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Letra Global

Miedos y vicios juveniles en Los Ángeles de los años 80

carlosmarmol · 12 enero, 2024 ·

No hay nada más peligroso que un éxito temprano y la confusión entre la sociología (íntima) y la literatura. En la trayectoria editorial de Bret Easton Ellis, el escritor norteamericano que saltó a la celebridad (global) gracias a la hábil síntesis que hizo entre el suspense emocional y la confesión generacional, en novelas como Menos que cero y, sobre todo, American Psycho, en la que retrataba a un depravado asesino en serie, estos dos ingredientes se confunden hasta el punto de que no se sabe bien qué fue primero, si el hallazgo de una fórmula de relato que sirve por igual para libros y películas, o el predicamento obtenido tras haber vendido muchísimo en un mercado editorial –el Norteamericano– que domina la cultura occidental. Ellis, narrador de los conflictos y los dilemas de la clase pija norteamericana, siempre navegando entre la cocaína, el sexo confuso, la frivolidad y el vacío existencial, agita un cóctel de referencias generacionales que, sumado a un crudo naturalismo, reflejaron el teen spirit de los años ochenta y noventa en la Norteamérica pudiente. Cabría preguntarse, sin embargo, gracias a la perspectiva que otorga el tiempo transcurrido, si su recurrente naturalismo era en realidad natural, y si las preocupaciones de sus personajes –digamos que primarias– expresan una idea del mundo o, en cambio, se limitan a manifestar los conflictos y experiencias personales de una generación que ya frisa los sesenta años. 

Las Disidencias en Letra Global.

Trapiello y sus precursores

carlosmarmol · 5 enero, 2024 ·

Lo cuenta Iñaki Uriarte en un pasaje de sus excelentes Diarios (Pepitas de Calabaza): “Hacia 1910, Karl Kraus escribe en uno de sus aforismos sobre literatura: ‘Hay imitadores que son anteriores a los originales. Cuando dos tienen una idea, ésta no pertenece al primero que la tuvo sino al que la tiene mejor’. Imaginemos ahora una escena que pudo ocurrir en 1951 en Buenos Aires. Jorge Luis Borges ha pensado dedicar la tarde a preparar su conferencia del día siguiente en la Asociación Argentina de Cultura Inglesa. Pero, en lugar de eso, está leyendo a Leon Bloy. De pronto, en uno de los cuentos cree reconocer la voz de Kafka. Otro imitador. Esa tarde escribe ‘Kafka y sus precursores’. Un par de páginas en las que explica cómo cada escritor crea a sus precursores, cómo él ha tenido la impresión de reconocer la voz de Kafka en Zenón de Elea, en el prosista chino Yan Hu, en Kierkegaard, en Lord Dunsanny, en Bloy, escritores heterogéneos y anteriores a Kafka, pero unidos entre sí por la futura voz de Kafka”. La escena que refiere Uriarte enuncia una de las milagrosas paradojas de la literatura: el futuro que no viviremos puede devolvernos, aunque sólo sea por un instante, a un presente en el que jamás hemos estado.

Las Disidencias en Letra Global.

Origen y mitología (sin leyenda) del ‘jazz’

carlosmarmol · 29 diciembre, 2023 ·

Nina Simone, una pianista prodigiosa a la que su condición de mujer negra impidió triunfar en el estrecho mundo de la música académica, y que tuvo que alcanzar la tormentosa cima del éxito por sus propios medios desde la sucia periferia de los clubes y los espectáculos populares, mal pagados y sin glamour, donde los músicos tenían que pelear por hacerse oír, siempre renegó de la etiqueta de jazz para definir su música: “Jazz es un término que usan los blancos para definir la música negra. Yo hago música clásica negra”. Comprometida con la lucha en favor de los derechos civiles, Simone, reivindicaba de esta forma la fecunda tradición cultural afroamericana, situándola en igualdad con la música de origen europeo.
Su caso no es único: en España los músicos de flamenco no gozaron del reconocimiento artístico que merecían hasta que Paco de Lucía desafió el destino de sus antecesores –Niño Ricardo, Sabicas– entrando un día por la puerta del Teatro Real de Madrid. Todas músicas heterodoxas, surgidas de la promiscuidad cultural, jamás han gozado del prestigio social que merecen como expresiones artísticas mestizas, hechas a partir de los desechos, creadas por músicos sine nobilitate, surgidas (por azar) en los sótanos mismos de la historia y la vida.
Sucedió con el flamenco. Ocurrió con el blues –la primitiva fusión entre los cantos religiosos negros y la música de los jornaleros de las plantaciones del Mississippi– y ha sido, en líneas generales, la historia del jazz que, desde la marginalidad más extrema, ha terminado convirtiéndose en la hermosa banda sonora de la modernidad.

Las Disidencias en Letra Global.

Will Durant y el arte (humilde) de la enciclopedia

carlosmarmol · 22 diciembre, 2023 ·

Las ingratitudes, igual que en la vida ordinaria, son un ingrediente recurrente en la historia de la cultura. Al margen de los grandes héroes de la epopeya del conocimiento –muchos con capas y púrpuras académicas– existen un sinfín de iniciativas particulares (la cultura es un asunto de los individuos) que han enriquecido ese acervo compartido que (todavía) llamamos civilización contra el viento, las mareas y las tempestades de su propio tiempo, incluso frente al soberano desprecio de los mandarines de la academia, la universidad y los medios de comunicación. Uno de esos ejemplos (milagrosos) es la asombrosa obra de María Moliner, una mujer que levantó en solitario, desde su propia casa, con talento, constancia y dedicación, ese monumento lexicográfico que es el Diccionario de Uso del Español. La suya fue una gesta huérfana de birrete, construida contra la suficiencia idiota de la cultura oficial, que la despreció por ser mujer, trabajar como archivera y bibliotecaria y haberse atrevido a enmendar a la Academia de la Lengua que, obviamente –el rencor que causa el talento ajeno es ecuménico– decidió no elegirla nunca entre sus insignes miembros a pesar de haber creado –son palabras del Gabriel García Márquez– “la obra más completa, útil y divertida de la lengua castellana”.

Las Disidencias en Letra Global.

Berlín, geografía de una obstinación histórica

carlosmarmol · 15 diciembre, 2023 ·

Lo explicó en una ocasión Fernando Savater: los griegos nunca mencionaban a Atenas, salvo como enclave geográfico, para referirse a su comunidad política. Hablaban de los atenienses. La distinción es sustancial, por cuanto induce un sentido distinto al meramente referencial a la idea que tenemos de una ciudad. Además de un espacio físico, una urbe representa unos valores. Es el resultado de una civilización y la antítesis de otras. También es una suerte de obra (imperfecta) de arte. Un cofre donde se guarda eso que todavía llamamos cultura, cuyo rastro histórico puede catalogarse a partir de un rosario de lugares –París, Nueva York, Viena, Londres, La Habana, Buenos Aires, Los Ángeles, Jerusalén– dispuestos sobre un mapa. Berlín entra dentro de esta categoría de ciudades-palimpsestos que son como manuscritos donde la mano de los hombres ha escrito una y otra vez sobre los versículos trazados por sus antecesores sus fugaces ambiciones.

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell