La Reina de la Marisma sigue jugando al despiste. Con el proverbial resultado de confundir básicamente a sus heraldos, que un día descartan el adelanto electoral, otro lo sugieren como si conocieran las claves del botón nuclear, más tarde lo confirman y vuelta a empezar desde el principio. ¡Viva el bucle! Los pitonisos de segunda -el concepto es de Ella– están que no dan pie con bola. Sentaditos en la tribuna de las Cinco Llagas, los pies no les llegan al suelo al tener que justificar cada día lo contrario de lo que rubricaron la jornada anterior. La Querida Presidenta debería apiadarse de ellos: no hemos visto en mucho tiempo una forma tan constante de hacer el ridículo.
Política
‘Bous al carrer’
Tres meses después, la situación es diáfana: vamos a peor. Todavía no hemos tocado fondo y podemos seguir cavando hasta el infierno. El delirio político en Cataluña, que desde hace un lustro condiciona la vida pública española, continúa y se adentra –con decisión– en el terreno del enfrentamiento civil abierto, el escenario menos deseable pero, como sospechábamos, ansiado por el nacionalismo más cerril, definitivamente batasunizado sin remedio. Casi trescientas empresas –grandes, medianas y pequeñas– se han marchado de Cataluña desde junio. Los gestos políticos de distensión diseñados desde la Moncloa, tan ingenuos como interesados, no han servido de nada, salvo para fortalecer la convicción histórica del independentismo: pueden hacer lo que gusten; nadie les va a poner límite.
Los Aguafuertes del lunes en Crónica Global.
‘La laguna è la nostra cosa’
Sábado, 1 de septiembre. Al alba, con viento de levante, cielo azul y el infinito horizonte de la Marisma derramándose entre los ojos, en los altavoces rocieros empezaron a sonar las sirenas: «¡Mensaje urgente: a todas las unidades del susanato! Se os hace saber, canijos, que Su Peronísima ha ordenado activar la campaña patriótica. Todos (y todas) estáis obligados a secundar la convocatoria. Debéis hacer como Ella: dejarse la piel. No hace falta que penséis. Para eso tenéis el argumentario». A partir de este instante las redes sociales, los teletipos -esos animales mitológicos- y el universo oficial de la Marisma se llenó de invocaciones a la patria herida porque Arrimadas (Inés) había decidido opinar sobre la política indígena. Intolerable.
Las Crónicas Indígenas del sábado en El Mundo.
La ‘omertá’ turística
Una de las cualidades -admirables, por supuesto- de los políticos de la República Indígena, nuestros incomprendidos demóstenes, que velan por nuestro bien (siempre después del suyo), es su facilidad de palabra y su proverbial tendencia a lo superlativo. Pueden ustedes apreciarlo en la propaganda publicada: en Andalucía no se hacen operaciones en los hospitales, se «desarrolla una técnica quirúrgica pionera»; no se solucionan los problemas comunes; «se impulsa un plan estratégico»; no se ayuda a los pobres, se «optimizan los recursos asistenciales para la población en riesgo de vulnerabilidad social»; no se talan los árboles, se «apean en función de una diagnosis técnica». Y todo en este plan.
La Noria del miércoles en elmundo.es
El teatrillo de septiembre
La política indígena es como una obra de los hermanos Álvarez Quintero en bucle perpetuo. El teatro es la Marisma, el guionista es un peronista (rociero) y las risas, por supuesto, están enlatadas y subvencionadas. Son lo que se dice espontáneas y naturales. Quiere el destino que el verano vaya extinguiéndose -sin desaparecer- y se inicie el nuevo curso político, que es más lo primero (un curso escolar) que lo segundo (político). Las plantas de Su Peronísima han vuelto a pisar el suelo del Quirinale acompañada de su habitual cohorte de pescados. Vienen morenos (Bonilla no es el único) y felices porque han disfrutado de (más) vacaciones, coche oficial a pie de playa y boquerones en salazón. ¿Qué más se le puede pedir a la vida?
Las Crónicas Indígenas del sábado en El Mundo.
