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Disidencias

‘Monsieur’ Camba y la maestría de la caricatura

carlosmarmol · 20 junio, 2024 ·

Entre el gremio de los periodistas, especie faunesca donde las haya, existen personajes de toda laya y condición. En general, casi todos somos, en mayor o menor medida, un poco diletantes –aunque todavía existan quienes se pongan estupendos y digan que este oficio es una ciencia– y nos dividimos, grosso modo, al menos en la insigne tradición ibérica, entre los que llegamos a los periódicos buscando un sitio donde escribir (soñando con hacer alta literatura prosaica) y quienes se aposentaron en las gacetillas para medrar en política, buscar relaciones, tejer alianzas, participar en conspiraciones y, como decía Umbral –“algo hay que hacer, coño”–, ser alguien. Salir del anonimato, ese espejismo de todos los comienzos, no equivale sin embargo a alcanzar el éxito. Tampoco lo es ser tenido en cuenta por las filias o las fobias partidarias. La idea del triunfo dominante entre los periodistas es una cosa harto difusa y, casi siempre, personalísima.

Las Disidencias en The Objective.

Javier Cercas: ser académico sin darse importancia

carlosmarmol · 14 junio, 2024 ·

No está del todo claro, porque los testimonios públicos –y privados– de los directamente concernidos son ambivalentes a la hora del describir el trance, y difieren, como es natural, según fuera el desenlace, si la designación de un escritor como académico de la lengua –existen otras nobles corporaciones culturales, pero son secundarias en la jerarquía institucional, por decirlo de manera elegante– es un regalo o una inmensa celada. Depende, igual que sucede en las novelas con el punto de vista (desde el que se aborde la cuestión) o si de lo que se trata es de leer una decisión (no impugnable y arbitraria, igual que la elección de un Papa, hecha por los mismos miembros de la congregación) en el sentido social o cultural. Hay quien suspira durante toda una vida de esfuerzos y vanidades terrestres por disfrutar de tan altísimo honor –ser admitido en la institución que vela por la pureza de la lengua española– y otros que, sabiéndose de antemano al margen de los mandarinatos, denostan la obligación, descrita por algunos de los secretos aspirantes fallidos, de recabar –directa o indirectamente– el nihil obstat del sanedrín. Uno a uno. El proceso, que alguno ha calificado como una absoluta humillación, de ser cierto, no debe ser agradable, a menos que uno sea un profesional del arte (veneciano) de rogar favores y pedir mercedes.

Las Disidencias en Letra Global.

Manuel Vicent y los cuadros de una vida

carlosmarmol · 12 junio, 2024 ·

Los hechos son sagrados y las opiniones, libres. Esta vieja ley del periodismo moderno, nacida en un momento en el que este oficio, últimamente devastado, parecía ser capaz de enunciar una teoría propia sobre sí mismo, que es lo que hacen las artes que han alcanzado el punto exacto de madurez, no rige en el ámbito sagrado de la memoria. Recordamos lo que queremos, incluso aunque no nos propongamos tal cosa; nos olvidamos (piadosamente) del resto y así vamos destilando el licor de nuestra vida, como quien cultiva vino. Odres nuevos para caldos y alcoholes antiguos. Manuel Vicent (1936), el escritor español que más ha hecho por mantener encendida la llama del saber vivir de los clásicos, ha abordado este ejercicio de selección existencial en Una historia particular (Alfaguara), un libro de estampas y postrimerías que llega a las librerías como una recapitulación de instantes, experiencias y, por extensión, una crónica lateral de la España que discurre desde la posguerra hasta el presente.

Las Disidencias en The Objective.

Roger Wolfe: poesía (realista) para gente normal

carlosmarmol · 7 junio, 2024 ·

Existe una fértil zona de sombra, que es consecuencia también de la ternura traicionada, en esa poesía que decide construirse a sí misma, igual que hacemos los seres humanos con sentido de la voluntad, con los materiales desechados del clasicismo. Los poemas surgidos del desencanto, hijos bastardos del desarraigo o frutos de los desajustes existenciales, gozan de una condición singular que raramente aparece en la literatura razonable: buscan la verdad a toda costa, en contra de todas las convenciones culturales y las preceptivas retóricas. Esta naturaleza rebelde hace que muchos de los poetas de la estirpe del enfado, herederos de ese hastío ancestral que es presente sin dejar nunca de ser pasado, registren con una exactitud meridiana la vida (verdadera) de nuestra época, siempre en fase de descuento. Acaso quien mejor encarne este raro talento en la poesía española de los últimos treinta años sea Roger Wolfe (1962), un poeta de origen inglés, criado en Alicante, perfectamente bilingüe, que irrumpió en el territorio sagrado de la lírica castellana –donde los poetas oficiales se disputaban la menguante monarquía de un reino diminuto– a mitad de la década de los ochenta. Su primer libro –Diecisiete poemas (1986)–, editado en un sello de Málaga propiedad de Ángel Caffarena, el sobrino-librero de Emilio Prados–, y especialmente el segundo –Días perdidos en los transportes públicos (Anthropos, 1992), causaron desazón y sorpresa en el reducido universo insular de la poesía patria por no adscribirse por completo a ninguna de las dos pandillas que entonces competían por la hegemonía cultural.

Las Disidencias en Letra Global.

José Carlos Llop y la elegía de todos los Mediterráneos

carlosmarmol · 7 junio, 2024 ·

Vivimos encadenados a ciertos lugares del mismo modo que a veces nos sentimos atados para siempre a personas concretas, ya sean próximas o unas absolutas desconocidas. No es porque elijamos de verdad, en serio, los espacios en los que vamos a habitar o podamos seleccionar con libertad las almas que nos corromperán, justo después de habernos hecho felices, sino porque no existe una vida que no incluya la búsqueda persistente de un refugio. Tampoco son verdaderas todas las familias emparentadas por los lazos de la sangre. Existen otras: las que creamos a través del afecto anónimo o gracias a la imaginación, las lecturas y las vivencias. El escritor mallorquín José Carlos Llop (Palma,1956) es un ejemplo. No lo conocemos de nada y, sin embargo, cada vez que lo leemos tenemos una extraña sensación de familiaridad. Como si compartiéramos con él ese viaje interior, plástico y sensorial, cargado de sugerencias, que ha hecho por algunos de los escenarios de su vida en Si una mañana de verano, un viajero (Alfaguara), un libro que puede entenderse como un hermoso cuaderno de recuerdos, una gavilla de testimonios familiares o una colección íntima de desahogos –acaso también el borrador adelantado de unas hipotéticas memorias– pero que, además de todas estas cosas, es un ejercicio de sanación. Una forma de consuelo ante la gran herida: el paso del tiempo.

Las Disidencias en The Objective.

Franz Kafka o la polifonía (narrativa) del tormento

carlosmarmol · 24 mayo, 2024 ·

Lo más asombroso de la literatura de Franz Kafka (1883-1924) no es que su apellido terminase dando origen a un adjetivo común –lo kafkiano, esa suerte de pesadilla que encierra dentro de una prisión semántica los tormentos de la existencia cotidiana– sino que, un siglo exacto después de su desaparición, que él hubiera anhelado que fuera un hecho absoluto, sin prolongación posible ni protagonismo en la agenda de la posteridad, todavía identifique, con un rigor meridiano, el eterno sinsentido de la vida. Debemos semejante hallazgo, como es sabido, a la proverbial traición de Max Brod, su amigo y albacea, que violó la promesa de destruir todos sus papeles de trabajo, donde el escritor checo, bajo la forma de una sucesión de apuntes, esbozos e infinitos borradores, dejó una parte más que considerable de su sustancia creadora y el resto, amargo, de sus íntimas premoniciones. Brod no respeto su última voluntad y, acaso para redimirse de este pecado, escribió a continuación una biografía de Kafka que lo acerca a la santidad. Se permitió a continuación acondicionar las primeras ediciones de su obra, añadiendo títulos que el escritor checo nunca puso en sus escritos. Una alteración que han ido corrigiendo las ediciones posteriores, obsesionadas con un imposible: devolver su integridad a los manuscritos que Kafka nunca publicó y que jamás quiso ver editados.

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell