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Andalucía

Las cuentas del Gran Laurel

carlosmarmol · 4 noviembre, 2022 · Deja un comentario

Los milagros, en política, no existen. Los sustituye la propaganda que, como dejó escrito Juan Benet, “al vender su producto a voces mata el silencio de su (hipotética) calidad”. Las cosas trascendentes conviene hacerlas más que fingirlas. No existe mejor promoción que los hechos. Si se analiza el devenir político del presidente de Andalucía desde su llegada al poder en 2018 hasta esta semana, en la que ha presentado los presupuestos autonómicos cuyo bloqueo provocó el adelanto electoral, la conclusión que se obtiene es que la derecha de la gran autonomía del Sur no ha dejado de inflar el globo de las apariencias mientras ejecuta una agenda política conservadora, que disimula apelando a un cambio puramente nominal. El gatopardismo, inmortalizado por Lampedusa, es una constante meridional, donde la cultura adopta la forma de un arabesco: una imagen compleja con un fondo extremadamente simple. El arte del engaño en su formulación más sublime. 

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

El optimismo y la calamidad

carlosmarmol · 1 noviembre, 2022 · Deja un comentario

El optimismo, que goza de buena prensa en el mundo contemporáneo, en general adolescente, es una actitud que nace según sople el viento. “El diablo es optimista si cree que puede hacer peores a los hombres”, escribió el gran Karl Kraus. Es sabido que en política, además de convencer y cosechar votos, conviene dominar las artes del astrolabio: quien identifica una tendencia social cuenta con una indudable ventaja (política) para –como cantaba Radio Futura– “aprovechar la ola”. En el Quirinale, sin embargo, donde hasta ahora han gozado de un viento de cola constante –tres años sin una verdadera oposición social y política, sanchismo, atomización de la izquierda, hundimiento de Cs–, parecen haber perdido el sentido de la contención, cosa común cuando se obtiene –sin hacer nada– un triunfo absolutísimo. 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

‘Felipe Fan Zone’

carlosmarmol · 30 octubre, 2022 · Deja un comentario

Veinte años, dice el tango, no son nada. Cuarenta son el doble de nada. Y, como escribió Neruda, “nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”. El tiempo no perdona y las “ínclitas razas ubérrimas”, a las que cantó Darío, degeneran, aunque de forma dispar. Unos lo hacen acolchados por la pensión máxima (más complementos); otros, gracias a la generosidad que los socialistas –según su autorretrato– instauraron con el dinero de todos. La memoria es una mentira. Y González, héroe del acto en Sevilla por los 40 años de la mayoría de 1982, celebrado en el auditorio de Fibes, con su vibrante atmósfera de plata, transformado ayer en una Felipe Fan Zone, advirtió: “No pretendo decir la verdad, sino cómo viví aquello”. El personal, que ya venía rendido de casa, aplaudía entusiasmado, presto a oír el cantar de gesta (sin hexámetros) de cómo los hijos de Suresnes conquistaron la Tierra Prometida. El Moisés de Bellavista –el que tuvo, retiene– comenzó, igual que Homero en la Ilíada, con una evocación de Guerra, el ausente (por orden de Ferraz), obligando así al presidente del Gobierno a mentar “a Alfonso”, retirado en la paz de los desiertos de Santa Clara, su barrio en el Sur. González, al menos para su quinta, todavía conserva el conjuro. Habló media hora. Suficiente para provocar un silencio reverencial interrumpido únicamente por los aplausos. 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Queipo de Llano en la Macarena

carlosmarmol · 28 octubre, 2022 · Deja un comentario

El teatro social perdura hasta el instante (definitivo) de la muerte. Cualquier cementerio es una constelación de vanidades yermas, una escenografía con un sinfín de pompas inútiles. Unos difuntos reposan en grandes mausoleos familiares, bautizados con el apellido de la estirpe; otros, en cambio, yacen en nichos humildes o en repositorios de cenizas olvidadas. Todas las religiones antiguas comienzan con el culto (sagrado) a los propios muertos, aquellos que un día nos precedieron sobre la tierra, pero en una sociedad donde las jerarquías no dependen del talento individual, sino de la riqueza legada, los camposantos aún reproducen inútilmente la escala social de los vivos y los deudos. A los muertos estos gestos no les afectan en su silencio infinito: un cadáver es igual a otro. Los restos de ausencias eternas. Apenas unos escasos metros de diferencia separan la tumba de Queipo de Llano, el asesino golpista que tomó el Sur de España para la causa fascista, del lugar donde se fusilaba a sus víctimas, asaeteadas sin juicio contra la muralla de la Macarena. Ese trecho, donde todos los años una inmensa multitud lanza piropos a una Virgen milagrosa, está colmado de oprobio.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Evocar el pasado, perder el presente

carlosmarmol · 28 octubre, 2022 · Deja un comentario

La política en Andalucía, que es un termómetro recurrente del estado de ánimo español, está atrapada desde hace tiempo en un bucle melancólico que se asemeja a la íntima pretensión de los antiguos rituales sagrados: detener el curso del tiempo mediante la repetición mecánica, casi obsesiva, de algunos de los momentos más felices del pretérito. Son los clásicos del repertorio sentimental. Por descontado, se trata de un aspiración condenada al fracaso. El calendario de los días no se detiene, pero a muchos de los actores políticos del Sur este ritornello les consuela del deterioro de su fama, al tiempo que los distrae de los quebrantos inmediatos, que van desde la cárcel –es el caso de los condenados por los ERE– al momento postrero que, por una mera cuestión biológica, cada día queda más cerca. “El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. Por eso se nos escapa el presente”, escribió Flaubert. Tal parece ser la invariante de la vida oficial en la gran autonomía meridional. 

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

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Ilustraciones: Daniel Rosell