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Literatura

Martín Caparrós, mortal sin rosa

carlosmarmol · 14 febrero, 2025 ·

“Había descubierto que la muerte es algo cierto, que yo también me iba a morir alguna vez. Eso es, en realidad, morirse: cuando, tras unos cuantos años de saber teórico, llega ese momento fatal en que uno entiende que es inevitable. Una revelación idiota: descubrir de pronto lo evidente, hundirse en el descubrimiento. Ahí empieza de verdad la vida. Los Reyes Magos son los padres, los hombres son mortales”. El desengaño del final de la infancia se asemeja bastante a la decepción que causa, en el caso de poder contemplarla de forma consciente, cosa que no siempre sucede, la hondísima certeza de la muerte. En ambos casos nos encontramos con un hecho equivalente: la aceptación (amarga) de que nuestros anhelos, sean grandes o diminutos, heroicos o prosaicos, están condenados de antemano –igual que nosotros mismos– a extinguirse sin haber llegado a ondear por completo, como si fueran banderas estériles.

Las Disidencias en Letra Global.

Chaves Nogales: el iceberg de una vida

carlosmarmol · 8 febrero, 2025 ·

Vivir es ir dejando rastros, aunque sean modestos, en la estrecha línea del tiempo que nos ha sido concedida. Al desaparecer, estas huellas acaban convirtiéndose en acontecimientos para quienes un día nos conocieron y todavía nos recuerdan o, quizás, en descubrimientos en el caso, en general infrecuente, de que nuestros hechos, gestas y miserias aún merezcan la curiosidad ajena. La vida de Manuel Chaves Nogales (1897-1944) fue tan corta como intensa. Al periodista sevillano, el mejor de su tiempo y uno de los grandes del oficio del siglo pasado, le tocó nacer en una Andalucía provinciana que, aunque contaba con prodigiosos heterodoxos, subsistía presa del subdesarrollo y de la herencia cultural propia de una sociedad agraria. Igual que tantos otros escritores del Sur, Chaves tuvo que irse a Madrid, previo paso por Córdoba, para hacer carrera en su oficio. Participó en dos importantes cabeceras de tu tiempo –Heraldo de Madrid y el diario Ahora, que concibió y del que fue subdirector–, deslumbró en el género del gran reportaje con sus viajes en avión o sus incursiones en la política europea de su tiempo; vio nacer y morir la República, sufrió el exilio (en Francia, primero; en Inglaterra, más tarde) y acabó falleciendo cuando, además de trabajar a favor del bando aliado, soñaba con crear una red de artículos con la prensa americana para retomar su independencia. 

Las Disidencias en The Objective.

Simon Gray: Autorretratos, cigarrillos y el arte sublime de no darse importancia

carlosmarmol · 7 febrero, 2025 ·

Las edades de cualquier hombre, incluso el más ordinario, pueden resumirse en la posición que a lo largo del tiempo vamos ocupando en las distintas estancias de un teatro. Cuando nacemos –por supuesto, sin que nadie nos pregunte nada al respecto– aparecemos en el gallinero, entre el público, asombrados de estar viendo aquello que sucede entre las butacas o sobre el escenario. A medida que vamos cumpliendo años intentamos, de forma civilizada, mejorar de posición –tratamos así de mudarnos a una platea o acomodarnos en las filas cercanas, si quedan libres– y, en algunos casos, soñamos con subir a las tablas para contarle a los demás nuestra vida con la esperanza (ingenua) de que acabe interesándole a alguien. Imaginamos que una vida feliz, el éxito, termina ese día en el que cae el telón y nos despiden con un cálido aplauso, agradeciéndonos haber hecho pasar un buen rato a nuestros semejantes. No suele suceder.

Las Disidencias en Letra Global.

José Martínez Ruiz contra Azorín: notas de una vida nada heroica

carlosmarmol · 31 enero, 2025 ·

“Todo es rápido, fugaz, momentáneo: el éxito de un libro, la popularidad de un autor dramático, una amistad, un amor, una amargura. Nos falta el tiempo”. José Martínez Ruiz (Azorín) (1873-1967) escribió Diario de un enfermo en 1901, con 28 años. Era su primera novela, tras haber dado a la imprenta, casi siempre a su costa, unos cuantos folletos sobre literatura con los que intentó darse a conocer como escritor. Ser alguien. Ser él.  Tras un largo peregrinar por distintas universidades –Valencia, Granada, Salamanca– por fin se había decidido a instalarse, aunque de forma muy precaria, en Madrid con el anhelo de abrirse camino, forjarse un sendero como periodista y escritor y, subsidiariamente, terminar de una vez, cosa que nunca hizo, los estudios de leyes a los que le condujeron el deseo de su padre y cierta falta de carácter. Vivía en pensiones hostiles, fatigaba a sus contactos con cartas de recomendación para colocarse en algún lugar y visitaba, con una mezcla de entusiasmo y desesperanza, las redacciones de los periódicos en los que ambicionaba –y a veces conseguía– escribir. 

Las Disidencias en Letra Global.

Troya: mito ancestral, epopeya humana

carlosmarmol · 30 enero, 2025 ·

Todas las historias del mundo se parecen o ya han sido contadas. Al mismo tiempo, parecen nuevas a los ojos de los espectadores contemporáneos. Que el hombre haya sustituido la Historia –que etimológicamente designa el noble arte de la investigación– por la memoria, esa selección de hechos perpetrada en función de los deseos y las preferencias personales, explica, en gran medida, tanto dicho espejismo como el ridículo que implica ver cada cierto tiempo a alguien descubrir el Mediterráneo. El espacio y el momento en el que suceden las cosas cambian, pero su esencia, el sustrato humano que las alimenta, se replica hasta el infinito. Así ha sido siempre. Y así será mientras el mundo no se convierta en un algoritmo.  Por eso todas las guerras evocan, de una u otra forma, pero con una obstinación asombrosa, la famosa guerra de Troya, la batalla más legendaria del mundo antiguo y una de las referencias esenciales y recurrentes de la cultura clásica.

Las Disidencias en The Objective.

Noticias de la Nueva Edad Media: retrato (triunfante) de la oligarquía tecnológica

carlosmarmol · 24 enero, 2025 ·

Thomas Carlyle (1795-1881), que estudió a fondo la génesis y los efectos de la revolución francesa y escribió después un excelente tratado sobre los héroes en la cultura occidental, sostenía que el asombro es la base de la adoración. La piedra rosetta que nos ayuda a leer la historia de los grandes imperios. Los dioses primitivos exigían a sus fieles una sumisión de naturaleza incondicional, igual que los siervos medievales debían su vida y su existencia social al beso (envenenado) de su señor. Los antiguos monarcas jamás aparecían ante su corte sin los atributos del poder: la corona, el cetro y la espada, exigencias establecidas en la iura regalia.  El hábito, sin duda, construye al monje. Vestir sotana es consustancial al simbolismo que desean encarnar los clérigos. El uniforme, además del uso de las armas, es lo que identifica en todas partes a un ejército.

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell