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Andalucía

La nueva batalla del Sur

carlosmarmol · 28 febrero, 2020 · Deja un comentario

Las autonomías, en contra de lo que puede parecer, son -como decía Borges de la ciencia- un género de la literatura fantástica: aquel que confunde lo onírico con lo real y no distingue entre los sueños y la vigilia. Es patrimonio de las ensoñaciones, pese a su falta de adecuación a la realidad, condicionar nuestras vidas. Desde la instauración de la democracia en España, la discusión sobre el problema territorial es el factor que condiciona toda la vida política, orillando al resto de asuntos. Se trata de una discusión tan artificial como relevante. Las cosas nunca son como son. Son como nos parecen, decía el dramaturgo italiano Luigi Pirandello. La causa de este fenómeno, en el que la discusión, lejos de plantearse en términos objetivos -la eficacia de un determinado modelo de descentralización-, acostumbra a abordarse desde la perspectiva sentimental, con exageraciones que se extienden a la identidad colectiva y a la pertenencia cultural, se debe, básicamente, a los intereses de las élites políticas de Cataluña y Euskadi, que mediante proyectos identitarios excluyentes -antes nacionalistas; ahora independentistas- cuestionan una y otra vez un orden que, aunque la Constitución no cerró por completo, tras cuatro décadas de autogobierno debería ser un asunto más que amortizado.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

El oro del populismo

carlosmarmol · 28 febrero, 2020 · Deja un comentario

En Sibila, capital de la Marisma, dar pregones y conceder medallas es una tradición popular que simboliza -como pocas- dos grandes mentiras. Una: quien predica sus creencias a gritos acostumbra a ser un trueno (vestido de nazareno). Dos: aquellos que conceden galardones buscan, antes que reconocer los méritos ajenos, celebrar los propios. Ambas certezas permiten entender la forma en la que el gobierno del escabeche maximus ha diseñado los actos del 28-F, marcados por un color en sepia que tira de espaldas. En ellos todo huele a pretérito, a habitación cerrada: la pizarrita con los porcentajes a tiza del referéndum (que perdimos), la estampas entre olivos del Reverendísimo Bonilla y el Adelantado Marínpor el recreo de Blas Infante en Coria, igual que un matrimonio LGTB hacia el altar sagrado de la patria, o el oro populista de los metales del reconocimiento, repartidos para que la Gran Conversión parezca ecuménica. La Iglesia del Cambio (sin cambio) nos ama a todos: ricos y pobres, buenos y malos, abreviadores y rentistas. Todo es concordia junto a Il Redentore. Éste es el tono.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Las fiestas patrióticas

carlosmarmol · 22 febrero, 2020 · Deja un comentario

Ustedes perdonen, queridos indígenas, sobre todo si tienen ya la banderita planchada, igual que los cofrades velan las túnicas en las vísperas del gozo, pero a nosotros los eventos patrióticos como este 28F que se aproxima –Andalusians day its just coming– nos resultan mayormente neutros. Tibios. Irrelevantes. Ni frío ni calor, vamos. Sí, somos raritos; ni sentimos orgullo alguno por haber nacido donde decidió la Santa Providencia, que es una señora cuyas razones son caprichosas y carecen de cualquier lógica, ni hemos entendido nunca la razón merced al cual algunos creen que hay que celebrar como si fuera un mérito comunal -y por tanto compartido- aquello que procede únicamente del talento individual. Del día de la Marisma vamos a salir exactamente como entraremos: con absoluta indiferencia.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Canal Sur, la maldición y el deseo

carlosmarmol · 22 febrero, 2020 · Deja un comentario

Sostiene Chomsky, tan querido por los profesores de Comunicación que se consideran a sí mismos héroes en fiera y desigual lucha contra el capitalismo mediático, que la propaganda en una democracia ejerce una función equivalente al uso de la fuerza en un Estado totalitario. La diferencia, básicamente, consiste en el método: con una porra se golpea el cuerpo; con la propaganda, en cambio, se sacude al cerebro. La tesis es exacta, sobre todo, en el caso de las televisiones públicas, que han sido –y aún son– los grandes medios de masas, con permiso de las redes sociales. No existe ningún gobierno, del signo político que sea, que no crea que es una cuestión capital para llegar al poder, primero; y para retenerlo, después, utilizar de forma partidaria las corporaciones audiovisuales nacidas al cobijo del marco autonómico.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

La libertad como escándalo

carlosmarmol · 22 febrero, 2020 · Deja un comentario

En la República Indígena vivimos inmersos un espejismo que induce a creer a muchos empleados autonómicos que la administración es una suerte de patrimonio propio, en vez de un bien compartido. Para quienes piensan así, sus derechos tienden al infinito pero sus obligaciones son relativas. Lo público, sin embargo, es de todos -no sólo de los funcionarios- porque se financia con impuestos; mientras lo privado depende -o debería- de su capacidad para captar clientes. Esta categorización teórica casi nunca se da al cien por cien: la educación, la sanidad y la dependencia se han convertido, durante los casi cuarenta años de gobiernos socialistas en la Marisma, en negocios privados que se costean con los impuestos.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

El sujeto y los adjetivos

carlosmarmol · 16 febrero, 2020 · Deja un comentario

La República Indígena vive, cuarenta años después del arranque de la autonomía, una suerte de déjà vu. Este término, procedente del francés, describe la sensación, entre sorprendente y extraña, que consiste en percibir en tiempo presente un hecho sucedido en el pretérito. Los científicos lo describen como una anomalía momentánea de la memoria, pero para los políticos de la Marisma, raza ubérrima de patriotas, se trata –sin discusión– de la Historia (con mayúsculas). Básicamente porque es su historia, aunque la presenten como si fuera la nuestra. Los patriarcas de la Santa Autonomía y sus sucesores nos dan con frecuencia la chapa con este asunto. Es natural: a su edad, que con suerte algún día será también la nuestra, es humano –demasiado humano– embellecer lo que fue ordinario, camuflar lo vulgar bajo un manto de terciopelo y sacarle brillo a las medias verdades. Lo que no es lógico es que tal pandemia identitaria –en una región cuya verdadera cultura es la mezcla– seduzca a parte de las nuevas generaciones políticas, asombrosamente más pendientes de los cánticos de sus abuelos que de lo que le ocurre a su propia generación.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

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Ilustraciones: Daniel Rosell