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Periodismo

Memorias de un periodista

carlosmarmol · 2 marzo, 2019 · Deja un comentario

Los periodistas, escritores efímeros de hojas volanderas, somos por lo general incapaces de sacar adelante eso que algunos llaman textos de largo aliento, léase novelas o grandes ensayos de pensamiento profundo y estructurado. La profesión, salvo en los casos diagnosticados con la célebre patología de Onán, nos vacuna contra los peligros de la extensión excesiva y la autoficción, inclinándonos decididamente hacia la autobiografía personal, que es una de las formas de realismo subjetivo. Entre las dos variantes del autorretrato establecidas por Philippe Lejeune, el referencial y el ambiguo, tendemos casi siempre al primero, mayormente por deformación, aunque según sea el carácter el relato sobre la propia vida se llene de adornos, que no son lo mismo que las mentiras. Miguel Ángel Aguilar (Madrid, 1943), probablemente una de las plumas más agudas, inteligentes e irónicas del periodismo de la Santa Transición, ha hecho justamente esto –un autorretrato del natural de su propia persona– en sus memorias profesionales, tituladas En silla de pista (Planeta). Un libro de 401 páginas, con su correspondiente breviario de nombres y apodos, donde resume su vida pública, que en buena medida es consecuencia directa de la publicada. Las memorias de Aguilar reivindican al periodista como hombre de acción (política) pero ocultan, por el procedimiento de enseñarlo sólo a medias, al hombre.

Las Disidencias en #LetraGlobal.

Verba volant, scrīpta mānent

carlosmarmol · 16 febrero, 2019 · Deja un comentario

Las revistas literarias son una de las formas más hermosas de ejercer eso que desde antiguo se conoce como el periodismo​ menesteroso. En general, gozan de mala prensa, tienen una vida más bien efímera y, en algunos casos concretos, su trayectoria es tan breve como ruinosa. Dados estos antecedentes históricos es natural que se considere una locura el hecho de fundar una. Sin duda, podríamos considerarlo un acto heroico y demencial. Justamente por eso en Crónica Global lo hemos cometido sin dudar, haciendo de la inconsciencia nuestra valentía. ¿Quién dijo miedo? En un mundo en el que las noticias se han convertido en commodities, término con el que los norteamericanos designan los productos hechos en serie, y cuya abundancia en cualquier mercado provoca irremediablemente el hundimiento de su precio –que desde Machado sabemos que no es equivalente al valor real de las cosas–, sacar a la calle una publicación cultural​ y de ideas, a la manera de ilustres precedentes como las cabeceras españolas Revista de Occidente o Litoral o las americanas Vuelta, Proa o Sur, no es muy distinto a escribir versos delante de un público que se dedica a sacarse selfies. Y, sin embargo, no hay honor mayor en el mundo del periodismo que crear un foro común para pensar y escribir en libertad, sin las ataduras de los dogmatismos estrechos, y sin más identidad (confesa) que la vocación de los cosmopolitas devocionales.

Las Disidencias en #LetraGlobal.

Días sin Verdú

carlosmarmol · 24 noviembre, 2018 · Deja un comentario

Vicente Verdú llegó al periodismo​, ese oficio sin nobleza, por un camino insólito y, al mismo tiempo, perfectamente convencional: quería ser poeta. Degenerando, degenerando, como diría Juan Belmonte, terminó un día, aunque quizás fuera más bien una noche, en la redacción de un diario, ese sitio mágico que en alguna ocasión definió como un lugar de donde –si eres periodista– no tienes manera de irte nunca a tu casa, salvo a la fuerza. Léase: con la carta de despido entre los dientes o con los pies por delante. Hasta embarcarse en el primer paquebote a la deriva –el periodismo no es más que la suma de naufragios– su singladura biográfica había sido generosa en desvíos, rodeos y digresiones. Niño burgués en el Elche de la posguerra, había estudiado el bachillerato de ciencias con los salesianos y, como cualquier adolescente de la época, poseía un alto concepto de sí mismo.

Las Disidencias del martes en #LetraGlobal.

El cronista increíble

carlosmarmol · 30 septiembre, 2018 · Deja un comentario

En Sevilla, ab urbe condita, existía un cronista oficial. Generalmente era un escribano (oficio que nada tenía que ver con lo artístico) que, a la manera de las célebres cartas de relación histórica, levantaba acta de las reuniones de los capitulares de cualquiera de los cabildos, anunciaba los nacimientos de los hijos de linaje, certificaba los dolosos decesos de los ilustres y embellecía (preferentemente en verso) el pasado milenario de la capital de la República Indígena, vinculándola a los insignes sitios de la Antigüedad o relatando historias y leyendas de comprobación imposible. Que nos alcance la memoria, este cargo perduró hasta los tiempos de Joaquín Guichot y Santiago Montoto, hasta bien entrado el siglo pasado, cuando tal título -que aún conservan ciudades americanas como La Habana- desapareció. Desde entonces Sevilla sólo ha tenido cronistas particulares, tipos que con más buena intención que capacidad se han ocupado de contar la historia (real o figurada) de nuestro páramo favorito.

La Noria del miércoles en elmundo.es

Tom Wolfe, el bisonte blanco

carlosmarmol · 12 agosto, 2018 · Deja un comentario

En periodismo​, que es una de las formas de la literatura prosaica, no hay más que dos géneros: la entrevista y la crónica. Todos lo demás, incluso el celebérrimo reportaje, que no es más que una crónica extensa y profunda, son variaciones sobre estas dos formas básicas de contar historias. No hay más. Si acaso, menos: porque una entrevista, en el fondo, no es más que el artificio retórico que se construye con una parte del material de trabajo de una buena crónica, un género tan flexible y abierto como en su momento fue la novela, cuya relevancia social –a pesar de ser todavía el corazón de la industria editorial– es bastante relativa. Esto explica que la muerte de Tom Wolfe (Virginia, 1931-New York, 2018), el padre del nuevo periodismo, que en realidad no era tal, se haya leído en clave de endecha generacional. Ya saben: un sinfín de artículos de ilustres colegas, unos más brillantes que otros, elogiando las extraordinarias cualidades periodísticas de Wolfe, el maestro ecuménico.

Las Disidencias del martes en #LetraGlobal

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Ilustraciones: Daniel Rosell