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Andalucía

La tercera ola del andalucismo

carlosmarmol · 2 julio, 2021 · Deja un comentario

Las religiones políticas, igual que la energía, no se crean ni se destruyen, sólo se transforman. La afortunada frase de Antoine Laurent Lavoisier, padre de la química moderna, define de forma exacta el ritornello que caracteriza a la política española, condicionada por el eterno pulso entre las periferias y el poder central. Sucede en el caso catalán y en el vasco. También, aunque con matices, en el gallego. Y es una constante del andalucismo que, igual que estos tres soberanismos previos, vino a nacer como una forma de paganismo que alumbra su utopía –la soberanía política derivada de una supuesta identidad cultural– a finales del XIX. En el Sur de España, donde la historia suele manifestarse con cierto retardo, su formulación más temprana, difusa y bienintencionada, pero inequívocamente mimética con respecto a los estados de opinión de otras latitudes como Euskadi o Cataluña, empezó tomar cuerpo a principios del siglo XX. Es a partir de 1907 cuando una minoría intelectual –el adjetivo debe ser cogido con pinzas– formula en el Ateneo de Sevilla un catecismo para redimir a una tierra antigua, subyugada por la pobreza, el caciquismo y la secular cultura de estirpe agraria, necesitada de una religión laica que la salve. Sobre todo, de sí misma.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Dos marionetas y un retablo

carlosmarmol · 30 junio, 2021 · Deja un comentario

En este teatrillo de marionetas sordas que Su Peronísima y el Quietista han acordado para escenificar la transición en el PSOE indígena, que no es más que un mayúsculo cambio de gorra sin que la sustancia del guiso (en escabeche) se altere, cabe observar lo mucho que les gusta a nuestros próceres el ritual de sí mismos y la poca afición que, en cambio, tienen a admitir la verdad. Sobre todo, aquella que les afecta. El pacto entre la Reina (destronada) y su mantillo se nos presenta como un acuerdo pacífico para evitar la intervención directa de Ferraz en San Vicente -vía gestora-, mantener la organización al margen de la dirección federal y no humillar en exceso -con una dimisión inmediata, que es lo que hubiera correspondido- a quien más ofendidos tiene a sus espaldas, a la que ya han buscado un acomodo (pensionadísimo) en el Senado, ese cementerio de elefantes y cebras, sin que cuente con méritos conocidos para cobrar (ya veremos hasta cuándo) un sueldo de las arcas públicas.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Banderas y guerrillas

carlosmarmol · 25 junio, 2021 · Deja un comentario

En estos tiempos de mentiras e hipocresía, cuando hasta los delincuentes dicen ser víctimas de los demás, describir la guerra como una forma de arte sublime –aunque el cuadro incluya la violencia y la sangre– puede entenderse como una provocación impertinente, pero éste es el mensaje que nos han legado casi todos los grandes tratadistas sobre la materia, empezando por Carl von Clausewitz, al que todavía se cita más en las escuelas de negocio que en las cátedras, obsesionadas con sustituir la verdad de las cosas por la dictadura de lo correcto. El historiador prusiano, algo así como el Maquiavelo de la ciencia militar, podía ser frío, cosa que se le exige a cualquier general, pero no cabe decir que practicase también el cinismo. Decía que un conflicto armado, en contra de lo que se cree, tiene una indudable base racional, aunque lo aconsejable, por supuesto, fuera evitarlo. La confrontación política es una fórmula. Una variante (discreta) de la guerra en la que aparecen los mismo elementos que encontramos en cualquier campo de batalla: interés, odio y suerte. Todos juntos.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Dimisión, cuota y telón

carlosmarmol · 22 junio, 2021 · Deja un comentario

No es la primera vez, ni será la última, que lo escribimos: en política, la realidad imita al arte. Siempre. Rara vez ocurre lo contrario: que el juego de mediocridades que es nuestra vida pública pueda ser considerado digno de un tratado de estética. El barro con el que un artista construye su ideal no existe en la Marisma, donde el único género adecuado para contar las hazañas de la autonomía es la sátira, mayormente humorística. Todo lo demás -incluido ponerse estupendo, cosa a la que acostumbran mucho los heraldos– es hacer perder el tiempo al lector, ese animal mitológico para el que trabajamos los escritores de periódicos. El humor, por supuesto, es una cosa muy seria. Requiere no sólo describir el teatro del mundo, sino ajustarlo a su verdad esencial. A veces ésta se oculta detrás de un detalle ínfimo. Venimos sosteniendo que la era del Nuovo Adelantado, Juan Espadas, al frente del PSOE indígena es una suerte de réplica (a conveniencia) del susanato, que ha sido vencido pero no ha desaparecido porque, igual que las iglesias llenas de exvotos, todavía pervive en el espíritu íntimo de los socialistas devocionales. El quietista, que sigue diciendo que ha ganado la competición por sus propios méritos -una opinión colosal-, estuvo hace unos días dándose un baño de sanchismo oficial con la plana mayor de Ferraz, que bajó a la Marisma para dejar claro quién ha triunfado en las primarias. En efecto, no es el alcalde de Sevilla, sino el poder federal (de los indultos).

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Campaña ‘in’, elecciones ‘out’

carlosmarmol · 19 junio, 2021 · Deja un comentario

La vida política en la Marisma es una espiral llena de paradojas. El gobierno del cambio (sin cambio), tras meses de tener encima de la mesa, aunque perjuraran lo contrario, la opción de adelantar las elecciones a este otoño, parece haberse decidido a esperar a que el tiempo, juez inapelable, avance solo. Vox ha bajado el pistón. La legislatura se extenderá, por tanto, todo lo posible dado que el panorama nacional parece estar encarrillado de nuevo en favor de Pedro Sánchez tras superar la depresión de las elecciones de Madrid con la operación de control del PSOE indígena. La caída de la Reina (destronada) de la Marisma, que lo tuvo todo y ahora no tiene absolutamente nada, estaba descontada, pero no deja de ser un elemento escénico trascendente en términos de percepción pública. No cabe, a raíz de los resultados en la batalla por controlar el PSOE en Andalucía, esperar ninguna contestación interna en contra de las inmorales cesiones que Moncloa va a hacer en favor del independentismo irredento.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Clavero Arévalo, café y santidad

carlosmarmol · 18 junio, 2021 · Deja un comentario

En Andalucía se entierra mejor que en ningún otro sitio. A pleno sol, bajo un cielo muy azul y con un intenso aroma de nardos. Ocurre, sobre todo, si el difunto ha gozado en vida del aprecio público y ha sido merecedor de los elogios, con frecuencia alimentados por el interés terrestre, de la mayor parte de los notables de la sociedad. Es el caso de Manuel Clavero Arévalo, abogado, catedrático de Derecho Administrativo, ex rector de la Universidad de Sevilla durante el tardofranquismo y ministro de los gobiernos de Adolfo Suárez en los tiempos del alumbramiento –feliz para unos, caótico para otros– de la Santa Transición. El jurista andaluz, que a los 95 años ha dicho adiós a una existencia larga, intensa y afortunada, marcada por su devoción al tenis, los premios y los galardones, disfrutaba desde hace décadas, prácticamente desde que abandonó la política activa por falta de dinero y seguidores suficientes, del extraño privilegio de formar parte del panteón de santos laicos de la gran autonomía del Sur, construida gracias a la coyunda entre sus partidarios –escasos, pero muy influyentes– y el socialismo más temprano, que pasó del marxismo al regionalismo pragmático en cuanto descubrió las indiscutibles ventajas que supone para una generación fundar una patria, aunque sea de forma difusa, como método para instaurar una dinastía.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

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Ilustraciones: Daniel Rosell