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Literatura

Franz Kafka o la polifonía (narrativa) del tormento

carlosmarmol · 24 mayo, 2024 ·

Lo más asombroso de la literatura de Franz Kafka (1883-1924) no es que su apellido terminase dando origen a un adjetivo común –lo kafkiano, esa suerte de pesadilla que encierra dentro de una prisión semántica los tormentos de la existencia cotidiana– sino que, un siglo exacto después de su desaparición, que él hubiera anhelado que fuera un hecho absoluto, sin prolongación posible ni protagonismo en la agenda de la posteridad, todavía identifique, con un rigor meridiano, el eterno sinsentido de la vida. Debemos semejante hallazgo, como es sabido, a la proverbial traición de Max Brod, su amigo y albacea, que violó la promesa de destruir todos sus papeles de trabajo, donde el escritor checo, bajo la forma de una sucesión de apuntes, esbozos e infinitos borradores, dejó una parte más que considerable de su sustancia creadora y el resto, amargo, de sus íntimas premoniciones. Brod no respeto su última voluntad y, acaso para redimirse de este pecado, escribió a continuación una biografía de Kafka que lo acerca a la santidad. Se permitió a continuación acondicionar las primeras ediciones de su obra, añadiendo títulos que el escritor checo nunca puso en sus escritos. Una alteración que han ido corrigiendo las ediciones posteriores, obsesionadas con un imposible: devolver su integridad a los manuscritos que Kafka nunca publicó y que jamás quiso ver editados.

Las Disidencias en Letra Global.

Eugeni Xammar, el genio del periodismo elástico

carlosmarmol · 17 mayo, 2024 ·

A veces conviene mirar hacia atrás. Hasta allí donde nos alcanza la vista. Hay que hacerlo en dirección a ese pretérito que los adanistas afirman que no existe para entender la verdadera esencia de las cosas. Frente a la milonga de que el pasado ya no forma parte de nuestras vidas –sólo porque es un tiempo cumplido– existe un antídoto infalible. Se resume en tres sencillas preguntas: ¿Cómo es tu rostro? ¿Qué idioma que hablas? ¿Quién eres? Si se contesta con sinceridad, virtud escasísima, se convendrá en que todos, con el curso de los años, e incluso tiempo antes, en mayor o menor medida vamos teniendo un rostro similar al de quienes nos engendraron. Obra de la genética, que nos acerca a nuestros difuntos. En relación al idioma, no hay dudas: hablamos una lengua creada por seres desconocidos que fallecieron hace siglos. La tercera cuestión, eterno asunto de discusión de la religión y de la filosofía, parece ontológica o metafísica. Todos nos la hemos formulado alguna vez: ¿Somos quienes soñamos ser o encarnamos el deseo (ajeno) de otros? ¿Nos hemos convertido en el personaje de ficción que imaginó ese niño que dejó de existir y que tuvo, antes de ser asesinado, nuestro mismo nombre?

Las Disidencias en Letra Global.

José Antonio Montano, arte y prodigio del esbozo

carlosmarmol · 17 mayo, 2024 ·

La etimología, por decirlo a la manera del mejor Borges, es también una variante más (en este caso, noble) de la literatura fantástica. Cuando nos preguntamos por el origen y la evolución de una palabra es como si trazásemos el arco completo de una vida (ajena) que, sin embargo, sentimos que nos pertenece, aunque sea de forma lateral. Todos hablamos y escribimos –sin sospecharlo– con las palabras de los muertos. Nos confesamos en un idioma heredado que consideramos inequívocamente nuestro. En el fondo, la literatura no es más que el intento de gobernar este legado idiomático, embridándolo hasta convertirlo en una dicción personal. Suele atribuirse a los grandes escritores –principalmente a los catalogados en la sección de (altos) barrocos y (bajos) letraheridos– el dudoso mérito, que no siempre equivale al talento, de crear un determinado patrón lingüístico y expresivo, algo que dista mucho de ser lo mismo que tener un estilo. Así, por ejemplo, decimos que Shakespeare hizo el inglés –hasta entonces una lengua ruda y extraña– y Cervantes, nuestro infalible semejante, creó ese soberbio español que es capaz de conjugar la piedad con la ironía y el humor con el drama. No se repara tanto, sin embargo, en la capacidad que tienen algunos columnistas de prensa para forjar el lenguaje cotidiano con su sermón de cada día.

Las Disidencias en The Objective.

No pongas tus (interesadas) manos sobre Chaves Nogales

carlosmarmol · 11 mayo, 2024 ·

La historia de la literatura se asemeja mucho a un sistema montañoso. Una sucesión de cordilleras que se subdividen en conjuntos de montañas, a partir de las cuales se suceden los altiplanos y se definen los valles. En las zonas fértiles crece la agricultura. En las yermas habita el páramo. La orografía de las letras contiene cimas inalcanzables –Himalayas y Aconcaguas– cuyas antítesis son las simas. Entre ambas existe una especie de clase media: elevaciones del terreno –discretas unas; superiores a la media, otras– donde encontramos, en mayor o menor medida, vida (inteligente). No en vano, por algo los clásicos situaban en el monte Parnaso –la cumbre que todavía se alza al Norte del golfo de Corinto, no muy lejos de Delfos– la residencia de los grandes poetas, en vecindad con el dios Apolo y las Musas. La geología, como la diosa Fortuna, es una dama caprichosa. Sólo así se explica que un escritor y periodista como Manuel Chaves Nogales (1897-1944), del que estos días se ha cumplido el 80 aniversario de su muerte, en Londres, en una tumba sin nombre, haya sido durante décadas un absoluto desconocido para –a partir de los años noventa– asomar como una rareza y convertirse, en los últimos veinte años, en toda una celebridad.

Las Disidencias en The Objective.

Mariana Enríquez: terrores cotidianos, miedos naturales

carlosmarmol · 10 mayo, 2024 ·

“A los verdugos” –escribió Jean Paul Sartre– “se les reconoce fácilmente: todos tienen cara de pánico”. A partir del terror y sus variantes –miedo, desazón, inquietud, paranoia, temblor, zozobra– puede escribirse una historia cultural sobre las desgracias del hombre. Sin idealizaciones, pedestre, porque no existe nada más terrestre que la destilación secular del pánico. Todas las civilizaciones profesan miedos que explican sus valores. Lo mismo pasa con los individuos: dime a qué temes y definirás aquello que eres, o en lo que te vas a convertir. Si seguimos la obra narrativa de Mariana Enríquez (1973), paralela a su labor periodística –parte de cuyos mejores trabajos fueron seleccionados por Leila Guerreiro en la antología El otro lado (Anagrama)–, descubriremos que la topografía de espantos que habita en sus libros tiene un sentido, no diremos que filosófico, pero sí conceptual.
¿Qué es el miedo? Nosotros mismos. El terror es lo que hemos sido y, también, lo que ahora mismo encarnamos.

Las Disidencias en Letra Global.

El ‘Molt Honorable Senyor’ Francisco Rico, un sabio ‘princeps’ que nunca dejaba de fumar

carlosmarmol · 4 mayo, 2024 ·

“Yo no he trabajado nunca. Nunca he buscado nada. Todo me ha venido dado. Cualquier día se acabará mi Fortuna”. Francisco Rico Manrique (1942-2024) acostumbraba a fingir una modestia desinteresada. Al mismo tiempo, practicaba una seguridad pasmosa y orgullosa que escondía –quien lo conoció, lo sabe– una secretísima ternura. Para muchos de sus amigos era el típico sentimental que camufla  debajo de una máscara de falsa suficiencia una sensibilidad excesiva. Es una manera como cualquier otra de protegerse de los zarpazos de la vida. En su caso, sin embargo, los hechos avalan la leyenda. Lo dejó dicho Dutton Peabody, el periodista de El hombre que mató a Liberty Valance, la película de John Ford: entre la verdad y la leyenda siempredebe imprimirse la última. Barcelonés (ma non troppo), educado por los Escolapios de la calle Balmes, sufridor (sin rencor) de la educación del nacional-catolicisme (la versión catalana de la doctrina franquista de posguerra), el catedrático de la Universidad Autónoma encarnó a un personaje irrepetible y fascinante que, desde el mundo académico, donde toda vanidad ridícula tiene su asiento, por decirlo a la manera de Cervantes, se dedicó a leer y a estudiar con un ánimo hedonista, colosal y omnívoro que, con los años, haría de su persona el príncipe de la filología española. Probablemente el último. Un fin de raza.

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell