al calor de esta efeméride, a la que seguirá en unos días el tradicional acto de homenaje en recuerdo de su fusilamiento en la Carretera de Carmona, hemos visto a todos los políticos del arco regional, salvo a los ultramontanos, elogiar el «legado espiritual» de Infante, convertido en padre de una nación que nosotros, que hemos nacido aquí, pero podríamos haberlo hecho en cualquier otro sitio, porque nadie elige el lugar donde ve por primera vez la dudosa luz del día, no encontramos por ningún sitio.

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Duelo de escabeches

carlosmarmol · 4 julio, 2020 · Deja un comentario

Los ultramontanos, que están encantados de conocerse, como todos los fundamentalistas católicos, monaguillos de la candelaria incluidos, han empezado a cogerle el gusto a votar con el PSOE y Podemos-IU en las Cinque Piaghe. Parece raro, pero es normal: Vox forma parte de la oposición aunque, hasta ahora, se haya opuesto a muy poco y durante el último año y medio sostenga a un gobierno melifluo que no ha hecho niente, excepto nombrarse a sí mismo y sustituir a una ínfima parte de los mochileros y colocados del susanato por los amiguillos de la pandilla y el coro rociero, en su mayoría cercanos a ese cabo de Hornos que es la cincuentena, cuando –dicen– comienza el ocaso.

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Los brotes no son verdes

carlosmarmol · 1 julio, 2020 · Deja un comentario

Últimamente se han puesto de moda las fotos de los políticos indígenas posando en grupos y con mascarilla. Instantáneas donde la distancia de seguridad, entre dos y tres metros, se limita a uno. Por lo general, tienen un hermoso marco patrimonial -edificio o sitio histórico- de fondo. A sus protagonistas parece no importarles mucho los riesgos del intercambio social; en la Marisma, ya sabe, la distancia siempre han sido un concepto relativo. Lo importante, por supuesto, es el retrato coral. ¿Qué harían nuestros próceres sin gente y una cámara delante? Niente. A primera vista pueden dar la sensación de ser estampas entrañables en favor de la normalidad, pero a nosotros nos recuerdan aquella foto en sepia de El resplandor de Kubrick, dicho sea -por supuesto- sin ánimo de ofender. Somos descriptivos. La composición del cuadro es la misma: un extraño comité de bienvenida que asusta, más que reconforta.

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La estrella sin luz

carlosmarmol · 27 junio, 2020 · Deja un comentario

En política se puede ser, básicamente, dos cosas: sol o espejo. No hay más. El poder absoluto, tan aficionado a las taxonomías, no las admite para sí mismo: se manda o no se manda. Y, en el segundo supuesto, rige la ley de la milicia: hay que obedecer. En la Marisma, que es una ciénaga soleada, los astros que a lo largo de su historia pública han sido tales brillaban más o menos tiempo y, llegada su hora, se extinguían, siendo sustituidos por luces alternativas que, como en el Vaticano, decidían ellos mismos. Nombrar a tu sucesor es una prerrogativa de los sátrapas que en la República Indígena se convirtió en norma. Los motivos saltan a la vista. Raro, casi imposible, era que un antiguo Rey Sol pasase a reflejar la luz ajena. Mejor era dedicarse a otra cosa distinta (pensionada, por supuesto, que aquí todos abrevan de la misma fuente) o anticipar el retiro antes de aceptar la humillación de verse obligado a sonreír ante los caprichos gratuitos de quien ocupa un puesto que antes era tuyo.

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De casa se sale llorado

carlosmarmol · 24 junio, 2020 · Deja un comentario

El consejero simpaticón, Jesús Aguirre, al que sus devotos consideran la quintaesencia de la gracia andaluza, está empeñado en desmentir su propia leyenda, que crece y crece, igual que la nariz de Pinocho, con cada pandemia. En este año y medio de legislatura lo hemos visto actuar ya en dos catástrofes: la listeria y el coronavirus. Casi siempre con el mismo patrón de conducta: decir una cosa, hacer la contraria y, al cabo, felicitarse por ambas al mismo tiempo. Aguirre es un señor (con bigote) que tiene una facilidad asombrosa para hacer la peonza y absolverse a sí mismo todo el rato. Con la listeriosis, sin ir más lejos, dijo alto y claro que los propietarios de Magrudis, la empresa responsable del envenenamiento masivo, eran industriales ejemplares y unos santos varones. Acabaron en prisión preventiva y con una fianza de cinco millones de euros. El consejero demostraba así (a todos) sus dotes de lince.

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Ilustraciones: Daniel Rosell