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The Objective

‘El nadador’ de John Cheever o el arte secreto de la elipsis

carlosmarmol · 13 agosto, 2026 ·

El éxito superlativo es la mayor maldición que pueden padecer los artistas clásicos. Encontrar un lugar en la eternidad, tener asiento en una academia o habitar en el Parnaso, ya sea nominalmente o mediante la transformación de la carne en la piedra o en el bronce de una estatua, es lo peor que puede sucederle a un buen escritor. La fama simplifica el arte, convirtiéndolo en rutina y, a veces, en vulgaridad. Hasta los mejores retratos son incapaces de recoger los surcos infinitos que componen el verdadero rostro de un hombre. La reiteración vuelve sordos a los lectores ante la música de la literatura. A los clásicos se les enaltece y se les elogia, pero no se les lee. A John Cheever (1912-1982), sin lugar a dudas uno de los más dotados cuentistas de la literatura norteamericana –siempre que dejemos a Edgar Allan Poe fuera de la competición–, le sucede, igual que a Hemingway: su tormentosa biografía ha condicionado parte de su indiscutible talento.

Las Disidencias en The Objective.

Juan Vivas, el ‘embajador’ de Ceuta en la España de bajamar

carlosmarmol · 9 agosto, 2026 ·

Juan (Jesús) Vivas (Lara) es un hombre de apariencia sosegada y estatura discreta. Un político corriente, incluso vulgar, que parece como salido de una película sobre la Transición –sección reformista– y que, en las últimas semanas, ha encarnado como nadie a esa España periférica y multicultural –Madrid y Barcelona son centros de poder que orbitan alrededor de sí mismos, y que ven al resto del país como una prolongación (imaginada) de sus dominios– que no grita, trata a los demás con respeto y no tiene salidas de tono por muy mal que vayan las cosas. Una España que no necesita ser plurinacional, como predican la infame cofradía de las charos y la garduña sanchista, porque nunca ha dejado de ser ella misma.

El Bestiarium en The Objective.

La obscena omnisciencia de Sánchez y el desajuste español

carlosmarmol · 8 agosto, 2026 ·

Una de las señales más evidentes de la grave profundidad de la decadencia española, que empezó hace casi dos décadas con el estallido de la burbuja inmobiliaria y se ha ido prolongando, sin tregua ni freno, hasta la invasión consciente y alevosa de Ceuta, organizada e impulsada por el régimen de Marruecos, y que acaso sea el punto último de no retorno, es que todas las calamidades de nuestra vida política suceden fuera de su sitio natural.
El Rey no puede visitar las dos ciudades españolas del Norte de África por prohibición del Gobierno, que en esta cuestión sigue la nefasta costumbre de sus antecesores. Por eso, para expresar su respaldo a los ceutíes, que son las víctimas –junto a los inmigrantes ahogados– a las que el sanchismo ignora, tiene que organizar una reunión alternativa con el presidente de Ceuta en Marivent (Mallorca). A 997 kilómetros de distancia del Tarajal.

Las Crónicas Indígenas en The Objective.

Marlaska o la servidumbre de un juez ante el sanchismo

carlosmarmol · 2 agosto, 2026 ·

Lo explica el gran Roberto Arlt, el mejor columnista (argentino) de todos los tiempos, en sus milagrosos Aguafuertes porteños. Uno de los hechos más asombrosos de la política consiste en contemplar a hombres hechos y derechos, desde ilustres burgueses a catedráticos de universidad, gente que merced a su fortuna o a su posición social podrían librarse perfectamente de la humillación de sufrir a un soberano, caer rendidos –de hinojos, como se decía en castellano– ante el líder analfabeto de un partido político. “Personas que todo el año hacen derroche de cordura pierden en tres días su buena dosis de sentido común y se convierten en correveidiles de los jefecillos parroquiales y aspirantes a una banca en la Cámara (legislativa)”. No es magia. Es la consecuencia de la ambición personal, la vanidad, la falta de cariño y de que la política, antes que cualquier virtud –formación, talento, empatía o generosidad– requiere de un acto expreso y, a ser posible duradero, de servidumbre voluntaria. El arquetipo que retrata Arlt se adapta con exactitud a la figura política de Fernando Grande Marlaska (Bilbao, 1962), ministro del Interior, juez de cámara del sanchismo y chambelán del Gran Insomne.

El Bestiarium en The Objective.

La España ardiente de Nerón, la Ceuta (bereber) de Sánchez

carlosmarmol · 1 agosto, 2026 ·

Las casualidades –como sabemos todos– no existen en política, del mismo modo que las guerras, que vienen a ser su prolongación a través de medios violentos, nunca se libran en el vacío. A lo que deberíamos prestar atención para desentrañar lo que está pasando delante de nuestros ojos, desordenado y en apariencia sin sentido, es a ciertas coincidencias. A través de ellas podemos encontrar un significado cierto a la sucesión de calamidades de este tórrido verano, augurios de la batalla definitiva que acaba de iniciarse a un año escaso –o quizás menos– para las próximas elecciones generales. La legislatura feneció de muerte natural una vez consumada la investidura y tras validarse la ley de amnistía, que convierte un acto de piedad –el perdón de los delitos– en un negocio. Desde entonces nuestra vida pública se reduce a un largo asedio (que no triunfa) y a una resistencia que se presenta como heroica y numantina, sin serlo en absoluto, y que ahora se ha convertido en un movimiento estratégico hacia lo que Clausewitz, el filósofo prusiano del arte del combate, denominó retirada hacia el interior.

Las Crónicas Indígenas en The Objective.

Benjamín Labatut y el frío místico de la Antártica

carlosmarmol · 30 julio, 2026 ·

Todos los relatos de Benjamín Labatut (Rotterdam, 1980), reunidos por Anagrama en La Antártica empieza aquí, un sobrio volumen que es, al mismo tiempo, un rescate editorial y un descubrimiento, plantean de entrada un misterio, una suerte de vacío, y nos arrastran, con mayor o menor fortuna, hacia su desenlace. Pero rara vez terminan exactamente con un cierre, sino enunciando otra incógnita. Labatut publicó la primera versión de estos cuentos, que fueron su debut literario, hace 16 años en Alfaguara (México). Nadie lo conocía y, por supuesto, no fue nada leído. Lo natural en el caso de un escritor periférico –nacido en Holanda, criado entre Buenos Aires y Chile, hablante de español– es que, salvo la familia y algunos amigos, y a veces ni siquiera eso, es que casi nadie le haga caso. El anonimato, sin embargo, fue su mejor fuego. La Antártica fue concebido como puro material pirotécnico.

Las Disidencias en The Objective.

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Ilustraciones: Daniel Rosell