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Política

El Quirinale contra Génova

carlosmarmol · 26 marzo, 2021 · Deja un comentario

Muchos ciudadanos piensan que el optimismo es una virtud saludable en política, pero puede tener consecuencias catastróficas. El escritor inglés G.K. Chesterton, que practicó como nadie la inteligencia paradójica, sostenía que un optimista cree mucho en los demás, mientras que un pesimista únicamente confía en sí mismo. Nadie diría que Juan Manuel Moreno Bonilla, el presidente de Andalucía desde hace dos años, el único no socialista en la historia de la gran autonomía del Sur, presta excesiva atención a los malos augurios. Entre otras cosas, porque su carrera política personal se debe a una extraordinaria carambola de la suerte. Cuando en diciembre de 2018 entró en el Quirinale de San Telmo, sede de la Presidencia,  gracias al pacto de las tres derechas –que van camino de convertirse únicamente en dos– lo hizo merced a una inaudita constelación planetaria, una suerte de eclipse que hizo coincidir en el tiempo el desgaste del PSOE, acelerado tras el lustro crepuscular que significó la ‘era susánida’, la irrupción de Vox en las instituciones y la decisión de Cs, que sostuvo a Susana Díaz en su última legislatura, antes de la caída de Troya, de cambiar de socio político.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

El retrato en la galería

carlosmarmol · 23 marzo, 2021 · Deja un comentario

El poder político, que entre otros atributos reside en la facultad (otorgada) de administrar el dinero ajeno, aquel que tiene otro dueño y se recauda por la fuerza -de las armas o de la ley-, disfruta, sobre todo en sus comienzos, de los privilegios asociados al dominio. Son muchos, pero pueden resumirse en uno: todo el mundo se acercará a ti en busca de algún beneficio. Este ritual se prolonga en función del tiempo que dure tu ascendente. Y, como sucede en la vida, se nos presenta camuflado tras máscaras sociales: elogios, celebraciones y cantos. Todos, por supuesto, falsos. El principal rasgo de alguien con poder es que nunca está solo, del mismo modo que quien carece de dicha condición acostumbra a tener pocos amigos. Mandar es una forma de ficción, por muy real que parezca. De ahí que la inteligencia de un gobernante consista, entre otros talentos, en saber elegir qué batallas conviene librar y cuáles, en lugar de incrementar el poder, lo destruyen.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Circo sin pan y desgracias sin gracia

carlosmarmol · 22 marzo, 2021 · Deja un comentario

El filósofo Francis Bacon, padre del empirismo, decía que “resulta muy difícil hacer compatible la política​ con la moral”. Dada su tendencia a mirar las cosas desde una óptica científica, alejada del pensamiento escolástico, cabe suponer que formuló esta idea a partir de la detenida observación de la realidad, maestra de cualquier filosofía digna del tal nombre. En la Inglaterra de su tiempo, a caballo entre los siglos XVI y XVII, el pensador británico no debía encontrar demasiados ejemplos a mano que permitieran armonizar ambas disciplinas. Ni siquiera el suyo. Bacon aspiraba a ejercer el poder cuando Inglaterra desafiaba la hegemonía española y comenzaba a construir su imperio. En ese instante tormentoso de la Historia, hacer política requería solvencia intelectual –una exigencia que en nuestros días se ha esfumado– e, igual que ahora, una moral limitada, alimentada con la intriga, el ejercicio interesado de la deslealtad y la manifestación suprema de la ambición personal. En esto Bacon se parece a Séneca: señor de una doctrina estoica que su autor no solía practicar, pero jamás dejaba de predicar a los demás.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

López Hernández y el realismo mágico

carlosmarmol · 19 marzo, 2021 · Deja un comentario

Las instituciones de la República Indígena son ficciones que, igual que las novelas, expresan con portentosa exactitud la realidad. La fábula dice que se trata de organismos democráticos de extracción parlamentaria -el término es pertinente, pues nos cuestan mucho dinero- que ejercen su labor con independencia y en función del interés general. La verdad (verdadera) es que son otra cosa: obscenos abrevaderos de los partidos políticos de la Marisma, que las usan en su propio beneficio y sitúan en sus foros de representación y dirección a sus fieles peones. Pensionadísimos, por supuesto. Es el gran embuste de esta autonomía: nuestros representantes políticos son simples ventrílocuos de sus jefes de escuadra. Todos. Esto es lo que hay.

El Bestiarium en El Mundo.

El oasis andaluz

carlosmarmol · 19 marzo, 2021 · Deja un comentario

El teatro forma parte del ritual de la política de la misma manera que desde el origen de los tiempos es un reflejo oscuro sobre los vaivenes de la existencia. “El mundo entero es un gran escenario”, escribió Shakespeare. Óscar Wilde coincidía, pero introducía un matiz: “Sin duda lo es, pero el reparto de actores resulta deplorable”. Cómicos mediocres para una obra –a ratos drama, por momentos sainete– que los supera. Así es la política española en estos instantes. Andalucía, por supuesto, no es ninguna excepción, aunque en su caso el libreto de la ópera en cartel –siempre exótica– persiga una catarsis inversa: lograr algo de estabilidad (relativa) en un escenario lleno de incertidumbre, ira y polarización. Las derechas reunidas, que son un trío donde un matrimonio (PP-Cs) acepta episodios de adulterio interesado (Vox), viven un momento extraño en su poliamor.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

 

 

El melodrama zanahoria

carlosmarmol · 16 marzo, 2021 · Deja un comentario

El Adelantado Marín, envidia de las academias, ha dicho rotundo como el trueno: «¡Quienes se van de Cs no son de Cs, nunca lo han sido!». Parece diáfana, pero la frase encierra un misterio: ¿Quién diablos es de Cs en la Marisma? Básicamente, nadie. Es cierto que el partido naranja tiene su dirección en la República Indígena -los referentes- y cargos públicos -los pensionados-, pero, como distingue perfectamente el español, una cosa es ser de Cs y otra, asaz distinta, estar en Cs. Decíamos ayer que los socios del Reverendísimo Bonilla en el Quirinale iban a tener serios problemas para hacer sus listas electorales y los hechos, siempre generosos, nos han dado la razón. Como diría el Emérito, es un orgullo y una satisfacción. La cola para entrar da la vuelta a la calle San Fernando de Sevilla. En Santo Domingo de la Calzada, rúa triste, se percibe prisa por salir disparado hacia donde el viento tampoco es que sople mucho, pero al menos no molesta.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

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Ilustraciones: Daniel Rosell